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Cuenta atrás hasta mayo de 2027: comienza un año de codazos por la carrera electoral

Los partidos entran en ebullición a doce meses del 'superdomingo': el PP, pendiente de Madrid; Compromís, digiriendo el regreso de Oltra, y movimientos en el PSPV para la confección de las listas

Toni Pérez, Juanfran Pérez Llorca, Vicent Mompó y Marta Barrachina, en un encuentro de los presidentes provinciales con el jefe del Consell.

Toni Pérez, Juanfran Pérez Llorca, Vicent Mompó y Marta Barrachina, en un encuentro de los presidentes provinciales con el jefe del Consell. / Levante-EMV

Llega mayo, el mes alfa de la política; el de las elecciones autonómicas y municipales donde se juega el poder y donde corrientes y dirigentes dirimen futuro y salarios a cuatro años vista. Y aunque falte todavía un año entero hasta el ‘superdomingo’ electoral de las municipales y autonómicas de 2027, con posibilidad también de Generales, los movimientos ya han comenzado: con diferente ritmo y con diferente intensidad, pero todos los partidos han comenzado a entrar en ebullición, con varios seísmos esta semana.

PP: Llorca y los barones provinciales, paz a cambio de territorio

La falta de señales de Génova respecto al congreso regional que debe ratificar a Pérez Llorca como candidato para las próximas autonómicas ha hecho aflorar los nervios en el conjunto del PP valenciano. El Palau de la Generalitat ha decidido actuar por la vía de los hechos y ha lanzado una operación ‘Juanfran president’ para elevar el conocimiento público del exalcalde de Finestrat a un año visto. Como todo recién llegado al Palau, el nuevo inquilino tiene el reto de ganar notoriedad. En eso está su equipo.

Su rostro ha comenzado a aparecer en vallas publicitarias, con publicidad en redes, con reparto de dípticos informativos en comercios con la percha de las rebajas fiscales. El 'president' se ha 'autoproclamado' a falta de la señal definitiva de la dirección nacional de Feijóo, donde parece que tampoco ha hecho mucha gracia esta iniciativa propia, según fuentes del partido.

Llorca ha lanzado su propia candidatura sin esperar al congreso que debe autorizar Génova

En paralelo, existe una inquietud notable entre los barones provinciales ante un contexto donde el nuevo ‘president’ ha hecho tabla rasa y está haciendo camino al margen de los territorios con los que pactó el relevo de Carlos Mazón y que, ahora mismo, no ven reflejada ni reconocida su influencia. Llorca ha cuidado más a la alcaldesa Catalá y al peso de la capital que a las comarcas en esta transición.

Esta semana se ha visualizado esta excepcionalidad con una reunión fuera de agenda en el propio Palau donde el ‘president’ reclamó a sus coroneles unidad, activar a las bases con una agenda de actos multitudinarios y visitas a pueblos y trabajar con el horizonte de 2027 sin poder ofrecer certezas sobre el calendario orgánico del partido. Feijóo no quiere distraerse ni un segundo de las elecciones andaluzas y no habrá noticias al menos hasta el 18 de mayo. El debate y la atención sobre esa celebración o no del congreso es un asunto que genera incomodidad en el Palau, un recuerdo de una situación de interinidad.

Los datos que maneja el president y que compartió con Toni Pérez (Alicante), Vicent Mompó (València) y Marta Barrachina (Castelló) evidencian que el bloque conservador resiste y crecería a un máximo histórico de 57 escaños en las Corts. Es el mayor aval de Llorca ante Feijóo, que habría detenido la sangría tras la catastrófica gestión de la dana y además se maneja muy bien en la relación con Vox, aunque el reverso de esa encuesta es que Vox aumentaría su influencia. Los barones gobiernan hoy sin la remora del partido de ultraderecha en las tres diputaciones. Habrá que ver en junio de 2027.

Desde la periferia del partido, el agente hiperactivo es el ‘expresident’ Camps. Reclama su regreso al trono del PPCV y ha quemado todos los puentes con la dirección. Cualquier escenario de integración parece inviable en estos momentos. Su exigencia de congreso regional con primarias abiertas (un militante, un voto) volverá a escucharse el 22 de mayo, en una nueva movilización de fieles en un momento en que ya podría haber noticias congresuales. Será de mayor o menor intensidad, pero habrá choque en ese congreso. Camps no tendría problemas para reunir los avales. Otra cosa es que un congreso de delegados (y no de militantes) haría inviable cualquier opción.

La alcaldesa Catalá promociona en el Congreso a la diputada Alma Alfonso

Por debajo del radar, se suceden movimientos de todo tipo. Esta semana voces valencianas en el Congreso de los Diputados señalaban maniobras de la alcaldesa María José Catalá para promocionar a la diputada Alma Alfonso. En concreto, en relación a unas iniciativas para presionar al Gobierno por el soterramiento de las vías de Serrería. Si en estas iniciativas suele involucrarse a todos los diputados valencianos y hay un protocolo, en esta ocasión han sido presentadas en solitario por Alfonso, muy próxima a la alcaldesa. También hay nervios ya respecto a la confección de las listas para el Congreso en 2027.

Pilar Bernabé, Diana Morant y Arcadi España, en el Primero de Mayo.

Pilar Bernabé, Diana Morant y Arcadi España, en el Primero de Mayo. / Fernando Bustamante

PSPV: La ‘remigración’ tras el adiós del Botànic

La cuenta atrás hacia las elecciones la activó metafóricamente el PSPV el jueves 23 de abril ante las Corts. “Un any per a recuperar l’autogovern”, decía la pancarta sostenida por Diana Morant y la mayoría del grupo parlamentario en la cámara autonómica. Días después, los socialistas le han puesto grasa a la maquinaria al convocar un Comité Nacional para el próximo fin de semana y de la Conferencia Política el 19 y 20 de septiembre que huele a lanzamiento de la candidatura de Morant. “Vamos a abrir el partido a la ciudadanía”, explicó la también ministra de Ciencia ante la fijación de la hoja de ruta en el calendario. Pero esa mirada hacia afuera no impide tener un ojo de puertas adentro, donde los movimientos comienzan a brotar.

Morant ha comenzado a mover fichas en el grupo socialista de las Corts

El grupo parlamentario ya ha sido escenario de movimientos que evidencian la proximidad electoral. Rafa Simó, que ha estado dos años y medio ocupándose de la portavocía de Sanidad, una de las más importantes, ha sido sustituido por Yaissel Sánchez para enfocarse en temas de Castelló, hacia donde apunta su futuro, como los problemas del sector cerámico. Uno que parece de salida es Toni Gaspar, apartado de la dirección del grupo.

València ciudad puede ser también escenario de tensiones para encajar a las diferentes sensibilidades en la lista que encabeza Pilar Bernabé. Hay pocos puestos de salida (siete concejales en 2023), y es una incógnita el futuro para el sector que lidera Borja Sanjuán. La tensión entre ambas almas del grupo municipal no es un secreto.

Otra de las incógnitas es qué sucederá con los emigrados a Madrid. Si regresan o se desvinculan del proyecto autonómico de Diana Morant. En el PSPV todavía se recuerda que las listas de Ximo Puig en 2023 acabaron generando un grupo con poco colmillo político que ha pasado factura en estos años de oposición porque se apostó todo a que el Botànic continuaría.

Mónica Oltra, en el anuncio de su regreso.

Mónica Oltra, en el anuncio de su regreso. / Germán Caballero

Compromís: “Oltra València” choca en el aterrizaje de Compromís

Cada vez que suena el pistoletazo de la carrera hacia las urnas, en Compromís se oyen dos truenos. Uno habla de la cohabitación entre las tres patas de la coalición; el otro, sobre la conveniencia o no de confluir con otras formaciones en la izquierda. Esta vez la tormenta ha comenzado con un año de antelación y focalizada en la ciudad de València ante el regreso de Mónica Oltra. Cómo encarrilar su aterrizaje se está convirtiendo en una patata caliente que ha comenzado a ganar tamaño tras el ‘plante’ de la exvicepresidenta a la ejecutiva local del miércoles.

En el minuto y resultado, nadie pone en duda que Oltra sea la candidata, pero hay muchas derivadas, sobre todo tras cuatro años en que la coalición y su correlación interna de fuerzas ha cambiado. Hay preguntas en el aire: cuánta fuerza tiene cada pata de la coalición para definir el nuevo artefacto electoral; cuál es el mecanismo para determinar su composición; hasta dónde llega la generosidad de Compromís con EUPV, Podem, ERPV o Sumar, cuando solo hay nueve puestos de salida, o, en definitiva, quién pone los recursos y el dinero para montar una candidatura ganadora.

Hay quien ve que Oltra quiere determinar el mayor número posible de puestos de salida con el fin de garantizarse un equipo próximo con el que gobernar la ciudad si los números dan. Esa idea chocaría con los procesos internos de Compromís y los equilibrios que rigen la formación.

Sobrevuela el recuerdo de 2023, cuando Joan Ribó también reclamó influencia en la elaboración de la papeleta para evitar que el voto abierto de la militancia determinase su junta local en caso de haber gobernado. La solución entonces fue una vía dentro del reglamento de primarias elaborado por Compromís donde el orden de la lista se elegía en la asamblea de los valencianistas y no en primarias abiertas. A ese reglamento, que ha de elaborar el partido a nivel autonómico, es donde se ponen los ojos como vía para solucionar el entuerto en el que los valencianistas se han metido.

A ello habrá que añadirle las ‘equis’ de Esquerra Unida, Podem o demás formaciones de la izquierda si finalmente hay un pacto en el que la desigualdad de voto, derechos electorales y capacidades organizativas es evidente. La confección de ese reglamento fue uno de los comentarios que se lanzaron el lunes pasado en la ejecutiva ‘de país’, aunque sin abrir el melón todavía y sin llegar a los puntos de tensión de la formación en el Cap i Casal. No obstante, el tema reabre las costuras por las que habitualmente se estira la coalición y la situación en València podrá acabar influyendo en el global.

El proyecto transversal de partidos de izquierda liderado por Oltra provoca evidencia los primeros recelos dentro de Compromís

El contexto importa y a este nuevo ciclo electoral se llega tras unos años en que Més, partido con mayor militancia dentro de la formación, haya capitalizado los puestos clave en las instituciones con representación de Compromís: Senado, Corts, Mesa de las Corts, Parlamento Europeo y Ayuntamiento de València. El regreso de Oltra da de nuevo fuerza a Iniciativa para replantear reglas del juego. “Volvemos a 2015, no a 2023”, sostienen. Su proyecto transversal ("Oltra València", susurran algunas voces incluso como marca electoral) choca con los intereses dispares dentro de Compromís.

Vicente Barrera, en el centro, flanqueado por Flores Juberías y Gil Lázaro.

Vicente Barrera, en el centro, flanqueado por Flores Juberías y Gil Lázaro. / Eduardo Ripoll

Vox: silencio a la espera de las órdenes de Madrid

“Aquí somos felices”, dijo José María Llanos, síndic de Vox, hace tres semanas en una rueda de prensa en las Corts. Era su forma de desvincularse de los líos que están sacudiendo a los voxistas en otras partes de España como Murcia o Madrid. Los principales dirigentes de la formación en la Comunitat Valenciana han cerrado filas con Santiago Abascal frente a crisis como la de Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega-Smith. Ahí está Llanos Massó, en la ejecutiva y quien suena como una de las posibles aspirantes a encabezar la papeleta a la Generalitat.

Vicente Barrera y Llanos Massó son los dos nombres que más suena pero todos esperan que Abascal tome la palabra

El otro nombre es el del propio portavoz parlamentario. Parece descartado que repita Carlos Flores Juberías, con una sentencia por maltrato a su exmujer hace 20 años y quien ocupó esta posición en 2023. Los 13 diputados cosechados entonces siguen siendo determinantes para marcar el paso al Consell de Juanfran Pérez Llorca, pero apenas pudo disfrutar de ese logro en la cámara autonómica porque inmediatamente fue despejado hacia el Congreso, donde su protagonismo (más allá de polémicas en las redes sociales) ha sido más bien escaso.

El otro gran nombre de Vox en la Comunitat Valenciana es Vicente Barrera. Ungido como presidente provincial el pasado mes de octubre, ha tenido desde entonces una labor más orgánica, sin aparecer en los debates politicos desde entonces, algunos tan relevantes como la investidura de Llorca tras la salida de Mazón. Suena como candidato al Ayuntamiento de València pero no tiene por qué descartarse para la Generalitat. Al final, decide Abascal. En Vox tienen asumido, como en ‘Amanece que es poco’ (José Luis Cuerda, 1989), que todos son contingentes pero solo el presidente nacional es necesario.

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