Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las arcas de la Generalitat se resienten por el parón del mercado de la vivienda

Es la primera vez en cinco años que retrocede la recaudación del impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) y los ingresos del Consell sufren un frenazo en el primer trimestre

Vivienda de nueva construcción en la ciudad de València.

Vivienda de nueva construcción en la ciudad de València. / Francisco Calabuig

José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

València

La Generalitat Valenciana se ha resentido en sus ingresos por tributos cedidos y propios en el primer trimestre de 2026. Con las cuentas temblando de manera crónica por la ancestral infrafinanciación, los ingresos autonómicos están dado un respiro en los últimos años de ciclo económico positivo, con el empleo en récord histórico y con el mercado inmobiliario disparado.

Pese a ser solo una pequeña parte del pastel de ingresos y que no da para grandes lujos, la tendencia era positiva para la Hacienda autonómica. 2025 cerró con casi 3.000 millones de ingresos por esta vía, un 12,7% más que el año anterior. Es una bolsa de ingresos donde se incluyen los impuestos de la vivienda, el de patrimonio, el de sucesiones y donaciones o los impuestos al juego o al impacto ambiental.

Algo parece haber cambiado en este inicio de 2026. A falta de comprobar si es una situación coyuntural del primer trimestre o una nueva tendencia, hasta el 31 de marzo la Generalitat ha recaudado 592 millones, apenas un 0,7 % más, según la Agencia Tributaria Valenciana. En el impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP), que es el que grava las viviendas de segunda mano y también el principal ingreso en tributos propios de la administración autonómica, la recaudación ha sido de 368 millones, lo que supone una caída del 0,5 % respecto al primer trimestre del año anterior.

No es mucho, y se compensa con una subida de actos jurídicos documentados, que grava operaciones mercantiles y administrativas. Sin embargo, y aunque es pronto para comprobar si el mercado inmobiliario ha tocado techo, el cambio de comportamiento en este primer trimestre es evidente. En 2025, a esas alturas del año el ITP registraba un aumento del 18,5 %. En 2024, crecía un 8,7%. En 2023, el incremento era menor, solo de un 2,5 %. Pero en 2022, crecía un 34 % y, en 2021, un 19 %. Este es el primer año en más de un lustro en que la recaudación del impuesto de la vivienda se frena en el primer trimestre.

Como viene explicando Levante-EMV, la subida de precios en los mercados inmobiliarios más recalentados ha disparado el nivel de ingresos que tienen que destinar las familias la hipoteca, y los bancos están frenando operaciones. Parece que hay un cambio de tendencia en las grandes ciudades.

Hasta ahora, el tirón del mercado de la vivienda ha sido el vértice de la política de rebajas fiscales del Consell que ha permitido mantener ese relato de que la bajada de impuestos provoca un efecto casi milagroso: no solo no se resientan los ingresos sino que estos se incrementan para financiar los servicios públicos. “Hemos demostrado que es posible bajar impuestos y recaudar más para nuestros servicios públicos”, dijo Pérez Llorca hace unas semanas en la presentación de las bonificaciones para la campaña de la Renta 2025. Los datos pueden comenzar a cuestionar ese mantra.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents