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El Consell impulsa para el año electoral su reforma del IRPF con bajada a todas las rentas

Hacienda plantea bajar dos décimas en el primer tramo hasta los 12.000 euros y hasta seis décimas a los escalones entre 42.000 y 72.000 euros, pero el beneficio alcanza hasta los que superan los 200.000

El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, durante la presentación de los presupuestos, el viernes.

El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, durante la presentación de los presupuestos, el viernes. / Rober Solsona - Europa Press

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Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

Al tercer presupuesto, llegó la reforma del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas, el conocido IRPF. El Consell ha planteado en la ley de Acompañamiento, que este lunes ha salido a exposición pública, la primera bajada impositiva en el tramo autonómico de este tributo (más allá de las diferentes deducciones que se han ido haciendo sobre esta) para todas aquellas rentas que estén por debajo de 100.000 euros anuales de manera individual, aunque las que más se beneficiarán serán las de los tramos más altos, donde las rebajas se acumulan.

Tal y como consta en el Anteproyecto de ley de Medidas Fiscales y Financieras que se suele tramitar junto a los Presupuestos de la Generalitat, presentados por el Ejecutivo autonómico el pasado viernes, habrá una bajada en todos los tramos del IRPF hasta los 100.000 euros. Es una bajada de unas décimas, que en ningún caso superan el punto de modificación, pero que supone el primer cambio en el Impuesto de la Renta desde la reforma fiscal de 2022 del Botànic donde hubo modificaciones hasta los 60.000 euros para afrontar la inflación ante la guerra en Ucrania.

Así, en el estudio de las escalas, el descuento va evolucionando conforme va creciendo el salario. En el primer tramo, de 0 a 12.000 euros se pasa de un gravamen del 9 % al 8,8 %; en el siguiente, una bajada de dos décimas; entre 12.000 y 22.000 euros anuales, se pasa del 12 al 11,7 %; de 22.000 a 32.000 el cambio es de un 15 % de tributación a un 14,6 %; de 32.000 a 42.000 baja del 17,5 % al 17 %, medio punto menos, mientras que de 42.000 a 52.000 se baja del 20 % al 19,4 %, seis décimas menos.

Ese mismo descuento es el que tendrá el tramo de 52.000 a 62.000 euros, del 22,5 al 21,9 % y el de 62.000 a 72.000 euros, del 25 al 24,4 %. La última franja que tiene modificaciones es el de 72.000 a 100.000 euros que pasaría del 26,5 % al 26,1 %, cuatro décimas. Los siguientes tres últimos peldaños, de 100.000 a 150.000; de 150.000 a 200.000 y de 200.000 en adelante no tienen cambios, aunque sí se benefician de la acumulación de las reducciones inferiores, siendo el descenso en el pago de la renta mayor que el de los primeros tramos.

Impacto presupuestario

La reforma ya la adelantó el preisdent de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, en la presentación de las cuentas el pasado viernes y se ha acabado concretando este mismo lunes al salir a exposición pública el texto normativo. Este todavía deberá votarse en el pleno del Consell y remitirse a las Corts. No obstante, el acuerdo con Vox parece lo suficientemente sólido para que el Gobierno valenciano no tenga problemas en sacarlo adelante.

Según explica el Gobierno valenciano en su anteproyecto, "la nueva escala reduce los tipos marginales correspondientes a los tramos de rentas medias y bajas, con el objeto de atenuar el incremento de la carga tributaria derivado de la evolución nominal de las rentas y preservar la capacidad económica real de los contribuyentes"; no obstante, los principales beneficiarios no serán los tramos más bajos, sino que serán los de entre 42.000 y 72.000 euros, modificaciones de las que también verán una rebaja de impuestos los que perciben salarios superiores.

El impacto, no obstante, no llegará inmediatamente a las cuentas de la Generalitat. Pese a ir junto a los presupuestos de este año, la modificación de este tributo se implementaría en la declaración de la renta de 2026, la que se realiza el próximo año en primavera, a las puertas de las elecciones. No obstante, al ser un tributo que recauda el Estado y después reparte a las autonomías, su comparación entre la previsión inicial y la recaudación real (más que posiblemente a la baja) no se verá hasta su liquidación en 2028.

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