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El lago de l’Albufera recibirá un aporte extra de 2,9 hm3 de agua del Xúquer

La Generalitat logra del Gobierno la cesión de la depuradora Albufera Sur para usar el recurso hídrico tratado en el riego agrícolanLa Acequia Real derivará esa misma cantidad como caudal ambiental

Panorámica del lago de l'Albufera este fin de semana.

Panorámica del lago de l'Albufera este fin de semana. / Francisco Calabuig

Minerva Mínguez

Minerva Mínguez

València

El lago de l’Albufera recibirá una aportación extra de 2,9 hectómetros cúbicos de agua del Xúquer. Se trata de una operación a tres bandas entre la Generalitat, el Gobierno y la Acequia Real del Júcar que permitirá atender, en parte, las necesidades de un enclave cada vez más amenazado por el aumento de las temperaturas y el ascenso del nivel del mar. La llegada de caudales ambientales, en cantidad y calidad, ha sido motivo de enfrentamiento en los últimos años entre las distintas administraciones implicadas en la gestión del parque natural: Confederación Hidrográfica del Júcar, Conselleria de Medio Ambiente y Ayuntamiento de València. De ahí la importancia del acuerdo.

El lago de l’Albufera recibirá un aporte extra de 2,9 hm3 de agua del Xúquer

El lago de l’Albufera recibirá un aporte extra de 2,9 hm3 de agua del Xúquer

La Conselleria de Medio Ambiente avanzará en el uso de agua tratada para riego gracias a la cesión, por parte del Ministerio para la Transición Ecológica, de la titularidad de la Estación Depuradora Albufera Sur. La nueva gestión autonómica de esta planta, ahora de la empresa pública Acuamed, permitirá dar un uso agrícola al recurso hídrico regenerado con tratamiento terciario. En una primera fase esta instalación, ubicada en Almussafes, permitirá disponer de esos casi 3.000 millones de litros «con calidad óptima» para el campo. Algo que posibilitará que la Acequia Real destine ese mismo volumen a la laguna.

Carácter estratégico de la actuación

Las fuentes consultadas por Levante-EMV señalan el carácter estratégico de esta actuación y que va más allá de ser algo puntual. Insisten, además, en que esta apuesta abre la puerta a un modelo de gestión «más eficiente y sostenible». La EDAR Albufera Sur tiene capacidad para superar los 8 hectómetros cúbicos, con lo que ello podría suponer para alcanzar el buen estado ambiental que reclama Bruselas para las masas de agua superficiales como el lago del’Albufera. La derivación de agua podría ser una realidad no más allá del verano, una vez cerrado el traspaso de la titularidad estatal y se ejecuten las obras de acondicionamiento necesarias para poder reutilizar esas aguas residuales.

El lago de l'Albufera, estos días.

El lago de l'Albufera, estos días. / Francisco Calabuig

La escasez hídrica es uno de los retos a los que se enfrenta precisamente el nuevo director-conservador del Parc Natural de l’Albufera, José Ignacio Lacomba. Desde el colapso ambiental de la década de los años setenta, la bajada del nivel del lago ha sido una constante. Una situación que en 2019 derivó en una denuncia ante la Fiscalía y que obligó al Consell del Botànic a elaborar una orden para regular el uso de las compuertas por parte de la Junta de Desague. Pese a ello, en 2023 y en cuestión de días el vaso perdió hasta veinte centímetros en apenas dos semanas. La crisis fue de tal magnitud que el Gobierno se comprometió con la Generalitat a redactar un Protocolo de Emergencia para garantizar la llegada de aportes en casos extremos.

Panorámica de la estación depuradora Albufera Sur, en el término municipal de Almussafes.

Panorámica de la estación depuradora Albufera Sur, en el término municipal de Almussafes. / Francisco Calabuig

El daño de la dana

La dana, en octubre de 2024, acabó por trastocar los planes para la recuperación de l’Albufera. A las ingentes cantidades de residuos arrastradas por el barranco del Poyo - más de 60.000 kilogramos retirados por voluntarios, regantes y administraciones-, se sumaron las toneladas de lodos. La batimetría llevada a cabo por un equipo de la Universitat Politècnica de València vino a confirmar que el proceso de colmatación se ha agravado, con diez centímetros más de sedimentos en el fondo desde 2003. De ahí la necesidad de un dragado selectivo en las zonas más castigadas.

Un pacto histórico

La falta de agua crónica llevó el año pasado a anunciarse un acuerdo por el que el Parc Natural de l’Albufera recibiría 24,3 hectómetros cúbicos de agua en la época previa al cultivo del arroz, comprometidos en un acuerdo impulsado por la Generalitat junto con las comunidades de regantes del Xúquer y el Túria. El pacto, señalado como «histórico» por los firmantes, garantiza ese aporte extra entre el 15 de octubre y el 15 de mayo, con 11 h3 procedentes del sistema Júcar y otros 13,3 h3 del Túria hasta 2027. Lo cierto es que el humedal, pese a la resiliencia mostrada el 29 de octubre de 2024, es un ecosistema de una enorme fragilidad siempre abocado a una nueva crisis. n

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