Guía para hacer frente a la "huida del trabajo": "Reducir la jornada laboral no es suficiente"
El catedrático de Derecho del Trabajo de la UV, Adrián Todolí, propone limitar por ley la carga de tareas: "La tecnología nos lo permite"

Celeste Martínez

Para empezar, los datos. Desde 2016, el número de procesos de incapacidad temporal (IT) en España vinculados a problemas de salud mental se han más que duplicado: de unas 280.000 bajas entonces a más de 643.000 en 2024. Y no solo es cantidad, también duración: de una media de 45 días hasta los 116. Es lo que Adrián Todolí, catedrático de Derecho del Trabajo en la Universitat de València, llama la "huida del trabajo", un problema por el que el mundo laboral "está expulsando a la gente o la gente está huyendo de él". Encima de la mesa, explica, "sobrecarga, el síndrome del burnout (o trabajador quemado), ese 'no puedo más'". Y añade: "Ha aumentado en todos los sectores, en todos los rangos de edad e incluso entre sector público y sector privado".
Lo refleja en "La huida del trabajo: sobrecarga, salud mental y derechos fundamentales", un libro en el que más allá de la radiografía de la situación, Todolí traza un mapa con vías de escape. En realidad, con una dirección clara: regular por ley la carga de trabajo, limitarla, ponerle un máximo. "Históricamente hemos regulado la jornada de trabajo porque no había otra cosa que pudiéramos regular, pero ahora tenemos una oportunidad porque la tecnología nos lo permite", señala el también miembro Consejo Nacional de Productividad. Porque no, añade, limitar las horas en el trabajo o subir el sueldo no es suficiente.

Adrián Todolí, catedrático Derecho del Trabajo de la Universitat de València, tras publicar 'La huida del trabajo´ / Miguel Ángel Montesinos / Celeste Martínez
Todolí remarca que el síndrome del trabajador quemado, el 'burnout', es hoy "una de las principales consecuencias de la precariedad". Rechaza que sea una "cuestión generacional", sino que es "principalmente es una cuestión de condiciones materiales y económicas". ¿Dónde viene el cambio? El experto lo sitúa en las grietas que ha dejado la crisis económica de 2011, la desprotección y la pérdida de poder adquisitivo. "Antes tener un empleo garantizaba un sueldo de calidad, acceder a una vivienda y tener una vida autónoma, si ahora no se puede permitir, la gente acaba por no soportar ese trabajo", detalla.
¿Subir sueldo o bajar jornada?
Sí que admite como punto generacional el cambio de concepción respecto a la salud mental. "Antes la gente entendía que la salud mental era un problema puramente personal, de debilidad, pero ahora ha quedado claro que está ligada a causas organizativas, sociales y económicas y está más dispuesta a reconocerlo". Añade además el factor de la tecnología como gran "intensificadora del trabajo" a lo que suma la digitalización que elimina las barreras del espacio y el tiempo, entrando en el entorno familiar o de descanso, sea con un correo o con una tarea que se quería acabar y se lleva a casa.
Aparecen así la necesidad de vías de solución. ¿Subir el sueldo? "Es una manera de protección, creer que estás bien retribuido implica mayor tolerancia a la carga de trabajo", explica Todolí que, por otra parte, señala la cuestión contraria: la sensación de injusticia en el salario "genera frustración" y eso provoca "ansiedad o depresión". "Pero es una sensación subjetiva, no objetiva", aclara basándose en los datos de los tests psicosociales analizados. "Pero claro, puede haber otros factores que no sean solo el salario", advierte.
Se abre otro cajón: ¿reducir la jornada laboral? "Solo reducir las horas no es suficiente, porque si durante el tiempo de trabajo acabas tan estresado y tan cansado que al final del día llegas a casa sin ganas de hacer nada, en el fondo esto no mejora tu vida", explica el profesor de la UV. Es más, señala que hay estudios en Francia y Corea del Sur donde se apuntan que después de la reducción de jornada "los trabajadores estaban peor y los investigadores llegaron a la conclusión de que es por esto es porque los trabajadores en menos tiempo tenían que hacer más, lo cual acababa mayor estrés y por tanto más infelices".
Legislar la carga de trabajo
¿Entonces? Todo el foco lo pone en limitar la carga de trabajo por ley. Llama a ir por pasos. "Lo primero que habría que hacer es medir la carga de trabajo", señala Todolí que, de hecho, cita dos sentencias del Tribunal Supremo respecto a dos médicos que demandaron a sus hospitales en Galicia y Madrid para asegurar que es "obligatorio" esta medición de la carga de trabajo dentro de la perentoria evaluación de riesgos psicosociales. ¿Y cómo? "Los expertos en riesgos psicosociales dicen que hay que validar la percepción subjetiva. Es decir, que si tú te consideras sobrecargado es porque estás sobrecargado porque eso tiene ya efectivos negativos sobre la salud y la ley dice que la empresa debe velar por proteger la salud de los trabajadores", indica.

El catedrático de Derecho del Trabajo de la Universitat de València, Adrián Todolí. / Miguel Ángel Montesinos / Celeste Martínez
Para ello, apunta a unos "tests validados" que podrían servir igual que la medición de la exposición a un tipo de material químico y que ya se hacen en algunas compañías. Es más, una encuesta de la Agencia Europea de Prevención de Riesgos Laborales dice que en España el 51% de los trabajadores están sobrecargados. "Es decir, al menos parece que en la mitad se debería limitar la carga de trabajo para proteger la salud de los trabajadores", explica Todolí. "Pero una cosa es medir la carga de trabajo y la otra es establecer límites a la carga de trabajo", añade. Y ahí va el paso pendiente.
Y si minutos antes el catedrático en Derecho del Trabajo indicaba que la tecnología era un intensificador de la sobrecarga laboral, esta es también una vía para ejercer de instrumento de solución. "Con relojes digitales se puede medir muy fácilmente el nivel de cansancio físico", indica Todolí. También hay sensores para medir el estrés, la ansiedad o hasta el cansancio visual a través de la pupila. "Es una manera muy clara de poner un límite a la carga de trabajo", expresa. Para negar la imposibilidad, cita centros logísticos de Polonia donde la Inspección de Trabajo ha llegado a sancionar a empresas porque sus empleados han superado un máximo de kilocalorías durante su jornada. "Ahora hay una oportunidad para regular esto", sentencia. ¿Será el tapón a la huida del trabajo?
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