Observatorios forestales
Guardianes del fuego: Así se blindan los montes valencianos
La detección temprana y la coordinación con los servicios de emergencia son clave a la hora de preservar los montes valencianos y esa labor se realiza desde la red de Observatorios forestales, unas torres de vigilancia que se encargan de prevenir unos incendios que ya no entienden de épocas del año

Mónica Ros

Preguntar por la predicción sobre los incendios en un Observatorio forestal son palabras mayores. No sea que se tiente a la suerte. "No ha terminado el año, viene el verano y cruzamos los dedos. Llevamos unos años muy buenos pero lo decimos con la boca pequeña porque basta decirlo en alto para que venga lo peor". Y lo peor es el fuego. Por eso repiten: "El mejor incendio es el que se evita". Y para eso están ellos: los vigilantes forestales, una especie de guardianes del fuego. Ahí está la clave: en detectar lo que para otros ojos pasaría desapercibido. Porque ante un incendio todo gira en torno al reloj ya que en segundo se puede desatar la tragedia.
Las vistas desde el observatorio forestal Alt del Pi, en Serra, son increíbles. El privilegio de subir al torre de vigilancia es solo para esos ojos expertos que vigilan de día y de noche, en turno de 12 horas, un paisaje que corta la respiración. El paisaje es bucólico pero la radio deja claro qué es lo que allí se hace: vigilar, controlar y coordinar. Esta torre forma parte de la red de vigilancia forestal de la Comunitat Valenciana, que se apoya en observatorios situados en 66 puntos estratégicos, cuya función es detectar humos o inicios de incendio, ubicar el foco, comunicarlo a las centrales provinciales, seguir la meteorología y servir de enlace con el resto de recursos de prevención. Vaersa es la empresa que gestiona la red desde 1994 y completa la labor de vigilancia de los observatorios con unidades móviles y personal técnico y especializado.
En lo alto de la torre, Concha Ros, vigilante forestal con trenta años de experiencia y Marisol Silvestre, coordinadora de zona, nos reciben para explicarnos cómo se custodia el patrimonio natural de la Comunitat Valenciana. El reto no es fácil y la experiencia siemrpe suma. "Lo principal es observar y ver si hay algún humo fuera de zona autorizada o que va más fuerte de lo habitual", explica Concha Ros, y recalca la importancia del humo y lo que puede significar: "si es blanco, suele ser leña verde de quema agrícola; si es negro, puede ser un coche o un polígono; y un tono amarillento o marrón delata que lo que arden son pinos". Esta capacidad de discriminación es vital para el sistema de emergencias.

Concha Ros y Marisol Silvestre, en el Observatorio Forestal Alt del Pi, en Serra. / Francisco Calabuig / LEV
Así, cuando un ciudadano llama al 112, la central suele contactar con la torre forestal más cercana para verificar el aviso. "La colaboración ciudadan es muy importante en la detección de incendios. Si desde la torre observas que el humo es en mitad de un campo de naranjos o que no hay peligro porque se trata de una quema agrícola controlada no hace falta movilizar todos los recursos. Avisas a la unidad móvil y desde allí se encargan de apagar esos fuegos porque los ciudadanos cometen imprudencias, y no deberían. Y nosotros las vemos todas porque el humo es la primera alerta y no se puede ocultar", explica la técnica forestal.
Más que vigilancia: El cerebro de las comunicaciones
El observatorio no es solo un mirador, es un centro logístico. Los vigilantes, que trabajan en turnos de 12 horas para cubrir las 24 horas del día en los puestos principales, también actúan como enlace entre la central (situada en el 112) y las Unidades de Prevención de Incendios (UPI) que patrullan por el terreno. Ahí destaca la primera reivindicación que las plantillas quieren dejar claro: no todas las torres de vigilancia están abiertas todo el año "y sí deberían". "Hay observatorios forestales que no están operativos en invierno y la experiencia nos demuestra que hay incendios todo el año", afirma Concha Ros.
Marisol Silvestre, como coordinadora de zona, destaca que el trabajo de estas unidades terrestres es "informar, concienciar y disuadir". "Ante una quema abandonada estas unidades intervienen con herramientas manuales o mochilas extintoras para apagar el foco antes de que se descontrole", explica.
Así, las 134 Unidades de Prevención de Incendios (UPI), antaño conocidas como "patrullas verdes" o unidades de vigilancia, son equipos móviles que operan sobre el terreno con una misión centrada principalmente en evitar que el fuego se inicie. Además, si durante sus rutas detectan actividades ilegales como vertidos de residuos, caza o pesca furtiva, tienen la función de avisar a los Agentes Medioambientales para que intervengan. "Existen diferentes tipos de unidades: las normales (una persona por vehículo), las de motobomba, las comarcales (que cubren permisos de vigilantes) y las polivalentes, que pueden integrar a voluntarios para realizar rutas a pie", explica la coordinadora de zona.
La tecnología como aliada ante el peligro de los "rayos latentes"
Los prismáticos son una herramienta necesaria en la vigilancia, pero es la única ni mucho menos. La tecnología es hoy una aliada indispensable en la protección de la masa forestal. "Utilizamos aplicaciones para localizar humos con la mayor precisión y trabajar mediante coordenadas y también tenemos reportes de datos de viento y humedad cada media hora en caso de incendio", explican.
Uno de los mayores retos en la prevención de incendios son las tormentas eléctricas. "El sistema de detección de rayos nos envía mapas para monitorizar los puntos de impacto. Es aquí donde aparece el "rayo latente": aquel que cae sobre un árbol pero no genera llama inmediata, pudiendo permanecer oculto durante días hasta que el calor de la tarde lo activa. Es un foco peligroso porque no se ve, la tormenta ya ha pasado y de repente empieza a subir el humo", advierte Concha Ros. Por ello, el sistema de detección de rayos latentes es una herramienta fundamental para la prevención de incendios, y su funcionamiento combina tecnología satelital, cartografía digital y vigilancia activa sobre el terreno.
Desde ewl observatorio forestal destacan un riesgo que se incrementa con las tormentas secas, ya que al no haber agua que humedezca el combustible, "el rayo tiene más probabilidades de iniciar un incendio de forma inmediata o quedar latente con mayor facilidad". Un ejemplo de este fenómeno fue el incendio de Bejís, que se originó precisamente por un rayo latente
El cambio climático, además, está desdibujando las estaciones de riesgo. "Llega febrero y de repente hace calor y aire; y esas son condiciones para un gran incendio", apunta Marisol Silvestre. Por ello, desde el sector se reivindica la desestacionalización total del servicio. Y es que la profesionalización y la presencia permanente en el monte "son las mejores herramientas para proteger unos bosques que no deben arder porque un incendio es mucho más fácil de evitar que de apagar".
Suscríbete para seguir leyendo
- El incendio forestal de Soneja está descontrolado, entra en el parque natural de la sierra de Espadán y quema 150 hectáreas
- Última hora del incendio forestal en Soneja, en directo: sigue las últimas noticias del fuego que arrasa la Serra d'Espadà
- Estas son las 10 carreras con la nota de corte más alta en la Comunitat Valenciana para el curso 2026-27
- Notas de corte 2026-27 en las universidades de la Comunitat Valenciana: notas de la UV, UPV, UA, UMH y UJI
- En busca de 2.700 euros para que Abu acabe la universidad: 'Me faltan dos asignaturas para ser educador social
- Aviso naranja por una nueva ola de calor a 43 grados en la Comunitat Valenciana
- Carcaixent registra hoy la temperatura más alta de toda España y Europa
- Muere una bañista de 60 años en la piscina de verano municipal de Mislata