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Demografía

La migración permite a municipios en riesgo de despoblación revertir la pérdida de habitantes

Las casi 5.000 personas llegadas del resto de la autonomía y del extranjero compensan el decrecimiento por decesos y nacimientos

Imagen de archivo en Calles, en enero de 2024, una de las localidades en riesgo de despoblación.

Imagen de archivo en Calles, en enero de 2024, una de las localidades en riesgo de despoblación. / JM López

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Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

Los municipios en riesgo de despoblación lo son porque cumplen una serie de requisitos. La variedad es amplia, al final, cada pueblo es único, especial, sobre todo para quien lo siente como propio. De ahí que bajo esa etiqueta administrativa los haya más o menos pequeños, algunos con paisajes montañosos, otros de río en verano, los haya con iglesia románica en la plaza central mientras que otros sean de tradición vitivinícola, pero al final el hilo conductor que los enlaza a todos ellos es que en las últimas décadas su número de habitantes no ha dejado de decrecer, una tendencia que, no obstante, podría tener un giro.

Y si lo hay será gracias al hecho migratorio. La inmigración, palabra tan demonizada por ciertos sectores políticos y que engloba cualquier movimiento de personas que se traslada a un lugar distinto al de su origen, podría ser un pequeño rayo de luz de esperanza de cara a la recuperación de habitantes de las zonas más afectadas por la despoblación. El destello se observa en las cifras manejadas por el Plan Integral para el Reto Demográfico de la Comunitat Valenciana 2026-2030 que señalan un crecimiento del padrón en el conjunto de localidades consideradas en riesgo de despoblación.

Estos son, según el texto impulsado por el grupo de investigación Estepa de la Universitat de València en colaboración con la Generalitat, 190 municipios, los mismos que recibieron ayudas del fondo específico de la Generalitat en 2024, aunque según la fluctuación de algunas de las estadísticas con las que se fija su condición de "riesgo en despoblación" aumentan o descienden en dos o tres por arriba o por abajo. Pero la base general sitúa esta situación sobre algo más de un tercio de los municipios de la Comunitat Valenciana.

Mapa de la despoblación en la Comunitat Valenciana

Así, según el estudio que la Generalitat ha sacado a audiencia ciudadana, en estas 190 localidades la población creció entre 2019 y 2024 un 3 %, una subida que es un cambio de tendencia respecto a las caídas que registra previamente, tanto de 1900 a 2024 (un periodo histórico amplísimo que va desde los inicios de la industrialización hasta la actualidad), cuando estos municipios pierden el 58,8 % de su padrón, así como de 1999 a 2024, cuando la caída es del 8,6 %. El crecimiento de población es del 0,9 % entre 2023 y 2024 si se mira el detalle más próximo.

Un 42 % perdió población

La luz por el aumento de habitantes en los municipios en riesgo de despoblación pierde brillo si se compara con la evolución del total de la población en la Comunitat Valenciana: pasó a ser el triple entre 1900 y 2024 (un aumento del 237 %), subió un 30,7 % en las últimas dos décadas y media y lo ha hecho un 6,3 % entre 2019 y 2024 y un 2 % el último año. "El dato confirma que la despoblación es una tendencia histórica aún no revertida, y que la dinámica de atracción poblacional sigue concentrándose en zonas urbanas o más desarrolladas", explican los autores del plan al analizar las cifras.

Porque un cambio de la tendencia a nivel global de los municipios en riesgo de despoblación no significa que esta llegue a todos ellos. De hecho, según las cifras, entre 2023 y 2024, un 42% de los municipios englobados en riesgo de despoblación perdieron habitantes por el 57% donde el padrón creció. Y pese a que esa mayoría de localidades con aumento de sus vecinos contraste claramente con la tendencia de los 25 años previos, de 1999 a 2024, cuando fue un 70% de estos mismos municipios los que registraron un descenso de población, la comparativa no sale bien parada si se mira el resto de la Comunitat Valenciana donde solo un 17% de los municipios ha visto bajar su numero de habitantes, menos de la mitad que en los de riesgo de despoblación.

Sempere. El municipio con menos habitantes dela provincia de València, contara con fibra óptica. PUEBLOS EN RIESGO DE DESPOBLACIÓN . ENTRADA A SEMPERE . PUEBLO MENOS POBLADO DE LA PROVINCIA DE VALÈNCIA . RUTA 99

Imagen de archivo de Sempere, otra localidad afectada por la despoblación. / Perales Iborra

Ahora bien, si la balanza en el padrón global de los municipios en riesgo de población es positiva se debe al saldo migratorio, entendido este como la llegada de personas de otras procedecencias de más allá de los límites locales. Según el informe, estos 190 ayuntamientos tienen un saldo migratorio positivo entre 2023 y 2024 de 1.336 personas que permite sobreponerse al crecimiento vegetativo negativo, el que resta los nacimientos y las defunciones, que se situó en 1.042 (478 nacimientos por 1.520 fallecimientos), con una tasa de mortalidad (1,5 %) que triplica a la de natalidad (0,48 %) y que es más del doble que la del resto de municipios valencianos (0,87 %).

¿Y de dónde proceden quienes se mudan a estas zonas en riesgo de despoblación? Según el informe, "destaca especialmente el aporte de la Comunitat Valenciana (+545) y del extranjero (+519), mientras que las llegadas desde otras comunidades autónomas son más reducidas (+272)". En total, 3.714 personas que vivían en otros municipios valencianos se mudaron a alguna de las 190 localidades en riesgo de despoblación, por los 3.169 que hicieron el camino inverso; 1.088 llegaron de otras autonomías por los 816 que se fueron hacia estas mientras que 926 procedieron del extranjero y 407 cruzaron las fronteras.

Los criterios de riesgo de la despoblación

Saldo migratorio

"El perfil migratorio en los municipios en riesgo de despoblación se caracteriza por un claro predominio de los movimientos internos dentro de la Comunitat Valenciana (64,8 %), mientras que las llegadas desde otras comunidades autónomas representan el 19 % y las procedentes del extranjero apenas el 16,2 %", analiza el informe. En el resto de la autonomía, el peso de las distintas categorías varía y los movimientos entre municipios valencianos supone el 47 % de las personas que migran, el 33 % son extranjeros y el 19 % llegan de otras comunidades.

Sin embargo, esa llegada de personas foráneas no ha revertido la diferencia que existe con el porcentaje de población extranjera en los municipios en riesgo de despoblación. Suponen un 9,8 % frente al 15,4 % que supone en la Comunitat Valenciana. "Esta menor presencia de población extranjera evidencia una limitada capacidad de atracción migratoria en los territorios en riesgo de despoblación, a pesar de que la inmigración suele ser un factor dinamizador demográfico (...) De la misma manera, hay que tener en cuenta que se trata de un porcentaje cuya tendencia es positiva, pues la llegada de inmigrantes es continua", explican los expertos.

Más solos, dependientes y envejecidos

El plan sobre demografía, concebido como "un manual de acción pública para orientar decisiones y ejecutar políticas con actuaciones medibles", supone una radiografía de quienes viven en los municipios en riesgo de despoblación y su comparación con el resto de la Comunitat Valenciana. Así, los primeros tienen 10 puntos por encima en índice de dependencia que resto a la media autonómica (64,8 % frente a 53,3 %), si bien ha descendido un punto en el último año; la media de edad es seis años mayor (51 frente a 45) igual que también es superior el promedio de hogares unipersonales, 41,5 frente a 33 %.

Estos datos reflejan claramente un mayor envejecimiento de la población lo que, según explican los expertos que han elaborado el plan "plantea retos importantes en términos de atención social, servicios de proximidad y estrategias para el arraigo poblacional" lo que supone "un desafío adicional para la sostenibilidad social y económica de estos territorios".

En esa línea cabe destacar que mientras las zonas de despoblación el tiempo medio de acceso a un hospital es de 32 minutos, en el resto de localidades baja hasta los 14, situando la media en 20 minutos. A 20 minutos están los primeros de una autovía, un nodo de comunicación rápido, y a 6 el resto. «Esta doble carencia en infraestructuras viarias y sanitarias refleja una problemática estructural que dificulta la equidad territorial y puede impactar negativamente en la calidad de vida y en la capacidad de fijar población en estos territorios», advierte el informe.

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