Un edificio y mil usos en estudio: los secretos de la sede de Hacienda que se disputan Mompó y Catalá
¿Biblioteca, museo? La antigua y monumental sede de Hacienda de la calle Guillem de Castro de València ya es de los valencianos pero espera destino mientras la escasa comunicación entre la alcaldesa y el presidente de la corporación provincial mantiene la incertidumbre sobre varios proyectos en “custodia compartida” y sin convenio de regulación

Francisco Calabuig

Tras la devolución, a golpe de sentencia, del inmueble por parte del Estado al Ayuntamiento de València y la diputación provincial que en su día cedieron el solar, y la reciente entrega de llaves, Levante-EMV ha accedido al interior del edificio, que cumple diez años cerrado y sin uso. Aunque la mañana es plomiza, los lucernarios del vestíbulo central cumplen su función inundando de luz la gran sala con pavimentos de mármol por la que, desde 1958 y hasta 2016, circularon miles de atribulados contribuyentes. El traslado de la sede central de Hacienda a una nueva sede en el entorno de la avenida de Francia llevó al cierre de la antigua sede que, se dijo, presentaba problemas de desprendimientos y aluminosis.
Lo cierto es que las primeras inspecciones de los técnicos de la Diputación de València dejan ver un buen estado aparente del edificio, de 10.000 metros cuadrados de superficie repartidos en cinco plantas y sótano, del que se retiraron todos los falsos techos de escayola para hacer catas. Los forjados desnudos dejan a la vista las cerchas metálicas, gruesas vigas de hormigón y estudiadas bovedillas de reparto de cargas sin daños a primera vista. Una vez decidido el uso será necesario realizar un nuevo y exhaustivo informe de patologías del edificio, cuya rehabilitación duplicará los 12 millones de coste estimados hace unos años.
El gran vestíbulo a doble altura con galería superior a la que se accede por una escalera doble es la cara conocida por el gran público, donde se movía el trasiego de papeles, declaraciones y complementarias a través de mesas y ventanillas. Más allá, los secretos de este símbolo de estilo neoclásico monumental, que recuerda a la antigua cancillería de Berlín de Speer, firmado en la segunda mitad de los 50 por Francisco Echenique y Luis Calvo, ganadores del concurso convocado por el ministerio y que tanto tiempo ha vuelto a manos de la ciudad.
Un sótano laberíntico
El recorrido por el edificio arranca en la laberíntica planta sótano, que hacía las veces de almacén y despachos auxiliares, entre ellos las antiguas dependencias de los sindicatos, y dotado de un completo sistema de extinción de incendios con gas inerte y puertas cortafuegos cuyo objetivo era salvaguardar la documentación y expedientes que allí se custodiaban, algunos en las numerosas cajas fuertes repartidas por todas las plantas del inmueble. La visita acabará en la cuarta planta del edificio, con vistas privilegiadas a la plaza de San Agustín y su entorno de arquitectura racionalista, donde se encuentran las dos lujosas viviendas que ocuparon durante muchos años el delegado y el subdelegado de Hacienda de turno, a las que no faltaba detalle, desde suelos de madera, biblioteca, chimeneas, baños revestidos de mármol con bañera de hidromasaje, terraza, climatización y entrada para el servicio.
Planta noble: exhibición de estatus
La distribución del edificio estaba pensada y adaptada al uso, algo que puede parecer lógico pero que no siempre se cumple en arquitectura. En la planta baja y su luminosos vestíbulo se atendía al público, mientras que la primera planta, albergaba los despachos de funcionarios de más rango. La segunda planta era la zona noble. Como el poder no solo se ejerce sino también se exhibe, allí se nota un cambio de estatus. Paredes revestidas hasta el techo de mármol, pavimentos de nuevo de mármol con dibujos en forma de círculo y estrellas y ventanales con vidrieras de colores emplomadas diseñadas por un taller artesano de Irún que iluminan la estancia y recrean los monumentos más representativos de la ciudad (Micalet, catedral, palacio del Marqués de Dos Aguas, el Palacio de Ripalda, las Torres de Quart, el edificio de Correos o la torre de Santa Catalina). Más allá, emergen los dos despachos revestidos de madera de los antiguos delegados y subdelegado, con balcón y vistas a la avenida principal Guillem de Castro.
Dos pisos arriba, aparece la joya del edificio: las dos viviendas para los funcionarios de mayor rango, el delegado y el subdelegado y sus familias que tenían reservadas para su uso personal las dos únicas plazas de aparcamiento que había en el sótano del edificio (eran otros tiempos).
El edificio está estructuralmente en buen estado. Fue bien construido y está bien conservado pese a los años en que ha permanecido cerrado. Los mármoles se conservan aunque cubiertos por una pátina que los técnicos de la diputación que acompañan en la visita atribuyen al humo del tabaco. Habrá que ver hasta dónde llega la reforma integral que se prevé multimillonaria, lo que aleja la idea de que una de las dos administraciones propietarias adquiera a la otra su parte del edificio, y que en algún momento se deberá acometer. Más viable en todo caso la inversión compartida.
El dilema ahora es qué hacer con un inmueble que ya no es del Estado sino que tras sentencia judicial ha regresado a los titulares del suelo: una propiedad compartida al 60 % por el Ayuntamiento de València y al 40 % de la diputación. La alcaldesa María José Catalá ha lanzado una idea: una biblioteca central para la ciudad en estos cerca de 11.000 metros cuadrados, a un paso de la que gestiona la Generalitat en la calle Hospital. Un distrito literario quizás.
¿Museo o biblioteca?
La diputación, no obstante, se enteró por la prensa, que parece ser el canal por el que dialogan ambas instituciones desde hace un tiempo. No ha habido reuniones aún para abordar el futuro de este edificio, necesitado de una reforma integral que tendría un gran coste. Lo que hay son escenarios: Mompó no descarta su idea de utilizar parte del edificio como una prolongación del nuevo MuVIM que se convertirá en escaparate del tesoro artístico que la diputación tiene en Bétera. Todo no cabe en el MuVIM.
Catalá apunta a un distrito literario pero la diputación aspira a convertirlo en una extensión de MuVIM
El presidente de la corporación se pronunciaba este miércoles y aseguraba: «Nos sentaremos y lo hablaremos». La Diputación de Valencia está dispuesta a vender o comprar la parte correspondiente del antiguo edificio de Hacienda de la calle Guillem de Castro de València y también a hacer un uso compartido de las instalaciones, y considera que es el Ayuntamiento de València el que tiene que decir qué uso quiere darle al inmueble.
La corporación «no va a ser un problema», asegura Mompó, que reconoce que tiene pendiente mantener una reunión con el Ayuntamiento para hablar «negro sobre blanco» sobre qué quieren hacer con el uso del edificio.
El uso compartido entre ambas administraciones es una opción. Otra es la citada posibilidad de que una de las dos administraciones compre la otra a su parte. Una inversión que se podría afrontar en especie. La diputación tiene varios solares que interesan a la ciudad para construir vivienda. A lo que nadie parece dispuesto es a renunciar a darle un uso emblemático al inmueble, aunque el uso como oficinas parece el menos intervencionista para el edificio.
Varios frentes y una fría relación
El de Hacienda es solo uno de los diferentes frentes que tienen abiertos ambas administraciones y que no terminan de estar claros. Catalá y Mompó comparten disciplina de partido, pero tienen proyectos en custodia compartida sin un convenio regulador.
Junto a la delegación de Hacienda, la pasada semana se ha abordado el futuro de la Casa dels Bous. El ayuntamiento da por hecho que l’Etno, el museo etnográfico de la diputación, asumirá la gestión del futuro museo en el distrito marítimo de la ciudad. El centro provincial aportaría piezas para la exposición permanente, además de ocuparse de aportar los recursos económicos y personales para la actividad cultural y la atención del edificio.
En la sede de la Diputación de Valencia hay quien se quedó con la boca abierta al leer en prensa todo lo que van a tener que hacer. “¿Y qué más?”. Lo cierto, apuntaban esta semana, es que no hay nada cerrado aunque l’Etno en su momento dijo que sí que lo podía asumir. De hecho, recuerdan que el pleno de la Diputación acaba de aprobar una subvención de dos millones para las grandes ciudades de la provincia, entre ellas la capital.
“Que vinga la llum...”
Desde la célebre campaña de la diputación en la fachada de la plaza de toros la pasada Navidad (“Que vinga, que vinga, que vinga la llum”), la frialdad entre los dos coroneles del PPCV ha alcanzado notoriedad pública. No sentó bien un reclamo publicitario sobre la nueva iluminación del coso. Lanzaba un guiño al ayuntamiento en tono humorístico, ya que los versos utilizados eran de una canción de Al tall donde se metían con el alcalde del pueblo. No hizo gracia. Y no lo ocultaron.
Desde entonces, y antes incluso, hay varias intenciones y proyectos pendientes que se han anunciado pero que no han terminado de concretarse. Uno de ellos era la idea de complementar la gran muestra de Sorolla que se instalará en el Museo de la Ciudad. La diputación cuenta con fondos del artista valenciano, y la intención era montar alguna exhibición paralela.
Lo que está totalmente descartado es la pretendida cesión por parte del ayuntamiento a Mompó del palacio del Marqués de Montortal, a cambio de la parte que la diputación tiene en la delegación de Hacienda. En la plaza Manises no aceptan el regalo envenenando de un inmueble que necesita de una profunda intervención integral. En algún momento deberá abordarse el futuro del enorme edificio de la calle Guillem de Castro.
Suscríbete para seguir leyendo
- Última hora de la huelga indefinida de profesores en la Comunitat Valenciana: sigue en directo las protestas y manifestación de hoy
- El Consell presupuesta 68 millones más para la educación concertada en plena huelga educativa
- El polémico examen de Historia en la PAU 2026 en la Comunitat Valenciana que ha hecho 'flipar' a los profesores
- Cuatro diques de hasta 11 metros de altura ayudarán a proteger la llegada de aguas torrenciales a la presa de Buseo
- Marcha lenta en los accesos a las ciudades y un nuevo día de negociación: la huelga comienza su cuarta semana
- Educación defiende su última propuesta pese a mantener la oferta salarial: 'Supera ampliamente las reivindicaciones
- Más protestas el curso que viene o un “alto el fuego”: qué escenarios se abren ahora para la huelga educativa
- Una negociación televisada acaba con una nueva propuesta de 3.300 millones que valorarán los sindicatos