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Sin lugar a dudas

El pasado 16 de abril la Tierra batió su récord de presencia de CO2 en la atmósfera

El pasado 16 de abril la Tierra batió su récord de presencia de CO2 en la atmósfera / IMPERIAL COLLEGE LONDON

Jorge Olcina

El informe sobre el estado del clima mundial en 2025 del departamento de estudios de la Tierra de la Universidad de Berkeley no deja lugar a dudas. La temperatura terrestre sigue su camino imparable hacia el 1,5 ºC, que se alcanzará de forma uniforme y regular en la próxima década, y el balance energético de nuestro planeta está desajustado en 1,24 vatios por metro cuadrado.

Se indica además que las dos regiones del planeta donde más está subiendo la temperatura desde 2020 son la Antártida (+2 ºC) y la región mediterránea (+1,4 ºC).

Como causas directas de este ascenso térmico se señala que la acumulación de gases de efecto invernadero y el reciente ciclo solar son los mecanismos que más contribuyen, por este orden, al proceso de calentamiento climático planetario. Y a ellos se unen procesos coyunturales como el último Niño intenso (2022-23) y la reducción de contaminantes en los combustibles de los barcos, que han permitido disminuir el rebote de la radiación solar incidente favoreciendo la entrada de una irradiancia algo mayor especialmente a las cuencas marinas. Este es el panorama, nada alentador.

El pasado 16 de abril la Tierra batió su récord de presencia de CO2 en la atmósfera (430 partes por millón en volumen). Y para este año se anuncia el posible desarrollo, aún por confirmar, de un evento de nuevo intenso del Niño en el Pacífico, que volvería a incrementar la temperatura terrestre. En definitiva, un estado de la cuestión nada alentador.

Ahora que se celebra el Día de la Tierra es necesaria una reflexión profunda sobre la situación que estamos viviendo y la que nos espera en los próximos años, que no es nada alentadora. El cambio climático sigue una senda preocupantemente acelerada.

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