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Joan Romero alerta del “colapso” de la movilidad metropolitana y reclama un “cambio de agujas” en València

El catedrático denuncia el déficit histórico de inversión en Cercanías, exige una autoridad única de transporte y advierte de que la congestión y la contaminación castigan sobre todo a las clases trabajadoras y a los jóvenes

Joan Romero, durante su intervención en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo.

Joan Romero, durante su intervención en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo. / Fernando Bustamante / Fernando Bustamante

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J.M. Bort

J.M. Bort

València

“El área metropolitana de València se enfrenta a un punto de inflexión”. Con esta advertencia, el catedrático emérito de Geografía Humana Joan Romero resumió este jueves las principales conclusiones del grupo de trabajo impulsado en el marco del III Foro Económico y Social del Mediterráneo organizado por Prensa Ibérica y Levante-EMV.

Durante su intervención en CaixaForum València, Romero defendió que existe ya “un diagnóstico compartido” entre universidad, sindicatos y empresarios sobre la situación de la movilidad metropolitana y alertó de que el principal problema “no es de planificación, sino de gobernanza y de ejecución real de inversiones”.

El experto puso cifras sobre la mesa para dimensionar el desafío. La “ciudad real” de València, afirmó, supera ya los dos millones de habitantes entre la capital y su área funcional, con una población en crecimiento sostenido desde 2015 y especialmente acelerado desde 2022. “No hay ningún municipio que no crezca”, señaló.

Ese aumento demográfico, unido a la expansión residencial hacia la primera y segunda corona metropolitana, ha disparado una movilidad diaria que, según denunció, sigue dependiendo de forma excesiva del vehículo privado. “Entre el 40 % y el 70 % de los desplazamientos se hacen en coche”, lamentó Romero, quien vinculó directamente esa realidad con los problemas de contaminación, congestión y desigualdad social.

Joan Romero, en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo.

Joan Romero, en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo. / Fernando Bustamante / Fernando Bustamante

“La gente sufre mucho”, aseguró el catedrático al describir la saturación del transporte público metropolitano. “Muchos alumnos llegan tarde porque no pueden subirse al metro”, explicó, al tiempo que denunció frecuencias insuficientes y una red incapaz de absorber la demanda actual.

Romero incidió además en la dimensión social del problema. A su juicio, el mayor coste de las deficiencias del sistema recae sobre “las clases trabajadoras, los jóvenes estudiantes y las personas con menor renta”, especialmente en las zonas periféricas y en los municipios conectados con polígonos industriales. También advirtió de que la falta de movilidad afecta de forma directa a la productividad empresarial, la logística y el empleo.

"Déficil histórico de inversión"

Uno de los momentos más contundentes de la intervención llegó cuando denunció el “déficit histórico de inversión” en Cercanías frente a la alta velocidad ferroviaria. Citando datos de la AIReF, recordó que entre 1990 y 2018 España destinó 55.000 millones de euros al AVE frente a apenas 3.600 millones para Cercanías, una cifra que además no llegó a ejecutarse completamente. “La región metropolitana que menos inversión recibió fue justamente la de València”, afirmó.

Entre las prioridades expuestas figuran el impulso del transporte público de alta capacidad, la resolución de cuellos de botella como el túnel pasante ferroviario y la conexión ferroviaria con Dénia

El catedrático reclamó un “único mapa” compartido entre Gobierno central y Generalitat para coordinar infraestructuras, vivienda y empleo, y defendió la creación de una “autoridad metropolitana única de transporte con competencias reales”. También pidió estudiar el traspaso de las competencias de Cercanías a la Generalitat Valenciana.

Entre las prioridades expuestas figuran el impulso del transporte público de alta capacidad, la resolución de cuellos de botella como el túnel pasante ferroviario y la conexión ferroviaria con Dénia, además de una planificación metropolitana integrada que vincule movilidad, vivienda asequible y empleo.

Romero cerró su intervención reclamando “un cambio de agujas” en la política de inversiones y defendiendo que la transformación de la movilidad “no es una opción, sino una necesidad dictada por la emergencia climática”. “Gestionar la transición será complejo, pero habrá que hacerlo”, concluyó.

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