Ciencia
De Beniparrell a la órbita lunar: tecnología valenciana en el montaje de la futura nave de Artemis IV
La empresa con sedes en Francia y Valencia Spirit Technologies está desarrollando el utillaje que permitirá armar el módulo habitable de la misión que aterrizará en la luna
Para Vincent L’Herault, director de la sede valenciana, es “un sueño”

Uno de los manipuladores dessarrollados po Spirit Techonologies para montar el módulo habitable del Artemis IV a la luna / Spirit Technologies

“Es como un sueño de niño”. Quizá el sueño que tenía de niño Vincent L’Herault, director de la sede en España de la empresa francesa Spirit Technologies era ir a la luna, y es verdad que no va a hacerlo. No directamente, pero el utillaje que desarrolla esta compañía con sede en Beniparrell (Valencia) permitirá montar la nave que se utilizará en la misión Artemis IV, una nave que orbitará el satélite y en cuyo interior viajarán astronautas de la NASA.
Estos días, la misión Artemis II ha puesto a cuatro astronautas rumbo a la cara oculta de la luna para estudiar qué se ve y probar la tecnología que permitirá volver en próximas misiones y establecer incluso una base lunar. Pero la NASA -y con ella la ESA, la Agencia Espacial Europea- ya tienen la vista puesta en la misión Artemis III, en la que la nave entrará en la órbita lunar, y en la siguiente, la IV, en la que una nave orbitará el satélite mientras se establece una base con humanos en su superficie.

La llamada "catedral" de la gravedad 0, una de las estructuras para el montaje del módulo habitable de Artemis IV / Spirit Technologies
Es para esa cuarta entrega de las misiones Artemis para la que Spirit Technologies desarrolla utillajes, lo que se llama ‘mechanical ground support equipment’ o MGSE, en jerga aeroespacial. Se trata de todas las estructuras que permiten el montaje, es decir, las plataformas, grúas, estructuras y trampolines, entre otras cosas. Desde estas estructuras con sello valenciano, pues parte de ellas se han construido en la sede valenciana de la compañía francesa, se montará el llamado “módulo habitable”, una nave que, en esta futura misión lunar, orbitará el satélite y que permitirá tener astronautas en su interior.
Una operación de mucha complejidad
Para el viaje espacial que está teniendo lugar esta semana se ha desarrollado un módulo parecido en el que viajan los cuatro astronautas. Pero en esta ocasión, la nave no entra en la órbita de la luna. El hecho de que, en el futuro, sí tenga que hacerlo, complica las cosas para quienes le dan forma al habitáculo. “Estar en la órbita de la luna hace que el módulo tenga que ser mucho más resistente”, indica Vincent L’Herault. El de Artemis IV pesará 14 toneladas. Y eso hace que el utillaje sea también una tarea compleja. “El módulo cuesta una barbaridad”, dice L’Herault. Así que no se puede correr ningún riesgo.
Se trabaja con mucha previsión. De hecho, el equipo, que entre Francia y España cuenta con solo veinte personas, ya ha entregado los utillajes, manipuladores, estructuras, plataformas y grúas para que la NASA pueda comenzar con la construcción de la nave. Llevaban, dice Vincent, dos años trabajando en ello, y han construido plataformas para poder montar el módulo, pero también manipuladores, es decir, dispositivos que permiten a los técnicos trabajar con componentes grandes, delicados o pesados de forma segura y precisa.

El anillo de interfaz, una de las estructuras desarrolladas por Spirit Techonologies para montar el módulo habitable del Artemis IV a la luna / Spirit Technologies
Para poder trabajar en el interior del módulo, además, han desarrollado una pieza a la que L’Herault se refiere como “una especie de trampolín”, para que no se generen daños a la tecnología del interior. A eso se suma el “anillo de interfaz”, que conecta el utillaje con el módulo y permite acceder al interior.
"No pueden permitirse correr riesgos"
Ahora, continúan desarrollando otras estructuras que van a permitir someter al sistema de paneles de climatización de la nave -que desarrolla otra compañía- a todas las pruebas de seguridad: rayos X, acústica, térmica o al vacío.
Spirit Technologies tiene años de experiencia trabajando para la ESA, la Agencia Espacial Europea, pero es la primera vez que trabajan para la NASA. Hacerlo para una misión a la luna es, reconoce el director de la sede en Valencia, un proyecto especial. “Saber que estamos trabajando en esto es como cumplir un sueño de niño”, dice. Han aprendido mucho, sobre todo de cómo lidiar con toneladas de documentación y certificados.
“No pueden permitirse correr ningún riesgo, no puede ser que nada del utillaje afecte, contamine o perturbe el módulo habitable durante su ciclo de vida”, explica Vincent. Así que han tenido que enfrentarse a documentación “de todo tipo” y acostumbrarse a “repetir las cosas tres veces en tres documentos distintos -el nacional, el europeo y el estadounidense- para decir la misma cosa”. Pero así se trabaja para ir a la luna, donde nada puede fallar.
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