Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El miedo a tirar mal la basura

Las nuevas normas de reciclaje y la separación de residuos impulsan una mayor conciencia ambiental, pero generan dudas cotidianas

Un hombre tira residuos en el contenedor azul.

Un hombre tira residuos en el contenedor azul. / Agustí Perales Iborra

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
J.M. Bort

J.M. Bort

València

A las once de la noche, un hombre duda frente al contenedor marrón de una calle cualquiera. En la bolsa lleva restos de macarrones, una servilleta manchada de alioli y un pañal. Levanta la tapa, mira dentro unos segundos y termina lanzándolo todo al gris, ese viejo conocido que nunca hace preguntas.

La escena se repite cada día en miles de hogares. Lo que antes consistía simplemente en bajar la basura se ha convertido en un pequeño examen doméstico lleno de excepciones. El pañal contiene materia orgánica, pero no puede ir al marrón. Las bolsas ‘biodegradables’ no siempre son compostables. Y una caja de pizza grasienta puede generar muchas dudas.

Nunca habíamos estado tan concienciados con el reciclaje y, al mismo tiempo, tan confundidos. Cada residuo exige una pequeña deliberación moral. El ciudadano moderno ya no solo consume, sino que también debe demostrar que sabe desprenderse correctamente de aquello que consume. Y no es tan fácil como parece.

Una mujer abre la tapa de un contenedor marrón, donde se tiran los residuos orgánicos.

Una mujer abre la tapa de un contenedor marrón, donde se tiran los residuos orgánicos. / BORJA CAMPOY

Porque casi todo genera dudas. Las cápsulas de café dependen del material. Los tickets de compra no siempre van al azul. El pelo y las uñas parecen orgánicos, aunque no siempre se recomiende tirarlos al marrón. Incluso limpiar una sartén con papel de cocina puede abrir un debate inesperado en muchas cocinas.

El pañal resume perfectamente las dudas cotidianas. Contiene materia orgánica, sí, pero también plásticos y fibras imposibles de compostar. Resultado: termina en el gris. Ese gran cajón de sastre contemporáneo.

El botón rojo de las plantas de tratamiento

Detrás de cada contenedor existe además un mundo invisible de sensores, cintas transportadoras, imanes y enormes instalaciones automatizadas. Allí los errores cotidianos tienen consecuencias reales. Un paraguas roto. Una persiana vieja. Mal depositados, pueden llegar a detener una planta de reciclaje y obligar a «pulsar el botón rojo».

La paradoja es que muchos de esos errores nacen precisamente de la lógica. Un paraguas contiene metal y plástico. Una barra de aluminio sigue siendo aluminio. Sin embargo, las plantas están diseñadas para reconocer tamaños, pesos y formas muy concretas: envases estandarizados, no objetos imprevisibles.

«Hay un desconocimiento en determinadas cosas, es cierto», admite el presidente de la Entidad Metropolitana de Tratamiento de Residuos (EMTRE), Emilio José Belencoso. «Estamos trabajando en fomentar la separación en origen con campañas y una aplicación móvil que identifica el objeto y te dice dónde tirarlo».

Belencoso insiste en que muchas personas siguen creyendo que después «se mezcla todo», cuando precisamente el sistema depende de separar correctamente desde casa. «Es fundamental separar en origen».

«Estamos trabajando en fomentar la separación en origen con campañas y una aplicación móvil que identifica el objeto y te dice dónde tirarlo».

Emilio José Belencoso

— Presidente de la EMTRE

El presidente de EMTRE recuerda además que la entidad únicamente gestiona los contenedores marrón y gris, mientras que otros dependen de la Generalitat Valenciana. Aun así, reconoce que sigue faltando pedagogía y más campañas institucionales. «Mucha gente no sabe dónde tirar las cosas».

Una parte importante de lo que llega al gris termina directamente en vertedero. Especialmente ropa y residuos mal separados. «Entra muchísima ropa», lamenta Belencoso.

Cerca del 50 % de lo que entra en el contenedor gris acaba derivándose al vertedero. Muy lejos del objetivo europeo del 10 % para 2035.

La atracción del contenedor gris

También hay algo profundamente contemporáneo en todo esto. Durante años, las sociedades modernas prometieron simplificar la vida cotidiana mediante la tecnología. Sin embargo, pocas actividades resultan hoy tan paradójicamente complejas como deshacerse de algo.

Cada envase contiene instrucciones diminutas, símbolos ambiguos y materiales mezclados. El consumidor debe interpretar códigos casi secretos antes de tirar una simple bandeja de fruta o un bote de yogur.

Quizá por eso el gris sigue ejerciendo cierta atracción psicológica. Frente al laberinto de colores, normas y excepciones, representa todavía el lugar donde desaparecen las dudas. El cubo donde uno puede tirar algo sin sentir que está realizando una tesis doctoral sobre gestión de residuos.

Una chica tira un vaso de cartón al contenedor azul.

Una chica tira un vaso de cartón al contenedor azul. / Gritsiv Oleksandr

Dudas más comunes

  • LAS CÁPSULAS DE CAFÉ. Fabricadas con plástico o aluminio, se deben llevar a puntos limpios (ecoparques y contenedores específicos en supermercados). Desde 2023, en la ciudad de València se pueden tirar al contenedor amarillo gracias a la adaptación de la planta de tratamiento.
  • PAÑALES. Aunque contienen materia orgánica, llevan plásticos y materiales absorbentes que no pueden compostarse. Van al contenedor gris. Lo mismo pasa con las toallitas húmedas, compresas, bastoncillos, cepillos de dientes, estropajos
  • SERVILLETAS/ PAPEL DE COCINA/ CARTÓN DE PIZZA. Azul o marrón, según el nivel de suciedad. Si solo tiene algo de grasa suele tolerarse en el azul. Si está muy manchada, mejor al marrón.
  • TICKETS DE COMPRA. Al contenedor gris, no al contenedor azul de papel. Están fabricados con papel térmico, que contiene productos químicos.
  • PILAS/BOMBILLAS/CABLES/CARGADORES. A puntos limpios.
  • PELO Y UÑAS. Al marrón. Son residuos orgánicos biodegradables, aunque mucha gente lo desconoce.
  • JUGUETES DE PLÁSTICO. Gris o punto limpio. El amarillo es solo para envases, no para cualquier objeto de plástico.
  • ROPA. Contenedor textil o punto limpio. Si va al gris, además de ser un problema para la planta de tratamiento, termina en el vertedero.
  • CABLES Y CARGADORES. Deben llevarse al punto limpio (o ecoparque), ya que son considerados residuos electrónicos (RAEE) y no envases. Nunca deben depositarse en los contenedores de basura convencionales.
Tracking Pixel Contents