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Educación

Bulos sobre la corrección en la PAU: no se privilegia a los alumnos de la pública

La Conselleria de Educación sostiene que el protocolo en la custodia y corrección de los exámenes mantiene unas garantías de anonimato que salvaguarda al alumnado de cualquier eventual discrecionalidad.

Un alumno en pleno examen de la PAU.

Un alumno en pleno examen de la PAU. / AXEL ALVAREZ

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Pablo Plaza

Pablo Plaza

València

La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de 2026 es la primera que se produce en plena huelga de docentes y en la que se utilizan detectores de frecuencias para evitar que los alumnos copien en los examenes. Pero además, la Selectividad de este año ha sido terreno abonado para algún que otro bulo sobre el proceso de corrección que afecta a los exámenes de más de 25.000 estudiantes. Por ejemplo, uno que señalaba que los correctores estaban pidiendo a los alumnos que escribieran el nombre de su centro para perjudicar a aquellos que vinieran de la escuela concertada. La Conselleria de Educación niega rotundamente que haya ocurrido esto.

Desde el departamento que dirige la consellera Carmen Ortí han querido trasladar "un mensaje de tranquilidad" ante esta información que no es cierta. Lo hace porque, dice, hay "algunas familias" que han planteado "dudas" sobre el procedimiento de corrección de la PAU. Según explica, no hay posibilidad de que los correctores perjudiquen a los estudiantes de la concertada porque el protocolo en la custodia y corrección de los exámenes mantiene unas garantías de anonimato que salvaguarda al alumnado de cualquier eventual discrecionalidad.

Una solapa identificativa

Así, Educación explica que es cierto que durante los exámenes, el alumnado debe cumplimentar una solapa identificativa donde se solicita, entre otros datos, el nombre del centro educativo. Pero "esta información es necesaria para la gestión administrativa del proceso" y nunca llega al profesorado corrector porque, antes de que los exámenes lleguen a los correctores, todas las solapas son retiradas y custodiadas por el tribunal. "Posteriormente, los cuadernillos se mezclan aleatoriamente y se entregan a los correctores únicamente identificados mediante códigos de barras", por lo que "en ningún momento el profesorado corrector puede conocer ni el nombre del estudiante ni su centro de procedencia".

La Conselleria garantiza así los principios de objetividad, igualdad de oportunidades y anonimato que rigen todo el proceso de evaluación de las PAU: los correctores no conocen la identidad del alumnado, no saben en qué centro ha estudiado cada estudiante y la correción se lleva a cabo de una forma "completamente anónima".

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