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Dossier CV

Alicante y Elche, una realidad metropolitana que todos sufren y nadie ordena

La Generalitat y los ayuntamientos han realizado avances en soluciones puntuales, pero la constitución de un ente que organice la movilidad en las dos grandes ciudades y municipios limítrofes ni siquiera está sobre la mesa

Uno de los principales problemas en Alicante es la intensidad de tráfico de la circunvalación.

Uno de los principales problemas en Alicante es la intensidad de tráfico de la circunvalación. / Jose Navarro

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Asimetría y problemas históricos sin resolver. Así es la movilidad metropolitana de la provincia alicantina alrededor de sus dos grandes núcleos de población -Alicante y Elche. Son dos puzzles incompletos y, lo más grave, desunidos, a pesar de que las cifras y la evidencia vienen demostrando que sin completar primero los bordes va a resultar complicado terminar de rellenarlo.

Tres realidades describen la foto. La primera es cómo se relaciona la capital con los municipios de su entorno. La segunda, es cómo lo hace la ciudad ilicitana, con el mayor parque empresarial de la provincia. Y la tercera cómo se conectan entre ellas. Es lo que algunos denominan el área funcional Alicante y Elche que alberga una población superior a los 800.000 residentes, una cifra muy superior a toda la provincia de Castellón y similar a la registrada en la ciudad de València.

Más población que la provincia de Castellón y similar que la ciudad del Túria

Según los datos del INE, el área funcional que dibujan Alicante y Elche y sus municipios colindantes lo conforman una población superior a las 800.000 personas. Las equivalencias más representantivas son que la cifra significa casi la mitad de la que hay en la provincia, que acaba de superar la barrera de los dos millones. En relación con el resto de la Comunidad, el conjunto supera a toda la que hay en la provincia de Castellón y similar a empadronada en la ciudad de València.

Población de estos ocho municipios se eleva a 829.529 personas, según cifras oficiales de 2025

  • Alicante: 366.221 habitantes
  • San Vicente del Raspeig: 60.247
  • San Juan: 26.834
  • Mutxamel: 28.621
  • El Campello: 31.419
  • Elche: 245.557
  • Santa Pola: 39.709
  • Crevillent: 30.921

Pero vayamos por partes. En primer término, está Alicante. El efecto capitalidad ha dibujado una ciudad que está conectada, en lo que al transporte público se refiere, por autobús y tranvía. El primero cerró el 2025 con 24.480.605 pasajeros, un aumento superior al 3 % tras un rediseño de sus líneas y una modernización de la flota derivado de la nueva contrata; pero sobre esta adjudicación hay ahora puesta una alerta que viene marcada por los tribunales y que podría devolver a la ciudad a una década atrás.

El gran cambio en la movilidad de este siglo vino por la implantación del TRAM d'Alacant, y ahora mismo representa la única infraestructura en marcha de futuro con las obras de la estación intermodal, que unirá soterradamente la estación de Renfe con la tranviaria, que en su recta final es subterránea.

Con cinco líneas, Alicante y su entorno metropolitano absorbe más de la mitad de afluencia que va en dirección hacia la comarca de la Marina Baixa, con El Campello con punto de inflexión. También está la conexión con San Vicente del Raspeig (línea 2), que se queda a las puertas de la localidad, pero que resuelve el desembarco de estudiantes en la Universidad de Alicante. Es la más utilizada con 7,5 millones de pasajeros el año pasado y es alrededor de un tercio de todo lo que mueve Ferrocarrils de la Generalitat en el territorio alicantino. En ambos casos, las quejas de los usuarios radica en los vagones llenos en horas punta. El Consell prevé introducir nuevas unidades de mayor capacidad, aunque no hay fecha.

El reto está en los futuros desarrollos hacia Mutxamel y San Juan, donde se ubica uno de los hospitales de referencia para los alicantinos y también porque ambas han absorbido el desplazamiento de la población que buscaba vivienda a precios razonables. La propuesta de sumar nuevas líneas de tranvía, anunciadas por la Generalitat en la etapa de Carlos Mazón, han quedado diluidas en los presupuestos y se han quedado sin presupuesto, ni fecha, como la propia Conselleria de Transportes reconoce.

A pesar de la liberalización de la AP-7, la conocida como segunda circunvalación de Alicante, que ha restado tráfico pesado, la congestión es diaria y la vía se muestra incapaz al límite de su capacidad.La continuidad la representa Elche, si bien, la Intensidad Media Diaria (IMD) es menor.

Tráfico en las principales carreteras de Alicante y Elche.

Tráfico en las principales carreteras de Alicante y Elche. / INFORMACIÓN

Para Armando Ortuño, profesor titular de Territorio, Transporte y Medio Ambiente de la Universidad de Alicante y uno de los mejores conocedores de la movilidad alicantina, la solución se está pintando en el nuevo Plan General de la ciudad y marca un primer anillo intermedio que iría desde la Ciudad de la Luz (en el sur) hacia la Vía Parque, que restaría tráfico a la circunvalación que se ha convertido en un acceso a todo aquello que no es el centro de la ciudad y, por lo tanto, en un sufrimiento diario para los conductores.

Cuello de botella ferroviario

La ciudad de las palmeras tiene sus propios problemas, si bien los avances han venido de la mano de acabar con asignaturas pendientes históricas. Al actual equipo del gobierno municipal que dirige el popular Pablo Ruz hay que reconocerle acabar con la lista de sinsentidos pendientes. Los ejemplos destacables: contar con una línea directa y exprés con Alicante, una que no fuera un vía crucis por las pedanías y se realizara en un tiempo similar al del coche particular. También contar con línea regular con el aeropuerto Alicante-Elche. Fuera del ámbito local, está la llegada de la Alta Velocidad.

Ronda Sur está pendiente de finalizar en Elche.

Ronda Sur está pendiente de finalizar en Elche. / AXEL ALVAREZ

El reto que aborda la ciudad ahora es contar con un tranvía. Es el gran deseo, sobre todo, porque Elche ya ha entrado en unos números y una expansión que están poniendo a pruebas sus carreteras; pero el proyecto se encuentra en una fase muy embrionaria y, por supuesto, sin presupuesto. Hasta se llegó a hablar de un trolebús, pero ante la indefinición autonómica, el ayuntamiento se ha puesto a diseñar trazado. Volviendo al asfalto, un apunte: los índices de intensidad de circulación constatan la necesidad de concluir la Ronda, un primer anillo metropolitano que serviría de desahogo hacia toda la zona de playas y de unión a la vecina Santa Pola.

Cercanías y ente

Pero si algo evidencian ambas ciudades es la falta de un diseño global que podría tener respuesta en un ente metropolitano similar al que hay en Valencia (Autoridad de Transporte Metropolitano, ATMV) y otras grandes urbes. Sin embargo, este planteamiento no está sobre la mesa. Generalitat y ayuntamientos miran hacia otro lado y han apostado por la cirugía, lo que dibuja un panorama de cicatrices más o menos resistentes.

Desde la Conselleria de Infraestructuras confirman que la "prioridad" ahora se centra en la unificación de tarifas. Aunque hablamos a escala autonómica, llama la atención que no exista en la actualidad ningún sistema o tarjeta que sirva al usuario para poder moverse entre Alicante a Elche.

Uno de los trenes de Cercanías entre Alicante y Elche.

Uno de los trenes de Cercanías entre Alicante y Elche. / Jose Navarro

En este campo, el papel del ferrocarril es crucial. Primero, porque es el medio natural histórico de unión entre Alicante y el sur de la provincia. El Cercanías es, en uno de sus tramos, una reliquia del siglo XIX carente de electricidad, pero salvo por la anécdota que deja el humo del gasoil, la madre de todas las deudas es la conexión con el aeropuerto. A pesar de ser la quinta terminal de pasajeros de España, es la única en la que sus usuarios, sí o sí, solo pueden acceder por carretera. El Ministerio de Transportes, con Óscar Puente, ha sacado del cajón la variante de Torrellano, que implica quitar las vías del frente marítimo sur de Alicante y, ante todo, poder llegar desde el centro de cualquiera de las dos localidades al aeropuerto.

Ortuño, sin embargo, pone una alerta máxima en un "verdadero cuello de botella" sobre el que nadie ha puesto remedio: el acceso por una única vía a la estación de Elche -la de alta velocidad está a las afueras, en término municipal de Crevillent -. En definitiva, la movilidad metropolitana del área más grande de la provincia sigue sin tener dirección, porque no hay presupuesto con la que convencer.

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