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El Consell 'pierde' más de 600 millones por el camino de la prórroga presupuestaria

La prolongación de las cuentas reduce el tope de gasto de la Generalitat al caer las subvenciones nominativas y no poder extender las inversiones de 2025

Llorca, Rovira y Martínez Mus acuden al pleno del Consell en Sant Vicent del Raspeig, al final de marzo.

Llorca, Rovira y Martínez Mus acuden al pleno del Consell en Sant Vicent del Raspeig, al final de marzo. / Héctor Fuentes

Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

Los presupuestos están "en vigor", "no nos sentimos presionados", "todavía no han cumplido un año", "aún hay partidas importantes para garantizar la capacidad inversora". Son algunas de las reflexiones con las que esta semana el Consell, y en concreto su máximo responsable, Juanfran Pérez Llorca, ha restado urgencia a la necesidad de poner en marcha la negociación con Vox para sacar adelante unas nuevas cuentas para 2026. Abrir ese melón puede tener un coste en cesiones y tensiones con los aliados parlamentarios todavía desconocido, claro que actuar con el proyecto de 2025 tampoco le sale gratis al Gobierno valenciano.

La Generalitat puede funcionar con presupuestos prorrogados igual que lo lleva haciendo la Administración General del Estado por tercer ejercicio consecutivo. Las nóminas públicas se pagan, los servicios básicos se siguen ofreciendo y hasta se aprueban nuevas medidas como las ayudas que pretenden compensar el impacto por la guerra de Irán. Sin embargo, la falta de unos nuevos presupuestos sí está teniendo su impacto financiero y ya ha supuesto para el Consell dejarse por el camino 626 millones.

Es la diferencia que hay entre el montante previsto en el presupuesto que salió después de que los 53 diputados de PP y Vox apretasen el botón en las Corts para aprobarlo el 28 de mayo de 2025, 32.291 millones, y el que recoge la Intervención de la Generalitat a principios de 2026 una vez el Ejecutivo autonómico apretó el botón de la prórroga de las cuentas, 31.665 millones. No obstante, la cifra global está compensada por el aumento del pago de deuda (Pasivos financieros) en 1.200 millones, un incremento automático al vencer su plazo, lo que dejaría la divergencia de gasto real en los dos proyectos en 1.859 millones.

El jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, junto a Toni Pérez

El jefe del Consell, Juanfran Pérez Llorca, junto a Toni Pérez / Levante-EMV

La cifra viene dada por las propias limitaciones legales que tiene una prórroga presupuestaria. Según consta en el decreto en el que se establecen los criterios para aplicar la extensión de las cuentas a este año, no se pueden prorrogar "los créditos destinados a programas o actuaciones que hayan finalizado en el ejercicio 2025" mientras que los que "dan cobertura a subvenciones nominativas no mantendrán tal condición". Por el contrario, sí se prolongan los gastos de personal —que tiene un importante incremento de más de 400 millones— así como las partidas que ya estaban previstas para años siguientes.

Esto provoca que muchas de las líneas que conformaban el presupuesto de 2025 hayan caído por el camino al aprobarse vía decreto su extensión a 2026. De estas, hay dos apartados como los más afectados: las inversiones y las vinculadas a transferencias, tanto corrientes como de capital. De esta segunda parte hay una caída de casi 1.700 millones; 1.300 millones de las corrientes y 385 de las de capital, la mayoría correspondientes a subvenciones que no se pueden pasar de un ejercicio al siguiente de manera automática.

Sin ayudas a la Ford

De hecho, si se observa el detalle de ejecución del informe de la Intervención de la Generalitat mensual, en el último disponible de febrero de 2026 desaparecen algunas líneas nominativas como, por ejemplo, los 7 millones para Ford; los 1,5 millones para la reforma de la Cámara de Comercio de Alicante, 2,9 millones para el Consorcio Comarcal de Servicios Sociales de l’Horta Nord o dos millones para sindicatos y patronal por su participación institucional. También decaen, entre otras, las ayudas a la rehabilitación de viviendas que formaban parte de las transferencias del Plan estatal de Vivienda por valor de 9,5 millones.

Esa merma se nota también sobremanera en las inversiones con una caída de 340 millones, un 23 % respecto a los 1.483 millones previstos inicialmente en 2025. El ejemplo más claro es lo que ocurre en la Vicepresidencia tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, la que mayor fuerza inversora tiene, que ve cómo esta partida pasa a ser menos de la mitad, de 358 millones a 136.

No obstante, todo presupuesto es una previsión y está sujeto a cambios. Son las llamadas modificaciones de crédito, una vía por la que el Consell puede ir adaptando los gastos a las nuevas situaciones, siempre que tenga el mecanismo en el que apoyarlo. Por ejemplo, a mitad de febrero, el Ejecutivo autonómico activó 860 millones del crédito extraordinario que le otorgó el Gobierno de España a la Generalitat para actuaciones vinculadas con la reconstrucción tras la dana y que han permitido dar algo de margen de maniobra financiera a la Administración valenciana.

Esa palanca de más de 800 millones fue apoyándose en la autorización de endeudamiento del año pasado. Encontrar esos fondos extra será clave para poder mantener la rueda de la maquinaria autonómica en marcha y que la falta de presupuestos, más que un mensaje de estabilidad política, se convierta en un freno financiero.

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