PAISAJES DEL AGUA. Nº: 68
Las salinas de San Javier de Cofrentes: Paisaje de badlands en el Valle
El Ayuntamiento de Cofrentes adquirió las instalaciones en 1996, conservando balsas y muros a pesar de su abandono como explotación salina

Panorámica de las salinas de Cofrentes. / Foto Estepa.
Las salinas de San Javier se localizan a unos 3,5 kilómetros al norte del pueblo de Cofrentes. Están situadas en el barranco del Tollo, un afluente de la rambla del Oroque por su margen derecha, tributaria del río Júcar. Ubicadas al oeste del Cinto de las Ventanas, es posible acceder a ellas mediante dos caminos. A través de un vial de tierra que parte de la carretera N-330 a la altura del puerto de montaña de la Chirrichana, o por camino asfaltado que arranca desde el Campo del Cura. Por este segundo itinerario, se llega a un ensanche junto al camino a modo de mirador panorámico, en el que se encuentra instalado un cartel explicativo sobre las salinas. Recientemente, se ha habilitado un sendero desde el ensanche hasta el fondo del barranco para su acceso exclusivo a pie.
El funcionamiento tradicional de las Salinas de San Javier
Las salinas conformaban una explotación para la producción de sal a partir de la evaporación solar de agua captada de un acuífero salobre del barranco, al estar situadas sobre un domo salino de dos pozos, uno en cada margen del barranco. Esta singular actividad antrópica está vinculada con la geología de este territorio, concretamente con la facies Keuper del Triásico superior, en la que aparecen terrenos de yesos, arcillas y margas de diversos colores que generan una singular composición cromática en el paisaje. Así, estas salinas aprovechaban las aguas que circulaban entre los niveles yesosos y salinos del Keuper.

Vista general de las salinas de Cofrentes. / Foto Estepa.
El paisaje circundante es de “badlands”, tierras baldías y yermas debido a la deleznabilidad de los materiales y a la acción erosiva de las aguas.
Una explotación tradicional con significado social
Con la mejora del transporte y las vías de comunicación el valor de este tipo de explotación de recursos hídricos del interior fue decreciendo, de manera que el abandono fue el resultado final. Sin embargo, durante décadas la situación fue distinta. La lejanía del mar durante una época en donde los transportes eran muy rudimentarios, la distancia entre las salinas, las explotaciones de sal, y los lugares de consumo, limitaba su distribución por los altos costes que suponía. Unas salinas como las de San Javier de Cofrentes eran garantía de suministro de sal a los habitantes del entorno para sus usos culinarios.
Una visión histórica de las Salinas
Según el artículo “El guardián de la sal”, de Jorge Antonio Catalá (2006), Felipe V decretó, el 13 de enero de 1712, que se incorporase al real patrimonio la salina que el duque de Gandia poseía en su señorío de Cofrentes. La investigación afirma que esta antigua salina ducal era sólo una de las diversas fuentes salíferas del término de Cofrentes, de modo que era sencillo para los habitantes proveerse de sal para su propio consumo, al margen de los alfolíes reales.
La explotación de las salinas comenzó en la primera mitad del siglo XX, en 1929, y su producción, de sal gorda, se destinaba principalmente a un uso industrial.

Detalle de las balsas. / Foto Estepa.
A mediados del siglo XX en las salinas trabajaban una decena de empleados, y se servían de un único pozo de extracción con una noria de sangre. Posteriormente se abrió un segundo pozo, y se utilizó motores eléctricos. El proceso de obtención de la sal se iniciaba en el agua del manantial que, una vez en superficie, era canalizada a las balsas más elevadas. Estas balsas, conocidas como calentadores, permitían que el agua fuese expuesta a los rayos solares. Cuando el agua alcanzaba los 25 grados C, la sal se cristalizaba y se depositaba al fondo de la balsa.
Mediante el sistema de vasos comunicantes el agua discurría de balsa en balsa y el proceso se repetía de nuevo. Una vez retirada el agua, la sal cristalizada se rastrillaba y se dejaba secar. El sistema está constituido por un conjunto de balsas de escasa profundidad ubicadas en distintos niveles, limitadas por muros de contención de escasa altura. Aguas abajo de estos reservorios, junto al cauce del barranco, es posible encontrar manchas blancas formadas por los cristales de halita.

Agregados cristalinos de halita sobre las rocas. / Foto Estepa.
La sal obtenida se comercializaba entre proveedores industriales de varias fábricas de cerveza de Valencia, pues este tipo de sal facilitaba la descalcificación del agua utilizada para la fabricación de las cervezas. También se utilizaba como condimento para alimentos. Y más recientemente, para las carreteras en periodos invernales, con objeto de evitar la formación de placas de hielo.
Situación actual de las Salinas: abandono, patrimonio y turismo
Las Salinas de San Javier estuvieron en funcionamiento hasta principios de los años 90 del pasado siglo. En el año 1996 fueron adquiridas por el Ayuntamiento de Cofrentes.
Aunque las instalaciones se encuentran abandonadas, las balsas de decantación y evaporación, construidas principalmente con piedra y madera, junto con otros peculiares elementos, se conservan en relativo buen estado. Las instalaciones se ubican en ambas márgenes del barranco, aunque la mayoría de los componentes se encuentran en la orilla derecha.

Detalle del material de las balsas. / Foto Estepa.
En el año 1997, las salinas fueron incluidas en el inventario de humedales de la Confederación Hidrográfica del Júcar como un espacio natural con un alto valor medioambiental. Sin embargo, tres años después, fueron excluidas de este inventario por la Conselleria de Medio Ambiente, debido a una nueva explotación que se estaba realizando de sus aguas como ampliación de la oferta terapéutica del balneario de Hervideros. La conducción de salmuera, de varios kilómetros, transporta las aguas salobres desde las salinas hasta las instalaciones del referido centro termal. A pesar de ello, este enclave posee un relevante valor medioambiental.

Detalle de una conducción. / Foto Estepa.
Y patrimonial, como referencia de una actividad tradicional, como era la producción de sal en interior. En la actualidad las Salinas de San Javier forman parte de la red de miradores turísticos que ha diseñado el Ayuntamiento de Cofrentes en su Plan de Turismo y, de la misma manera, están integradas en la red de rutas temáticas del municipio.

Salinas de San Javier en Cofrentes. / Estepa.
BIBLIOGRAFÍA
-Los paisajes del Agua en el Valle. Una apuesta por el Turismo Rural (1999). Mancomunidad del Valle de Ayora-Cofrentes. Dirigido por Jorge Hermosilla
-El patrimonio del agua en el Valle de Ayora-Cofrentes (2002). DGPC-GVA. Dirigido por Jorge Hermosilla
-Rutas temáticas del Balneario de Hervideros de Cofrentes (2002). AVT-GVA. Dirigido por Jorge Hermosilla
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