Mayo
Comuniones cada vez más caras y ahora también pasadas por agua
La campaña de primeras comuniones llega a uno de sus fines de semana fuertes en la Comunitat Valenciana con el presupuesto familiar disparado por los trajes, las fotografías y los banquetes, en una celebración que casi se compara a una boda. A la factura se suma este sábado y domingo un episodio de lluvia, tormentas y avisos meteorológicos en buena parte de la Comunitat Valenciana

Una mesa montada para una comunión en la Masía del Olivar. / Masia del Oliver

Mayo, mes por excelencia de las primeras comuniones, vuelve a poner a prueba el bolsillo de las familias valencianas. A los gastos habituales de estas celebraciones como los trajes, banquetes, fotografías, regalos y recordatorios, se suma este año un encarecimiento generalizado que ha disparado el presupuesto medio hasta cifras propias de un pequeño banquete de boda. Y, en uno de los fines de semana grandes de la temporada, también se ha sumado la lluvia y el mal tiempo.
El resultado ha sido un sábado complicado para muchas familias de la Comunitat Valenciana, obligadas a mirar al cielo después de meses de preparativos y de una inversión que, según la Asociación Española de Consumidores, supera ya de media los 6.800 euros por comunión. Las precipitaciones han empañado las fotos, los desplazamientos y las celebraciones al aire libre, aunque el acto religioso ha podido mantenerse con normalidad en iglesias y parroquias.
La Agencia Estatal de Meteorología preveía para este sábado en la Comunitat Valenciana cielos muy nubosos, con chubascos ocasionalmente acompañados de tormenta, que avanzarían de sur a norte y tenderían a remitir por la tarde. Aemet advertía de que las precipitaciones podían ser localmente fuertes incluso acompañadas de granizo en algunas áreas. El 112 de la Generalitat Valenciana mantenía preemergencias por lluvias de nivel amarillo en Alicante, Valencia y Castellón.
No es una circunstancia menor y el contratiempo meteorológico pone en jaque la inversión que las familias hacen para esta celebración. La asociación de consumidores señalaba que esos 6.800 euros de media por cada una de estas celebraciones representa un 21% más que el año pasado. Según su informe, el desembolso mínimo supera los 3.200 euros y puede acercarse a los 15.798 euros en celebraciones de 50 personas con los importes más altos.
El salto no se explica por un solo motivo, sino que hay que tener en cuenta todos los servicios que se contratan para un día como hoy. El vestuario, el banquete, los recordatorios, los regalos, la fotografía y el vídeo concentran los principales gastos. En el caso de las niñas, la asociación cifra los vestidos entre 90 y 1.900 euros, a lo que se añaden complementos como diademas, zapatos, bolsos, guantes o medallas. Para los niños, los trajes oscilan entre 110 y 820 euros, según el modelo elegido. Con accesorios incluidos, vestir a una niña puede ir de 342 a 3.038 euros, y vestir a un niño, de 360 a 1.960 euros.
Cubiertos hasta 220 euros
El convite es, seguramente, el servicio que más ha incrementado su precio. La propia Asociación Española de Consumidores subraya que las primeras comuniones están adquiriendo una consideración similar a los banquetes de boda, alejándose de las celebraciones más íntimas y familiares de hace años. El precio del cubierto se mueve entre 50 y 220 euros, con una media aproximada de 90 euros. Eso significa que una comida para 50 invitados puede rondar los 4.500 euros solo en restaurante, sin contar extras como animación infantil, candy bar, decoración, música, reportaje fotográfico o vídeo.
El IPC que más sube: vestimenta y restauración
La estadística oficial ayuda a entender el contexto. El Instituto Nacional de Estadística situó el IPC de marzo en el 3,4% interanual, más de un punto por encima del mes anterior, y la inflación subyacente en el 2,9%. Entre los grupos que más empujaron los precios aparecen precisamente dos capítulos muy vinculados a las comuniones: vestido y calzado, con una tasa anual del 2,6% y una subida mensual del 6,5% por el inicio de la temporada primavera-verano, y restaurantes y servicios de alojamiento, con un incremento mensual del 0,8%. En la Comunitat Valenciana, la tasa anual del IPC también fue del 3,4% en marzo, igual que la media nacional.
El resultado es una celebración cada vez más planificada, más contratada y más expuesta a los costes de mercado que en los últimos años, a tenor de la geopolítica mundial, no dan tregua. Lo que antes podía resolverse con una comida familiar en casa o en un restaurante de barrio se parece ahora, en muchos casos, a un paquete cerrado de evento: traje reservado con meses de antelación, sesión de fotos previa, invitaciones, regalos para asistentes, menú infantil, menú adulto, tarta personalizada y animación. El componente religioso permanece, pero a su alrededor se ha consolidado una economía estacional que concentra reservas entre abril, mayo y junio.

Una de las mesas para comuniones de la Masia Xamandreu. / Masia Xamandreu
Ese modelo, además, deja menos margen ante imprevistos como los de este fin de semana. Las lluvias condicionan las fotos en exteriores, las llegadas a la iglesia, los desplazamientos entre parroquia y restaurante y las celebraciones en terrazas o jardines. En una comunión de presupuesto ajustado, el mal tiempo es una molestia. En una comunión organizada como un pequeño banquete nupcial, puede obligar a recolocar mesas, activar planes B, cambiar sesiones fotográficas o trasladar actividades infantiles al interior.
Las recomendaciones de la Asociación de Consumidores
Las entidades relacionadas con el consumo recomiendan contener el gasto antes de que la celebración se convierta en una fuente de endeudamiento, como aconseja la Asociación Española de Consumidores, que aboga por elaborar un presupuesto realista, comparar precios, ajustar el número de invitados, reutilizar trajes prestados o buscar menús más económicos. También recomienda evitar créditos rápidos para financiar la celebración, por el coste añadido de los intereses.
Menos comuniones pero más caras
La paradoja es que las comuniones son cada vez menos numerosas, pero más caras. Los últimos datos de la Conferencia Episcopal recogidos en la Memoria de Actividades de la Iglesia católica muestran que las primeras comuniones bajaron de 162.580 en 2023 a 154.677 en 2024, un descenso del 4,86%. Sin embargo, el gasto asociado al evento sigue creciendo por la profesionalización de la celebración y el encarecimiento de los servicios vinculados.
Este fin de semana, por tanto, muchas familias valencianas miran al cielo por partida doble: por las nubes que amenazan las fotos y los convites y por una factura que no deja de subir. La primera comunión sigue siendo, para miles de niños y niñas, una jornada señalada; ahora también para sus padres que, cada vez más, se enfrentan a una prueba de resistencia económica.
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