Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sociedad

Una hora sin móviles para el primer aniversario del apagón: “Ese día volvimos a conectar con nosotros mismos”

El Offline Club de València organiza para el día 28 una quedada en el Jardín del Túria en la que apagarán simbólicamente los teléfonos

“Si quieres tomarte un descanso de la pantalla es muy difícil hacerlo si no te fuerzan las circunstancias”, explica su organizador, Mario Sánchez

Una tarde sin móviles en el aniversario del "apagón"

Francisco Calabuig

Marta Rojo

Marta Rojo

València

El pasado 28 de abril, Mario Sánchez no estaba en España. Eso significa que tuvo luz eléctrica, cobertura e internet durante todo el día en la jornada del apagón, del que la semana que viene se cumple un año. Pero también, que no vivió una experiencia que le han contado que fue “un momento raro y muy inesperado con instantes muy bonitos”. Para evitar el “fomo”, el miedo a perderse algo valioso que otros sí han experimentado, pero también para hacer visible la necesidad de despegarse, al menos por un rato, de las pantallas, Mario Sánchez, dinamizador de The Offline Club València, propone un aniversario de ese día de desconexión forzosa, con un lema: el año pasado fue inesperado, este año lo hacemos a propósito.

Así se anuncia en la página web y las redes sociales del Offline Club el evento, que consistirá en algo muy simple: un encuentro de amigos y desconocidos en el Jardín del Túria de València. A las 19.30 en punto, las manos se alzarán en el aire y, en esa postura, se apagarán los móviles. Se esperan mantas de pícnic, juegos de mesa, libretas, libros o lo que surja. Pero nada de pantallas.

Es un evento gratuito al que se ha apuntado ya un centenar de personas pero Mario no descarta que la cifra pueda incluso duplicarse cuando llegue el día. Esa iniciativa tendrá lugar en diferentes ciudades, como València, Barcelona, Madrid o Lisboa, a la vez. “El concepto es muy simple pero la idea es crear un momento para ser consciente de lo importante de esa desconexión, que el año pasado pasó sin querer, y ahora se hará a propósito”, dice Mario Sánchez.

Un parón “necesario”

“La idea es sencillamente pasar un ratito con amigos o desconocidos, disfrutando de nuestra presencia”, resume. Por eso, piden que, quien quiera, se lleve mantas de pícnic y algo de picar. 

Todo eso para homenajear un día en que se nos forzó a parar. “El apagón fue negativo, claro, por lo que implica estar sin electricidad, pero también quedó convertido en algo agradable, un día en que la gente volvió a conectar consigo misma y la gente de su alrededor”, considera. Dice que fue un parón “necesario”. “Es ahí donde entra nuestro movimiento; no tenemos que esperar a ese tipo de momento imprevisto para tener estos ratos de desconexión”, añade Mario.

Mario Sánchez, organizador del aniversario del apagón

Mario Sánchez, organizador del aniversario del apagón. / Francisco Calabuig

Lo que salga de esa hora sin tecnología será, admite, el resultado de “un experimento”. Y no es el primer experimento social que organiza The Offline Club. Esta iniciativa, que nació en Amsterdam pero se ha extendido ahora a València, busca espacios y tiempos de desconexión sin redes sociales, notificaciones y whatsapps. Y es una muestra de cuánto necesitamos, a veces, el silencio.

Trayectos en metro, quedadas para pintar, tiempo para conversar

El Offline Club de València lo puso en marcha hace apenas medio año Mario Sánchez. Más que un club dice, “es un movimiento que quiere promocionar los espacios donde no hay móviles, pero no es un movimiento en contra de la tecnología, sino para promover una mejor relación con la tecnología”. 

Antes que líder de grupo en Valencia, Mario fue participante de este proyecto. “Soy mitad holandés, mitad español y crecí en Holanda, donde iba a los eventos del Offline Club de allí y participaba como voluntario”, relata. Cuando se mudó a València, expandió el proyecto a su nueva ciudad

Ahora, en València, organizan quedadas offline, como este aniversario del apagón. En espacios donde se puede leer, o pintar -como está previsto en uno de los eventos del próximo mes-, jugar o hablar. No tiene por qué ser una sala o un parque, hasta el metro es suficiente. De hecho, un viaje en metro fue uno de los primeros encuentros organizados por el Offline Club.

Fue un trayecto en metro de ida y vuelta, en total, una hora. Los viajeros podían hacer cualquier cosa: primero, callados pero en compañía. Luego, en conversación, si les apetecía. Cualquier cosa, sí, pero con una sola regla: tenían prohibido mirar el móvil durante lo que durara el trayecto. “Fue, también, todo un experimento”, dice Sánchez.

Las respuestas a ese tipo de encuentros son diversas. Dice que algunos participantes se emocionan hasta las lágrimas porque “se crea un ambiente donde uno siente que puede mostrarse vulnerable”. “Lo que nos suelen decir los participantes es que están sorprendidos con el efecto que tiene y que han olvidado lo importante que es la desconexión”, asegura. “Si quieres tomarte un descanso de la pantalla es muy difícil hacerlo si no te fuerzan las circunstancias”, añade el organizador. Ahora, propone hacerlo “en conjunto, de una forma divertida”. 

Los perfiles de participantes son, también, muy diferentes. Hay desde quien “lo tiene controlado, no está en redes sociales o tiene un uso del móvil sano”. Esos son los que suelen acudir a esos espacios a “buscar a personas iguales”. Pero también hay quien “trabaja con la tecnología y está enganchadísima al móvil”. “Para ellos realmente es un respiro y por eso queremos crear un espacio fijo de reunirse una vez al mes mínimo, que sea tiempo para leer, escribir, hacer cosas creativas, conocer gente o tener conversaciones reales, con intención, con profundidad”, concluye.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents