Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Alicia Mira Profesora de Historia Contemporánea en la Universidad de Alicante

"El cortafuegos que se hizo tras el escándalo que rodeó al rey emérito ha funcionado"

La investigadora en historia de la imagen de la monarquía en la España contemporánea considera que el perfil de Felipe VI responde al modelo de las monarquías europeas actuales: busca proyectar cercanía, normalidad y austeridad

Alicia Mira, profesora titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alicante, habla sobre el papel del rey Felipe VI

Alicia Mira integra junto a varios investigadores un grupo que lleva años analizando cómo se ha construido la imagen pública de la monarquía en España, especialmente desde el siglo XIX hasta la actualidad. "Nos interesa analizar no solo la institución en sí sino también los discursos, los símbolos, la representación mediática y su evolución", señala.

¿Cómo describiría la imagen actual de Felipe VI?

Desde una perspectiva histórica, la monarquía es una institución que viene de muy lejos, tiene una larga trayectoria y ha ido evolucionando hacia modelos contemporáneos, adaptándose a las exigencias de las sociedades actuales. La imagen de Felipe VI se asemeja bastante a la de otras monarquías europeas, que buscan construir una institución moderna, cuyos titulares llevan una vida que no es que sea similar a la nuestra pero proyectan una vida bastante sencilla, con bastante austeridad. Y se cuida mucho, en el caso de Felipe VI, que esa imagen sea lo más limpia posible. Esto se entiende también en relación con el contexto previo, marcado por la figura de su padre, Juan Carlos I, y todo lo que pasó con él, así como por lo que ocurre en otras monarquías europeas, como la británica o la noruega, que últimamente están pasando dificultades.

¿Hasta qué punto considera que el rey ha conseguido marcar distancia respecto a su padre?

Ha sido bastante tajante y la distancia institucional es evidente aunque en las relaciones familiares no sabemos bien qué ocurre, ahí no entramos y tampoco interesa como institución. Desde el inicio de su reinado se ha producido un esfuerzo claro por separar la imagen de la monarquía actual de la etapa anterior y en ese sentido Felipe VI se mantiene firme. No sé lo que pasará si el rey emérito decide volver a España, pero en principio los pasos dados van en ese camino de mantener una imagen bastante limpia y depurada de la monarquía en España.

La historiadora de la UA Alicia Mira

La historiadora de la UA Alicia Mira / Pilar Cortés

¿Qué papel juega la reina Letizia en la construcción de esa imagen?

En las monarquías modernas no se puede entender la institución únicamente a través del monarca, sino del conjunto de la Familia Real. La imagen de estabilidad familiar es un elemento central en la percepción pública de la corona. Ser una pareja estable, la vida familiar, las relaciones con las hijas... La proyección de una estructura familiar sólida se cuida mucho, ya que forma parte del relato contemporáneo de la monarquía. La función que ha construido la reina Letizia es importante: contribuye a reforzar esa imagen de normalidad, de estabilidad y de coherencia institucional.

En las monarquías modernas no se puede entender la institución únicamente a través del monarca, sino del conjunto de la Familia Real

¿Cómo cree que percibe actualmente la ciudadanía la monarquía?

Es difícil establecerlo con precisión porque no hay datos recientes que permitan medirlo de forma objetiva (el CIS no hace encuestas sobre la monarquía). En principio, parece que el cortafuegos que se hizo tras todo el escándalo que rodeó al rey emérito ha funcionado como un mecanismo de contención institucional que ha evitado un mayor desgaste. En este momento no se percibe una crisis abierta ni una contestación especialmente intensa hacia la institución. Se mantiene estable. No es una época en la que la monarquía esté sufriendo demasiado, no está precisamente en sus horas más bajas. El rey Felipe VI ha conseguido estabilizar la deriva de la propia institución, ha sabido cortar con el escándalo de su padre y eso es determinante, siempre desde la discreción y construyendo un comportamiento ejemplar que es sobre lo que se fundamentan las monarquías actuales.

No es una época en la que la monarquía esté sufriendo demasiado. El rey Felipe VI ha conseguido estabilizar la deriva de la propia institución

¿Cómo interpreta las intervenciones del rey en temas de actualidad internacional o política global?

El papel del monarca en una monarquía parlamentaria es estrictamente institucional. Su función no es expresar opiniones personales porque es una institución que tiene una función arbitral. Está por encima de las controversias políticas, eso es lo que legitima a la monarquía en la actualidad, el mantener una posición de neutralidad. Por ello, sus intervenciones públicas deben entenderse siempre dentro de ese marco institucional. No se trata de posicionamientos individuales, sino de mensajes cuidadosamente encuadrados en la representación del Estado. El rey tiene que transmitir mensajes en consonancia con el gobierno de la nación. La cuestión de la conquista de América estaba pendiente y en mi opinión ha sabido solucionarlo bien. Seguramente para México no ha sido suficiente pero ha hecho una breve alusión a esa cuestión. Pero en principio la función del rey se caracteriza por no dejar traslucir mucho sus opiniones.

La cuestión de la conquista de América estaba pendiente y en mi opinión ha sabido solucionarlo bien

Esas palabras han generado críticas desde ciertos sectores políticos..

Tal como está el país ahora, las controversias pueden surgir por cualquier cosa. En principio creo que era esperable alguna declaración en ese sentido. No tanto por reconocer, sino porque al final, como cualquier empresa imperialista o colonial, la historia fue lo que fue. Es indudable que se produjeron una serie de barbaridades, no solo por parte de España, sino de todos los países que han experimentado el imperialismo o el colonialismo. Eso le ha costado cierto ruido político por parte de algunos partidos porque inmediatamente se construyen discursos paralelos. Estamos oyendo hablar de la España de los Reyes Católicos desde una perspectiva que a los historiadores nos resulta sorprendente. Hablar de que “fuimos a civilizar” o “a introducir la modernidad” forma parte del discurso imperialista que legitima una empresa colonial. Que surjan estos planteamientos ahora resulta llamativo, pero esperable en el clima político actual.

¿Esa postura puede interpretarse como un síntoma de vitalidad de la institución?

Es un síntoma de cómo España está construyendo su proyección hacia el exterior. Existe una posición clara del país en cuestiones como la guerra o el genocidio palestino, y el rey, aunque no se pronuncie de forma explícita, puede dar soporte a esa línea dentro de su papel institucional. No expresa sus opiniones directamente, pero se entiende que se alinea con esa orientación general. En ese sentido, resulta lógico pensar que comparte posiciones como el rechazo a la guerra o a situaciones de violencia, contribuyendo así a esa imagen internacional que el país quiere proyectar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents