Crisis del hantavirus
La Policía Nacional fija un protocolo ante el hantavirus: mascarillas FFP2, ventilación y evitar la orina o heces de roedores
La Dirección General de la Policía establece medidas preventivas para sus agentes ante posibles intervenciones en espacios contaminados por roedores, tras el brote detectado en un crucero procedente de Argentina

Personas protegidas con EPIs. / Europa Press
La Dirección General de la Policía ha elaborado un protocolo inicial de actuación para los miembros de la Policía Nacional frente al hantavirus, después de las informaciones relativas a los casos detectados en un crucero procedente de Argentina con posible destino España. El documento, fechado el 6 de mayo de 2026, establece medidas preventivas para proteger a los agentes que pudieran verse expuestos durante intervenciones en lugares con riesgo biológico.
El informe, elaborado por el Área de Coordinación de Prevención de Riesgos Laborales, subraya que el riesgo asociado al hantavirus en el ámbito policial se considera actualmente bajo y, sobre todo, ambiental. Es decir, el principal peligro no estaría tanto en el contacto con personas, sino en la posible inhalación de partículas contaminadas procedentes de orina, heces o saliva de roedores.
Mascarillas FFP2 o FFP3 para los agentes
El protocolo establece que, en escenarios con sospecha de exposición, los agentes deberán utilizar mascarilla FFP2 o FFP3, considerada “imprescindible” en el documento. También se recomienda el uso de guantes desechables de nitrilo, protección ocular si hay polvo o suciedad en suspensión y mono desechable en intervenciones prolongadas o en entornos muy contaminados.
La Policía identifica como posibles indicios de riesgo las viviendas abandonadas, espacios poco ventilados o muy sucios, presencia de roedores o excrementos, olores fuertes y acumulación de basura. En estos casos, el informe insiste en que el riesgo principal deriva del ambiente contaminado y no del trato ordinario con personas.
Ventilar antes de entrar y no barrer
Una de las principales recomendaciones del protocolo es ventilar siempre que sea posible antes de actuar en un espacio sospechoso. La instrucción fija un margen de 20 a 30 minutos de ventilación, abriendo puertas y ventanas si la situación lo permite.
El documento también pide evitar prácticas que puedan poner partículas en suspensión. En concreto, desaconseja barrer, sacudir objetos, levantar polvo o poner en marcha ventiladores y aparatos de aire acondicionado. La razón es que el hantavirus puede transmitirse por inhalación de aerosoles contaminados procedentes de excreciones de roedores, como el orín, las heces o la saliva.
Además, se recomienda minimizar el tiempo de permanencia innecesaria en estos lugares y moverse con suavidad, evitando zonas con acumulación visible de excrementos.
Cómo actuar con personas potencialmente expuestas
Aunque el protocolo recuerda que la transmisión entre personas es muy poco frecuente, también contempla actuaciones con personas potencialmente expuestas o enfermas. En esos casos, los agentes deberán mantener el uso de mascarilla FFP2 o FFP3, extremar la higiene de manos y utilizar guantes si hay contacto físico.
El informe policial se alinea con la información sanitaria disponible: la exposición al hantavirus suele estar vinculada a espacios cerrados o poco ventilados, especialmente durante tareas de limpieza o manipulación de entornos con presencia de roedores. La OMS también señala que la infección humana por hantavirus se adquiere principalmente por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados, aunque en el caso del virus Andes se ha descrito transmisión limitada entre personas en situaciones de contacto estrecho y prolongado.
Desinfección y retirada de los equipos de protección
En intervenciones prolongadas o en espacios potencialmente contaminados, el protocolo recomienda humedecer previamente las superficies con desinfectante, concretamente con lejía diluida 1:10, y no manipular nidos de roedores ni cadáveres de animales sin la protección adecuada. También insiste en no activar equipos de aire acondicionado o ventiladores.
Tras la intervención, los equipos de protección deben retirarse de forma controlada: primero los guantes, después la protección ocular y finalmente la mascarilla. A continuación, debe realizarse higiene de manos inmediata y desechar los EPIs en una bolsa cerrada.
Síntomas a vigilar tras una posible exposición
El protocolo recomienda vigilar la aparición de síntomas compatibles durante las semanas posteriores a una posible exposición. Según el documento, el periodo de incubación suele situarse entre una y tres semanas, aunque puede haber infecciones asintomáticas o cuadros leves.
Los síntomas descritos se asemejan inicialmente a un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos y, en ocasiones, dolor abdominal y diarrea. En caso de síntomas, los agentes deberán comunicar al servicio de atención sanitaria la posible exposición al riesgo biológico.
El brote del crucero y el riesgo para España
El protocolo policial se produce en el contexto del brote de hantavirus vinculado a un crucero que zarpó de Ushuaia, Argentina, y que siguió un itinerario por el Atlántico Sur. El Ministerio de Sanidad mantiene una alerta activa sobre el brote y publicó una actualización el 7 de mayo de 2026 sobre casos, información microbiológica y medidas de salud pública.
Según el informe actualizado de Sanidad, hasta el 6 de mayo se habían detectado nueve casos, de los cuales cinco estaban confirmados por laboratorio, tres eran sospechosos y uno probable. El documento también señala que el buque transportaba 147 personas a su llegada a Cabo Verde, entre ellas 13 pasajeros y un tripulante españoles, con una residente en la Comunitat Valenciana: la oceanógrafa Aitana Forcen, quien aseguraba encontrarse bien el miércoles por la tarde a través de sus redes sociales.
Sanidad considera que el riesgo para la población española es muy bajo, incluso en el supuesto de que hubiera que atender en España a pasajeros enfermos o contactos de riesgo. La OMS, por su parte, también evalúa como bajo el riesgo para la población global, aunque mantiene el seguimiento epidemiológico del brote.
Qué es el hantavirus
El hantavirus es un virus transmitido principalmente por roedores a través de su orina, heces o saliva. Puede causar enfermedades como el síndrome pulmonar por hantavirus o la fiebre hemorrágica con síndrome renal. No existe vacuna ni tratamiento específico, por lo que la prevención resulta clave.
En el ámbito policial, el mensaje central del protocolo es claro: reducir la exposición ambiental, proteger las vías respiratorias y evitar cualquier acción que pueda levantar polvo contaminado. La ventilación, las mascarillas FFP2 o FFP3 y la higiene de manos se convierten así en las principales medidas de protección para los agentes.
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