Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un pionero tercer turno de bomberos forestales para combatir el minifundismo incendiario en la Comunitat Valenciana: muchos más fuegos (281) que superficie calcinada (785 hectáreas)

El Consell refuerza con 400 bomberos más los efectivos para la extinción tras la campaña de 2025, aporta 8 millones a los ayuntamientos para sus planes locales contra el fuego y sigue con su programa de choque de 93 millones para pistas forestales e infraestructuras de prevención

Los profesionales consideran que la asignatura pendiente sigue siendo la limpieza de montes, cortafuegos y otras medidas para reducir el combustible que alimenta las llamas en un territorio con abandono de cultivos, temperaturas extremas y tormentas secas

Bomberos forestales, en el incendio de IBI, en el verano de 2025.

Bomberos forestales, en el incendio de IBI, en el verano de 2025. / Álex Domínguez

Francesc Arabí

València

Al contrario que otras campañas (por ejemplo la de 2022) y que en el conjunto de España, en la Comunitat Valenciana 2025 no fue un año especialmente catastrófico en cuanto a incendios forestales. Hubo gran cantidad de fuegos, pero, en general, no resultaron devastadores. Salvo tres: el de Teresa de Cofrentes (Valencia), en el que ardieron 504 hectáreas; el de Ibi (Alicante), con 185 hectáreas calcinadas y el de Villena (Alicante), en el que el fuego consumió 56 hectáreas. Estos tres fuegos concentraron la práctica totalidad de la superficie quemada el pasado verano. En todo el año ardieron 785,77 hectáreas, de las que 481 eran superficie arbolada, en 281 incendios. Entre las causas naturales detonadoras del fuego destacan los rayos. Sucedió en 92 casos. Por contra, 68 fuegos fueron intencionados.

Hasta ahí el qué. El porqué de los incendios emana de factores ambientales y operativos, que acarrean fallos en la prevención y extinción. El primer factor acelerante del fuego es la insuficiencia de recursos para la prevención. Para mejorar la eficacia en este ámbito, el Consell aprobó, por cuarto año, un fondo de 7,95 millones para trabajos previstos por los ayuntamientos: realizar cortafuegos o limpiar montes. Tareas incluidas en los planes locales de prevención (PLPIF), obligatorios en los municipios con masa forestal. En el caso valenciano, son 515 de 542.

Un helicóptero de extinción, en los montes de Teresa de Cofrentes, el año pasado.

Un helicóptero de extinción, en los montes de Teresa de Cofrentes, el año pasado. / German Caballero

La prevención incluye la mejora de infraestructuras. La dana del 29 de octubre de 2024 dejó su huella en más de 2.000 km de pistas forestales y obligó a Medio Ambiente a aprobar un plan de choque de 93 millones pera "reparar infraestructuras de prevención", anunció el vicepresidente y conseller del área, Vicente Martínez Mus. El programa sigue en marcha para que este verano esté ya todo "recuperado y mejorado".

Cuando falla la prevención, llega la hora de la extinción. En 2025, hubo huelgas de bomberos por falta de personal, precariedad y plantillas poco estables. En este 2026, se ha experimentado ya un incremento de efectivos desde la campaña que se inicia en Semana Santa y Pascua. Se han activado de momento 1.693 profesionales, 336 más que el año pasado.

La plantilla de bomberos forestales (adscritos a la Generalitat) estaba integrada por 1.000 empleados. Este año serán 1.400. A día de hoy, se ha ejecutado el 70% de ese objetivo, que ha de completarse en las próximas semanas para poder desarrollar con normalidad el llamado tercer turno. El delegado de UGT Serveis Públics en bomberos forestales Vicente Santalla celebra esta medida, "una aspiración histórica que parece que se va a cumplir,". El tercer turno, sin precedentes en España, dice, permite cambiar la fórmula de dos días trabajados y dos de libranza a uno trabajado y dos libres. "Hasta ahora, hacías 12 o 14 horas, te ibas a dormir y volvías" cuenta. Ahora habrá tres relevos, lo que redunda en seguridad y eficacia. Desde UGT valoran que ese crecimiento de la plantilla estará vigente los 12 meses del año. No solo en temporada alta de incendios.

Gráfico sobre el impacto del fuego en la Comunitat Valenciana desde 1995.

Gráfico sobre el impacto del fuego en la Comunitat Valenciana desde 1995. / Levante-EMV

La prevención que nunca se aborda

La citada partida de casi 8 millones pretende reducir la carga de biomasa, de combustible para el fuego. Y en esa misma línea, en el plano municipal se actúa cada vez más en la exigencia de desbroce de fincas y parcelas en los términos municipales, en especial en zonas que lindan con el monte, además de ser más restrictivo en la prohibición de quemas agrícolas en zonas forestales y perímetros cercanos. Todas las actuaciones municipales, financiadas en parte por la Generalitat, se ejecutan bajo el paraguas de esos planes locales de prevención (PLPIF), cuya aprobación ha sido una de las medidas impulsadas desde la Generalitat. De los 13 municipios que aún no cuentan con un plan local de prevención, nueve están pendientes de que la Conselleria les dé el plácet y solamente cuatro están todavía tramitando el expediente.

Déficit de actuaciones previsoras

La extinción es la reválida cuando se suspende en prevención, que es, para el delegado de UGT Vicente Santalla, la gran asignatura pendiente. "Está dejada de la mano de Dios, en realidad se hace poco o nada", lamenta.

Ese déficit de actuaciones previsoras incluye, por ejemplo, el escasísimo impulso del pastoreo, labor en regresión al igual que la agricultura. 2.770 hectáreas de cultivos fueron abandonadas en 2024.

Elementos que completan un cóctel incendiario que se produce en un espacio, el monte valenciano, cuyas condiciones climáticas están marcadas por las altas temperaturas (2025 fue el cuarto más caluroso desde 1990, según los datos de Aemet), la sequía y episodios de tormentas eléctricas. Es cierto que el valor medio de lluvia acumulada en la Comunitat Valenciana en 2025 alcanzó los 574 litros por metro cuadrado, un 15% superior a la media histórica. Pero fueron precipitaciones torrenciales, muy concentradas y desiguales desde el punto de vista territorial: por encima de la media en Valencia y Castelló y, un 6% por debajo en Alicante. El verano es un polvorín. 750 de las 785 hectáreas valencianas que ardieron el año pasado lo hicieron en la 'temporada alta' de incendios.

Cuadro explicativo de las causas de los incendios valencianos en los últimos diez años.

Cuadro explicativo de las causas de los incendios valencianos en los últimos diez años. / Levante-EMV

Bomberos, agentes medioambientales y observatorios

El principal esfuerzo por mejorar los operativos contra el fuego ha sido el incremento de recursos humanos. Se han activado esos 1.693 profesionales, 336 más que el año pasado. Son 740 en la provincia de Valencia, 470 en Castelló y 434 en Alicante y otros 65 que operan en el conjunto de la Comunitat Valenciana. Un operativo integrado por bomberos forestales de la Generalitat, de los consorcios provinciales, agentes medioambientales, unidades de vigilancia preventiva y técnicos forestales. El dispositivo incluye 56 unidades de bomberos forestales terrestres, 45 autobombas y 6 unidades helitransportadas. A ello se suma la red de 65 observatorios, 10 de ellos con vigilancia las 24 horas, que actúan como elementos clave en la detección temprana. Medio Ambiente ha invertido 2,2 millones, de los fondos Next Generation de la UE, para construir diez puntos de observación más.

Los detonantes del fuego

Las estadísticas de la Generalitat que radiografían los incendios forestales entre 2016 y 2025 revelan que dos tercios de los fuegos se originan por factores humanos. Es el resultado de sumar el 38,6% que son intencionados y el 29,2% que responden a negligencias y accidentes. Uno de cada cuatro fuegos (exactamente el 26,6%) se produce como consecuencia de la caída de rayos en tormentas eléctricas. Entre las motivaciones de los incendios provocados, está la venganza-conflicto (6,07%), por delante de la piromanía patológica (4,21%). En cuanto a las negligencias, un 4,72% de los incendios se originan por parte de niños jugando por fuego, mientras que el 7,13% se deriva de quemas y otras prácticas agrícolas que se van de las manos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents