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IX Feminari

"Prostitución y democracia son incompatibles"

El IX Feminari deja una reflexión clara: la prostitución es una de las formas más crueles de violencia contra las mujeres. La vicepresidenta de la Diputación de Valencia y diputada de Igualdad abrió el foro reclamando la Ley Orgánica para su abolición

Evento "Abolición de la Prostitución y Explotación Sexual" en la Diputació de València

Francisco Calabuig

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València

El IX Feminari de la Diputació de Valènciase celebró estos días en La Petxina convertido en una reivindicación colectiva del abolicionismo de la prostitución como única respuesta política frente a una industria que las participantes definieron como una de las formas más extremas de violencia contra las mujeres. Académicas, investigadoras, supervivientes del sistema prostitucional y activistas coincidieron en reclamar una ley estatal abolicionista y alertaron sobre la creciente legitimación social de la prostitución y la mercantilización del cuerpo femenino.

La vicepresidenta primera de la Diputación y diputada de Igualdad, Natàlia Enguix, inauguró el foro asegurando que la institución provincial ha elegido «el feminismo, que siempre ha sido abolicionista». Enguix calificó la prostitución como «un negocio cruel y violento que mercantiliza a las mujeres» y reclamó al Gobierno central la aprobación urgente de una ley orgánica abolicionista «para no seguir dando imagen de Estado proxeneta».

La responsable provincial insistió en que el abolicionismo «no es una posición cómoda, sino una elección política» y advirtió del momento actual de retroceso y cuestionamiento de derechos. «No podemos permitir que los negacionistas frenen todo lo que ha costado tanto conseguir», afirmó.

Rosa Cobo en la ponencia "Prostitución y abolicionismo en el S. XXI"

José Manuel López

Enguix destacó además la participación de supervivientes de explotación sexual en el encuentro y subrayó que «no son testimonios, son voces políticas». También defendió que «no es posible hablar de libre elección cuando no existe igualdad de condiciones económicas y de poder» y sostuvo que «el único modelo normativo que protege la dignidad humana es el abolicionista».

La conferencia inaugural corrió a cargo de Rosa Cobo, presidenta de la Red Académica Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía y una de las principales referentes del feminismo abolicionista español. La socióloga planteó «una conversación colectiva» para construir una respuesta institucional frente a «una gran industria legitimada que nada tiene que ver con Pretty Woman y otros clichés que blanquean la violencia».

Rosa Cobo planteó «una conversación colectiva» para construir una respuesta institucional frente a «una gran industria legitimada que nada tiene que ver con Pretty Woman y otros clichés que blanquean la violencia»

Durante su intervención, Cobo vinculó el crecimiento de la prostitución contemporánea con dos grandes transformaciones históricas: la revolución sexual de 1968 y el auge del capitalismo neoliberal a partir de los años setenta.

«La prostitución actual no puede entenderse sin esas dos transformaciones», explicó. Según señaló, la revolución sexual situó el sexo «en el centro de todo» y generó un discurso basado en la libertad sexual individual que acabó legitimando socialmente la prostitución.

La vicepresidenta de la Diputación de Valencia y diputada de Igualdad, Natalia Enguix, en la ponencia inaugural del Feminari.

La vicepresidenta de la Diputación de Valencia y diputada de Igualdad, Natalia Enguix, en la ponencia inaugural del Feminari. / J.M. López

«Se dice que la prostitución no es explotación sino libertad sexual. Pero es libertad para unos y explotación para muchas otras», resumió.

La escritora defendió además que el movimiento abolicionista español es actualmente «el más fuerte del mundo» y destacó el papel de las supervivientes del sistema prostitucional, que «se han colocado en primera fila» de la lucha feminista.

Redes proxenetas

Cobo alertó también sobre el impacto del capitalismo global en el crecimiento de las economías ilegales y situó la prostitución junto al narcotráfico y el tráfico de armas dentro de un mismo sistema económico. «La prostitución es una industria global que satisface intereses masculinos dentro de un capitalismo voraz que necesita nuevas formas de servidumbre», afirmó.

Según explicó, el negocio genera enormes beneficios con costes mínimos para las redes proxenetas y se sostiene además gracias a múltiples sectores económicos que obtienen beneficios indirectos. «Turismo, hostelería, pisos, taxistas o abogados… hay muchos actores implicados», advirtió.

La socióloga alertó además de una «segunda transformación» del sistema prostitucional a partir de 2010 con la irrupción de internet, los teléfonos inteligentes y las plataformas digitales. «La prostitución se está desplazando silenciosamente hacia pisos y espacios digitales», señaló.

Primera mesa de la segunda jornada del Feminari.

Primera mesa de la segunda jornada del Feminari. / Eduardo Ripoll / Francisco Calabuig

Tras la ponencia se proyectó el cortometraje ‘Abril, hoy no es invierno’, de la cineasta y activista feminista Mabel Lozano. El documental relata los abusos sufridos por una mujer con parálisis cerebral prostituida por su propia familia.

Lozano reconoció que la historia le hizo «muchísimo daño» durante el proceso creativo y recordó que «pensamos que la prostitución es cosa de mujeres migrantes y sin papeles, pero tiene muchas caras». La directora defendió además el Feminari como «un espacio perfecto para crear el pensamiento crítico que necesitamos».

La jornada continuó con una mesa de debate moderada por la periodista Nuria Coronado y en la que participaron la filósofa Ana de Miguel, la socióloga Esther Torrado y la superviviente Carol L.

Ana de Miguel alertó sobre la normalización de plataformas como OnlyFans, a las que definió como «plataformas proxenetas» que fomentan la mercantilización del cuerpo de chicas y chicos jóvenes. «Estamos asistiendo a una nueva legitimación de la prostitución», afirmó.

La filósofa mostró además su preocupación por el avance de las nuevas tecnologías y del transhumanismo. «La mercantilización del cuerpo de las mujeres no deja de crecer», lamentó, aunque reivindicó las victorias logradas por el feminismo abolicionista.

«La prostitución y la democracia son profundamente incompatibles», sostuvo. «Cuando un hombre entra en un burdel y sale, ya no es el mismo. La prostitución deshumaniza».

Por su parte, Esther Torrado explicó las investigaciones desarrolladas en Canarias sobre menores migrantes y redes de trata con fines de explotación sexual. Según detalló, esos estudios han permitido demostrar que «no se puede separar prostitución y trata».

La socióloga y escritora Rosa Cobo, en la primera jornada del Feminari.

La socióloga y escritora Rosa Cobo, en la primera jornada del Feminari. / J.M. López / JM LOPEZ

La socióloga denunció además la falta de recursos para investigar violencia sexual y alertó de que muchas mujeres migrantes sufren agresiones incluso durante las rutas migratorias. «Muchas son violadas ya en las pateras», afirmó.

Carol L. y el abandono

Uno de los testimonios más impactantes de la jornada fue el de Carol L., que relató las secuelas que todavía arrastra tras haber sido prostituida desde la adolescencia. «Todas las mujeres que están en prostitución son víctimas de trata», aseguró.

La superviviente denunció el abandono institucional sufrido tras salir del sistema prostitucional. «Cuando fui tutelada siendo menor no me hicieron pruebas de ETS, ni de embarazo, ni recibí atención psicológica», explicó.

Carol L. habló también de las dificultades para rehacer una vida estable fuera de la prostitución y de las secuelas emocionales que todavía condicionan su día a día. «El síndrome del impostor es de lo más duro con lo que tengo que lidiar», confesó.

La segunda jornada fue inaugurada por el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, quien defendió que las instituciones «tienen la responsabilidad de no ser neutrales ante la explotación sexual de las mujeres» y reclamó, también, una ley abolicionista estatal. La jornada abordó además el impacto de la prostitución digital y el marco legal del abolicionismo en dos nuevas mesas de debate, una de ellas moderada por Isabel Olmos, subdirectora de Levante-EMV.

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