Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sanidad

Casi 486.000 valencianos llevan 90 días a la espera del especialista o una cirugía

La lista de espera quirúrgica se reduce un 8 % en 12 meses, según el último informe semestral del Ministerio de Sanidad

La valenciana es la segunda con más porcentaje de pacientes con una demora de seis meses para pasar por el quirófano, solo por detrás de Andalucía

Imagen de una cirugía innovadora para extraer una costilla con una sola incisión en el Hospital del Vinalopó

Imagen de una cirugía innovadora para extraer una costilla con una sola incisión en el Hospital del Vinalopó / V. L. DELTELL

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

Las listas de espera de la sanidad pública valenciana siguen creciendo al acumular un total de 486.823 pacientes; son 5.695 más que hace un año. De ellos, 434.023 tienen pendiente pasar por la consulta del médico especialista, mientras que otros 51.600 están esperando la llamada para entrar al quirófano. El incremento porcentual es nimio, de solo un 1 % en 12 meses, sobre todo porque el sistema sanitario está cada vez más saturado. La espera media es de 90 días, aproximadamente; 88 en el caso de los quirófanos y 95 de las consultas. Estos datos se extraen de la última actualización semestral difundida por el Ministerio de Sanidad con los datos a diciembre de 2025.

Sin embargo, no todos los indicadores son negativos porque el número de pacientes de la lista de espera quirúrgica ha descendido en un año un 8 %. Hace un año, la cifra de pacientes era de 56.247, 4.647 más que ahora. El gran lastre en el balance general es el aumento de más de 11.000 pacientes en las listas de espera para pasar por las consultas de los especialistas. Su crecimiento es de un 2,44 %. Una vez más, la subida es pequeña, pero la clave es la tendencia y esta no tiene visos de revertirse en el corto plazo. Aunque el foco siempre se centre en las cirugías, el empeoramiento de la demora en consultas no es baladí porque el diagnóstico comienza allí y, por tanto, son la vía para conseguir una detección precoz y tratar antes, en muchas ocasiones evitando el quirófano.

jornadas sobre migrañas y otras cefáleas, unidad de neurología del hospital general de Alicante. Sanidad, Hospital General, servicio de Neurología, tratamientos, bótox, migrañas, punciones en el cuello

Especialistas de Neurología en un hospital de Alicante. / RAFA ARJONES

La suma de ambos ámbitos hace que el 8,39 % de la población esté en la lista de espera. Si se compara con el resto de autonomías, la valenciana no sale mal parada porque tiene el sexto menor porcentaje. Solo están mejor Canarias (7,78 %), Murcia (7,74 %), Castilla-La Mancha (4,18 %), el País Vasco con un bajo 3,74 % y Navarra, la autonomía con mejor balance con solo un 2,88 % de su población en lista de espera, un total de 9.412 personas. Estas dos últimas autonomías destinan entre 600 y 900 euros más al año por habitante en gasto sanitario, una de las tareas pendientes de la Generalitat Valenciana; la infrafinanciación es siempre el alegato de defensa del Consell ante estas críticas.

El dato dimensionado

La situación de la lista de espera quirúrgica es, en realidad, peor; se sitúa en 72.800 pacientes, según el último balance de la Conselleria de Sanidad, de diciembre del pasado año. Lo que ocurre es que el balance del Ministerio excluye alguna serie de especialidades y procedimientos al no ser comunes en todas las autonomías; su inclusión impediría hacer una comparativa real entre ellas. Como ocurre en la comparativa nacional, la demora para pasar por el quirófano ha mejorado en el último año; el mismo dato en 2024 era de 74.158, 1.358 menos que hace dos años. Es decir que hay menos gente a la espera de una cirugía que hace un año.

Sin embargo, como ya ha contado alguna vez Levante-EMV, la demora en cirugía tiene una deriva doble. Por un lado, los pacientes con prioridad 1, quienes necesitan pasar por quirófano para seguir con vida, han caído un 55 % desde el inicio de la legislatura. El conseller Marciano Gómez ha sacado pecho de ello en varias ocasiones porque este dato se ha reducido hasta 1.330 valencianos y valencianas. En contraposición, la cifra de personas cuya cirugía se demora desde hace más de seis meses se ha duplicado en el mismo periodo hasta ser 24.360.

Este aspecto es uno de los grandes suspensos de la sanidad pública valenciana en comparación con el resto de autonomías. El 31,97 % de pacientes en la lista de espera lo están desde hace más de seis meses, un porcentaje que solo empeora en Andalucía, con un 32,16 % y muy lejos de Madrid, donde el porcentaje cae a un pírrico 0,82 %. Gómez siempre alega que lo importante es salvar vidas, innegable; pero a nadie se le escapa que estos pacientes con intervenciones menos urgentes son los que acaben derivados a la sanidad privada con mayor probabilidad.

El envío a la privada

Es evidente que el actual Consell apuesta por esta estrategia, la de recurrir a la privada para externalizar procedimientos; el conseller nunca lo ha escondido. Pero es también evidente que el número de cirugías derivadas dentro del Plan de Choque se ha disparado un 49 % desde la llegada del PP a la Generalitat; en 2024, fueron 44.279. Es la última cifra conocida, pero seguirá al alza porque, en 2025, Sanidad aumentó el presupuesto de esta partida hasta los 57 millones de euros. En el último año del Botànic la cuantía fue de 22 millones, menos de la mitad. La saturación del sistema es tal que Sanidad no solo recurre a grandes grupos hospitalarios para derivar especialidades como Oftalmología, también recurre a clínicas pequeñas.

No solo se derivan cirugías, también pruebas diagnósticas, como las resonancias magnéticas (RM) y, aunque se trata de cantidades menores, el montante final puede ser igual o mayor al del Plan de Choque. Hace un par de semanas, este periódico publicaba que el hospital La Fe de València externaliza ya tantas RM como las que hace en sus propias instalaciones. En 2024, la factura de Ascires -único proveedor- fue de 2,3 millones de euros. Y eso es solo en un departamento; hay 24 en toda la autonomía.

¿Y en los próximos meses?

El próximo balance semestral se cerrará en el mes de junio y, si se siguen los plazos habituales, el Consell los difundirá a lo largo de julio. Esta actualización incluirá el impacto de la huelga indefinida de médicos, en marcha desde febrero, que acumula un total de 3.059 cirugías pospuestas. A esta cifra se deberán sumar los procedimientos cancelados en abril y mayo. La próxima semana, de lunes a jueves, los facultativos tienen una nueva convocatoria que, en este caso, será doble: una huelga nacional, ante la falta de avances en la negociación por un estatuto propio con el Ministerio de Sanidad; y una autonómica, por los incumplimientos de las promesas electorales del conseller Marciano Gómez. La principal era la demanda de la reducción de su jornada semanal a 35 horas, cuya reactivación se celebra este viernes.

Hay otros dos factores que tampoco ayudan. El primero es el déficit de médicos y la falta de por lo menos 720 especialistas en los hospitales, es decir, que la sanidad pública cuenta con todos los recursos humanos presupuestados; la fuga a la privada se acerca a ser un 'boom'. Y el segundo es la caída a mínimos de las peonadas, el nombre popular para el sistema de módulos que abre los quirófanos por las tardes pagando horas extra al personal. De septiembre a diciembre, este programa se canceló, con la excusa de testar el nuevo programa de productividad que pretende mejorar la eficiencia y premiar, por ejemplo, a los médicos de Atención Primaria si tienen una demora menor a 5 días. Sanidad anunció que la retomaría en enero, pero según UGT y Satse, su frecuencia está siendo testimonial: se reduce a algunas especialidades concretas y en los hospitales comarcales. Según UGT, en La Fe y Elx ni siquiera se están autorizando. "Al final, todo lo que se hacía en las peonadas -, cuenta Carlos Buchó de Satse-, se está derivando a la privada".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents