Huelga educativa
De maestras jubiladas a profesores jóvenes: "Esta unión intergeneracional no se había dado en décadas"
En la manifestación y en toda la organización de la huelga indefinida se han dado cita desde maestras jubiladas hasta profesores recién incorporados al cuerpo docente

Gloria, profesora a punto de jubilarse en Aldaia, junto con compañeras del claustro en la manifestación / Redacción Levante-EMV

La huelga ha unido, por primera vez en años, a los cinco sindicatos con representación en la Mesa Sectorial de la Educación Pública, de muy diferentes sensibilidades, desde el STEPV hasta ANPE pasando por UGT, CCOO y el CSIF. Pero no solo eso. También ha hecho surgir colectivos autoorganizados como las asambleas de docentes y, de forma espontánea, ha unido en la reivindicación y en manifestaciones masivas en las tres capitales y Elche, a un colectivo docente muy diverso.
Muy diverso porque incluye a maestros, profesoras, especialistas en Audición y Lenguaje, en Pedagogía Terapéutica o representantes de equipos directivos, entre otras muchas cosas. Pero también a profesionales de diferentes edades: desde maestras jubiladas hasta nuevas incorporaciones al cuerpo. Y entre ellos, lejos del relato del enfrentamiento entre los ‘boombers’ y los ‘zeta’, esta huelga ha servido como ejercicio de una “unión intergeneracional” como, reconocen, “no se había dado en décadas”.
Inma Coscollà ha recorrido la manifestación, con compañeros y compañeras, tras una pancarta que han diseñado, recortado y cosido a mano. Dice: “Mestres jubilats per l’escola pública”. Han marchado por València entre grandes concentraciones de profesores de diferentes centros y representantes de las diferentes organizaciones sindicales.

Inma y sus compañeros con la pancarta que indica que son maestros jubilados en la manifestación de docentes en València / Redacción Levante-EMV
“Nosotros estamos aquí para acompañar y también para celebrar que desde hace muchas décadas esta situación de unión del colectivo no se había producido”, dice la maestra, que durante décadas trabajó en el CEIP Jaume I de Paiporta. Esa unidad se da “en un momento de desborde de la escuela pública en cuanto al incremento de sus dificultades, en cuanto a la necesidad de aumento de recursos, en cuanto al reconocimiento de su función pública”. Por eso, ella y otros compañeros que ya no van cada día a las aulas, han decidido “apoyar este momento”. Y encontrar en la reivindicación, dice, un “lugar natural”: “cogiendo voz propia pero celebrando la voz colectiva”.
“Me jubilo en nada, así que estoy perdiendo dinero”
Gloria, del IES Carles Salvador de Aldaia, ha decidido complicarse la vida. “Es la primera vez en 20 años que todos estamos haciendo huelga”, reconoce. Por “todos” se refiere, claro, a los más jóvenes del claustro, aunque su capacidad de movilización la daba por sentada. “Pero también los que son como yo, que llevo 20 años”, añade.
“Me jubilo en nada, así que estoy perdiendo dinero, y a mí sí que no me lo van a devolver”, dice, porque, si llegan las ansiadas mejoras retributivas, ella ya estará, probablemente, cobrando su pensión de jubilación. Pero esta huelga, recalca, no se hace solo por un incremento salarial. También por asuntos que en su instituto tienen muy presentes, como la mejora de las infraestructuras. Aunque el instituto no se vio, como otros, arrasado por la dana del pasado 29 de octubre de 2024, sí lo hicieron las vidas de muchos alumnos, padres y profesores. En el centro, dice, hay “muchos problemas”, físicamente hablando. Pero también en cuanto a la atención a la diversidad, con mucha falta de especialistas en, por ejemplo, Pedagogía Terapéútica.
Profesoras jóvenes por la bajada de las ratios
No muy lejos, otra Gloria con alrededor de 30 años menos, es profesora de, entre otras cosas, Primero de Bachiller, en el IES Canet. Es el primer año en que da clase a este grupo y el motivo principal de que esté en la manifestación lo indica el cartel que lleva en la mano: “41 alumnos”. Es la cifra de estudiantes que tiene en el grupo en el que imparte clase en el primer curso de Bachillerato.

Gloria y compañeros del IES Canet en la manifestación de docentes / Redacción Levante-EMV
“Los profesores y los padres hemos protestado formalmente ante la Conselleria pero no hacen nada, esperamos que el curso que viene no se repita esa ratio, pero tampoco tenemos garantía de que no será así”, dice. Dar clase en esas condiciones es prácticamente imposible. “Es muy difícil dar el contenido, controlar el clima del aula y estar atenta a quien necesita ayuda”, dice.
Durante las últimas semanas, muchos centros han impulsado asambleas, es decir, colectivos autoorganizados de profesores en los que también han coincidido perfiles muy distintos: maestras al borde de la jubilación que arrastran décadas de experiencia, docentes veteranos, profesorado interino y jóvenes que acaban de incorporarse a las aulas. La portavoz de la Coordinadora de Asambleas, que agrupa a estas organizaciones es Sandra Cáceres, profesora del IES Juan de Garay de València, que reivindica que esta huelga es diferente porque “ha nacido desde abajo”. Aunando a todos, a jóvenes y mayores.
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