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PP y Ens Uneix allanan el camino a unos presupuestos con abstención del PSPV

Los socialistas se abren a negociar unas cuentas clave para 2026, con los alcaldes esperando inversiones en vísperas de las elecciones de mayo de 2027

Carlos Fernández Bielsa, del PSPV, en el pleno de constitución de la diputación.

Carlos Fernández Bielsa, del PSPV, en el pleno de constitución de la diputación. / Germán Caballero

José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

València

Mientras el Consell continúa encallado en el debate con Vox en torno a la “prioridad nacional” y el marco conceptual que quiere imponer al PP en temas sensibles como la inmigración, en la Diputación de Valencia el equipo de gobierno del popular Vicent Mompó y Natàlia Enguix (Ens Uneix) ha comenzado a empedrar el camino para atar las cuentas de 2026 con la abstención de los socialistas. Todo después del bloqueo político que impidió aprobar unos presupuestos en tiempo y forma el pasado mes de diciembre.

El reencuentro comenzó en la mañana del martes, cuando antes del pleno provincial el portavoz del PSPV, Carlos Fernández Bielsa, amenazó, en conversación con Vicent Mompó, con levantarse de una sesión que consideraban abusiva por dejar fuera cualquier inversión en municipios gobernados por la izquierda. Todo ello mientras desde el PP seguían llamando a su puerta en busca de un acuerdo presupuestario.

Fue entonces cuando el equipo de gobierno se abrió a aprobar una serie de exigencias socialistas que, en realidad, eran temas pendientes desde 2025 y que no se habían aprobado por el choque entre el Gobierno y la oposición.

Pleno bloqueado hora y media

Se trata de una partida de 10 millones para las ciudades de más de 50.000 habitantes que se traducirá en dos millones para los alcaldes de Sagunt, Gandia y Paterna; el desbloqueo de una ayuda de 1,2 millones para compensar a Quart de Poblet por quedarse fuera de las subvenciones de Amancio Ortega; unas ayudas de 250.000 euros para políticas turísticas de Cullera, Gandia y Sagunt, o la incorporación de Bonrepòs, Picanya, Bicorp o Beniparrell al pla de trinquets.

Todo ello provocó que el inicio del pleno se retrasara una hora y media, ya que se tuvieron que redactar las modificaciones presupuestarias y justificar la urgencia con la que se aprobaron, ya que no estaban incluidas en el orden del día. “Era lo mínimo, pagar las deudas, para poder sentarnos a negociar”, apuntan desde el PSPV.

Horas después del pleno no ha habido contactos, pero el clima parece haber cambiado. Sobre todo en la oposición, que es quien debe dar el visto bueno a las cuentas. Se asume que la Diputación no es escenario de batallas ideológicas y que una abstención es una concesión que pueden dar sin coste interno.

Las contrapartidas son suculentas para el PSPV. En este sentido, no hay dudas en la bancada donde está representada la dirección provincial de Carlos Fernández Bielsa y también la autonómica, en la figura del secretario de organización Vicent Mascarell. Una aprobación serviría a Bielsa para ‘vender’ gestión sin ni siquiera estar en el gobierno provincial, 'llevando' millones de euros a los alcaldes de su partido en un año esencial. “Se trata de ayudar a los alcaldes a ganar elecciones”, apuntan. 2026 es un año clave para poner en marcha proyectos en víspera de las municipales de mayo de 2027.

Aislar a Vox

Parece un win-win para casi todos en año pre-electoral. Mompó podría cerrar el mandato con estabilidad pese a estar en minoría. Ens Uneix, más allá de blindar sus inversiones en memoria democrática, igualdad y en los municipios de la Vall d'Albaida, puede vender también el ‘logro’ de aislar a Vox. Desde el Gobierno se abren también a concesiones que puedan reclamar desde la oposición, como aumentar por encima de los 80 millones el Fondo de Cooperación que provee a los municipios de liquidez de manera incondicionada, es decir, para gastar en lo que consideren.

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