El 'déja vu' de Arcadi España en Hacienda: guerra e inflación a un año de elecciones
El nuevo ministro dirigió las cuentas de la Generalitat ante la crisis en Ucrania desde donde coordinó una bajada del IRPF y una subida del Impuesto de Patrimonio

El ministro de Hacienda, Arcadi España, durante el acto de traspaso de cartera, a 27 de marzo de 2026, en Madrid (España). El presidente Pedro Sánchez anunciaba ayer que el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, y Arcadi España ocuparían los cargos que dejaba María Jesús Montero al incurrir en las elecciones autonómicas de Andalucía. Cuerpo asume la vicepresidencia primera, además de continuar al cargo de la cartera de Economía, Comercio y Empresa, y Arcadi asume la cartera de Hacienda. 27 MARZO 2026 A. Pérez Meca / Europa Press 27/03/2026. Arcadi España;;A. Pérez Meca / A. Pérez Meca / Europa Press

Entre el 16 de mayo de 2022 y el 27 de marzo de 2026 hay tres años y diez meses y un elemento común: Arcadi España asumiendo la cartera de Hacienda tras dejar las responsabilidades de Política Territorial, a poco más de un año para que se termine la legislatura y en plena amenaza inflacionaria por una guerra en el exterior. La descripción vale para los dos momentos en los que el dirigente socialista asumió las competencias de las cuentas públicas, el primer momento de la Generalitat, ahora de la Administración General del Estado.
El mundo ha dado varios tumbos en estos más de 1.400 días de separación, pero España ha podido sentir cierta sensación de 'déja vu' este viernes. Para más inri, el nuevo ministro de Hacienda ha vuelto a tomar estas competencias sustituyendo a quien llevaba en este cargo desde que la izquierda había regresado a ambos ejecutivos; en el primer caso dando el apretón de manos a su 'maestro' Vicent Soler, ahora a la que había sido la mano derecha de Pedro Sánchez en el Gobierno y el partido, María Jesús Montero.
De ahí que el nuevo camino al que se enfrenta España pueda dar pistas en el reflejo del pasado, aunque ni mucho menos la situación sea idéntica. Sobre todo porque por mucho que haya rimas, el conflicto en Irán no es el de Ucrania, las cuentas del Estado tienen una dimensión mayor que las de la Generalitat y la debilidad parlamentaria del Ejecutivo central en el Congreso donde necesita de auténticos malabares no es la mayoría que pese a sus discrepancias disponían entonces las tres formaciones de izquierdas que componían el Consell: PSPV, Compromís y Unides Podem.
Antiguos colaboradores del nuevo ministro en la Conselleria de Hacienda destacan que su "talante de casco azul" le vendrá bien para su nueva aventura. Por deberes no serán. La reforma de la financiación, la elaboración de los presupuestos y la política fiscal ante la escalada bélica en Oriente Medio y sus consecuencias en la economía española son algunos de los puntos que tendrá sobre la mesa y que, en cierta manera, no son del todo nuevos.

Arcadi España recibe la cartera de Hacienda por parte de Vicente Soler, en mayo de 2022. / Miguel Ángel Montesinos
Qué decir del modelo de reparto a las autonomías que sufrió como conseller cerrando un último ejercicio con más de 3.000 millones de descuadre contable. Una parte de ellos eran los 1.300 millones de partida 'reivindicativa' que se incluyeron en el presupuesto de 2023, el último de la legislatura del Botànic y que tuvo no pocos roces para sacarlo adelante. Aunque si algo puede servir de 'déja vu' es la situación bélica y la amenaza de la inflación, que en ese momento por la invasión en Ucrania merodeó el 10 %.
El debate de los impuestos
El departamento que entonces dirigía España fue uno de los potagonistas, tanto en su diseño como en su aprobación o no. Una de las medidas surgidas de este área abrió una espita directamente con el Gobierno central y hasta con sus socios. Fue la rebaja del IRPF para las rentas de menos de 60.000 euros, una medida que ahora exige el PP para el tramo estatal, a lo que se le sumó un aumento del 10 % de las deducciones autonómicas y la subida del límite de los salarios que podían acogerse a estas.
También se bajaron un 10 % los tributos autonómicos como el canon del agua y vía ley de Acompañamiento se redujo el Impuesto de Sucesiones a las empresas familiares sin límite de facturación, algo que no gustó a sus socios de la izquierda. Estas reducciones de impuestos de la Generalitat se acompañaron con una subida del Impuesto de Patrimonio así como el de Transmisiones Patrimoniales, una compensación dentro del perfil de ponderado que acompaña al nuevo ministro que en esta ocasión difícilmente podrá llevar a cabo dada la dependencia de Junts en el Congreso.
Más posibilidades podrían tener algunas de las líneas que se impulsaron aquellos meses de subida de precios, como el 'Bono Cesta de la Compra', una tarjeta prepago de 90 euros para utilizar en supermercados, una ampliación del bono alquiler para jóvenes o una partida específica frente al aumento de las hipotecas variables. También se pusieron en marcha programas de liquidez para empresas que facturaran en la zona, una medida coordinada con el IVF que dirigía entonces Manuel Illueca y que hoy se sienta al frente de su homólogo estatal, el ICO, por si la sensación de 'déja vu' necesitase ampliación.
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