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Un palestino vecino de València, atrapado más de dos años en Gaza: "Mi día a día es escapar de las bombas"

Abdalaziz viajó en junio de 2023 a visitar a su madre en Palestina, pero no ha podido salir pese a estar en la lista de evacuación de la Embajada de España

Un vecino de València, dos años atrapado en Gaza.

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Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

Lo primero que envía Abdalaziz Abu Hasanein a través de Whatsapp es el documento de su residencia legal en València. Está sellado por el ayuntamiento, con alta en el padrón municipal de julio de 2021. Es, a efectos legales, un vecino del barrio de Ayora. Solo que hace casi tres años que no recorre sus calles ni compra en sus comercios. Y no por voluntad propia, sino porque una guerra se ha inmiscuido en una visita familiar y ha cambiado su vida por completo, impidiendo su regreso a la que estaba siendo su casa y haciendo de su día a día un escape continuo de los ataques del Ejército de Israel.

Abdalaziz habla desde la ciudad de Gaza, su lugar natal, donde vive su familia, de donde salió en 2016, con 19 años, para estudiar en Barcelona y trabajar como freelance de 'data entry' (algo así como digitación de datos) en València, donde está su residencia legal ahora mismo. Cuenta con NIE, un número que también facilita, igual que el asilo concedido en 2022 por el Gobierno de España. Lo que para muchos son solo papeles administrativos rutinarios, para él es el salvavidas con el que poder salir de lo que hoy es una cárcel a cielo abierto sobre la que desde hace 937 días no dejan de caer bombas, los mismos días que lleva esperando una solución de la Embajada de España.

Al joven palestino de 29 años le pilló el estallido del conflicto en Gaza, donde había viajado en junio de 2023 entrando por el paso fronterizo de Rafah, vía El Cairo. "Viajé a Gaza para visitar a mi madre, ella es mayor y no estaba bien de salud. Mi intención era volver en octubre de 2023, pero estalló la guerra y no pude salir", cuenta al otro lado del teléfono. Tenía el billete de vuelta para el 13 de octubre, una semana después de los ataques de Hamás que fueron la chispa que prendió una mecha que ha acabado arrasando Gaza.

Abdalaziz, a la izquierda, tira de una carretilla con comida en medio de la destrucción de Gaza.

Abdalaziz, a la izquierda, tira de una carretilla con comida en medio de la destrucción de Gaza. / Levante-EMV

Porque la guerra es un concepto amplio, difuso, que en ese rincón del planeta llamado Palestina acumula más de 73.000 personas asesinadas, ciudades borradas del mapa y una rutina trastocada. "Mi día a día es simplemente buscar comida, llenar agua y escapar de un sitio a otro huyendo de las bombas de Israel, de una zona a la otra", cuenta. Vive con sus padres y con sus dos hermanas. Su presencia allí puede ser una ayuda física, in situ, entre edificios destrozados y supervivencia precaria, pero le impide dar el apoyo económico que prestaba hasta junio de 2023 con el envío de remesas mensuales que complementaban la pensión del padre, jubilado.

"Cuando estaba en València, trabajaba como freelance y todos los meses les enviaba dinero, pero ahora, como internet no va bien no puedo trabajar, no puedo hacer nada", explica con resignación. "Ahora toda la familia vive de lo que envía mi tío desde Suecia, otro amigo me ayuda a mí, pero esta no es mi vida, quiero volver a España, trabajar y hacer mi vida para poder ayudar también a mi familia", agrega. Y se derrumba: "La situación en Gaza es muy difícil". De ahí que su deseo sea el de regresar, para lo que ha reclamado ayuda a la Embajada de España.

Cruce de correos

No lo hizo al principio de la guerra porque, explica, "me fue imposible contactar porque me encontraba atrapado y bajo asedio en el norte de Gaza". Allí no había ningún tipo de comunicación y era imposible desplazarse hacia el sur, una zona más segura. "El ejército israelí estaba cerca de mi casa", añade. Fueron semanas de angustia, sin noticias de su padre y tras la que tuvieron que dejar la casa familiar. Fue un amigo suyo, desde Bélgica, con el que consiguió hablar a finales de 2023 cuando empezó a activarse su posible evacuación a través de la embajada.

Abdalaziz, en una foto en la costa valenciana antes de viajar a Gaza.

Abdalaziz, en una foto en la costa valenciana antes de viajar a Gaza. / Levante-EMV

De esas fechas consta el intercambio de correos con la embajada donde esta le solicita una copia del pasaporte para "añadirlo a la lista" de evacuación, donde es inscrito en febrero de 2024. Sin embargo, ese registro no se consolida en una salida de la Franja. "Hace dos días, los ciudadanos españoles fueron evacuados de Gaza. Llevo registrado desde diciembre de 2023. ¿Se ha realizado alguna modificación en mi expediente de evacuación?", pregunta por correo Abdalaziz en abril de 2025. "Les informaremos de cualquier actualización en cuanto la tengamos", le contestó entonces el consulado en Jerusalén.

El esquema se repite en los siguientes meses, con sucesivos correos cruzados, donde la diplomacia española confirma a Abdalaziz de que figura en la lista de evacuación y que se le avisará ante "cualquier novedad". Esas novedades, no obstante, se han esfumado. "Desde hace meses, la embajada ya no responde a mis correos electrónicos", añade el joven palestino. En esas novedades está su esperanza y la de su familia, aunque sabe que la situación es diferente. "Mis padres y mis hermanas quieren salir, pero solo tienen documentación palestina, pero quizás el Gobierno puede ayudar porque queremos salir", sentencia.

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