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Política provincial

Ni éxito político para Mompó ni ayudas para el PSPV: los presupuestos de la Diputación de Valencia entran en un callejón sin salida

Los socialistas enfrían el acercamiento buscado por el PP tras el bloqueo de unas ayudas millonarias por parte de Ens Uneix

Vox aparece hoy como la vía factible para que el equipo de gobierno en minoría apruebe unos presupuestos

Vicent Mompó y Natàlia Enguix, en un acto de la diputación.

Vicent Mompó y Natàlia Enguix, en un acto de la diputación. / Raquel Abulaila

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José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

València

Podría decirse que en la Diputación de Valencia solo su presidente, Vicent Mompó, parece realmente interesado hoy en aprobar unos presupuestos para este 2026. A punto de llegar al ecuador del mes de junio, que es el plazo que el PP se había dado, nada se ha movido.

Han pasado ya dos semanas desde que el acercamiento entre el presidente provincial y el portavoz del PSPV, Carlos Fernández Bielsa, se cortó de raíz. Tras una una primera parte del año en que se había asumido con normalidad un escenario de prórroga presupuestaria, el equipo de gobierno de PP y Ens Uneix (especialmente los primeros) vio una ventana de oportunidad: los alcaldes socialistas reclamaban inversiones a la diputación en medio del bloqueo negociador. Y solo con presupuestos se podían habilitar ayudas extraordinarias.

En ese contexto, el PSPV se abrió a negociar, tanto la dirección provincial como la autonómica, al entender que era una maniobra que beneficiaría a sus alcaldes (el PSPV es el partido que gobierna en más municipios) y una abstención tendría poco coste político.

Así las cosas, llegó el intercambio de propuestas. Primero, Mompó pasó a Bielsa un documento de 30 páginas con el detalle del proyecto de presupuestos. Tras estudiarlo y a propuesta de la dirección autonómica de Diana Morant, el alcalde de Mislata presentó una alternativa de máximos. Tanto, que parecía inasumible. Era una petición de 250 millones extra, y escenificada además en la sede del partido, con todo el grupo de diputados en la corporación provincial.

Apuesta por pactar con el PSPV

Pese a esta propuesta, que obligaba a la diputación incluso a endeudarse, Mompó se emplazó a negociar con Fernández Bielsa una semana después. El alcalde de Gavarda estaba dispuesto a encontrar un punto de encuentro. Con el PPCV dependiendo de Vox en toda España, y en particular en la C. Valenciana, Mompó aspiraba a articular un acuerdo transversal con la izquierda, tal como logró el pasado año, aunque apoyado entonces por un clima de entendimiento en el contexto de la dana. Sería un ejemplo de solidez y estabilidad política.

De un modo u otro, esa reunión no llegó a producirse. Bielsa la canceló una hora y media antes tras conocer el acuerdo PP-Vox para los presupuestos del Consell, aunque se dieran por descontados. Fuentes socialistas reconocían que, pese al convencimiento inicial, sentarse con el PP (aunque sea el PP de Mompó que ni legisla ni depende de Vox), es una cuestión que incomoda en las filas socialistas, especialmente en un contexto de guerra total a nivel nacional.

Incluso tras el plantón, Mompó siguió esperando al PSPV. Pero Ens Uneix, que hasta ahora veía los toros desde la barrera, se cansó de idas y venidas y entró en escena para lanzar un ultimátum a los socialistas: si no hay presupuestos para 2026, no tramitará las ayudas de dos millones a cada uno de los cinco municipios de más de 50.000 habitantes.

Ens Uneix interviene en la negociación

Se trata de una subvención que interesa al PSPV, ya que tres de esas ciudades (Sagunt, Gandia y Paterna) son feudos del partido del puño y la rosa. Mompó las llevó a uno de los últimos plenos como una ofrenda de paz: cinco millones pendientes del presupuesto anterior y cinco más para este año. Diez millones en total que están aprobados, pero que dependen de unos convenios que no están firmados.

Era el as en la manga para negociar que se guardaba Mompó, aunque no lo había explicitado. Los socialistas consideran este escenario un chantaje. “Es una extorsión que no se puede permitir. Hasta que no estén firmados los convenios de municipios de más de 50.000 habitantes, ya acordadas en el presupuesto anterior, es imposible sentarse”, mantiene el PSPV desde hace una semana.

El poco interés de Vox y Ens Uneix

En ese contexto, salvo giro de los acontecimientos, todo parece encaminado a una prórroga hasta el próximo mandato. La vía de escape, que parece que sigue abierta, es la de un acuerdo con Vox. “No nos cerramos”, apuntan desde el PP.

Tanto Vox como Ens Uneix han demostrado que tener presupuestos no es una prioridad. Vox ya renunció a negociar a finales de 2025, durante el trámite ordinario, al exigir que se quedaran a cero partidas de Ens Uneix, como igualdad, cooperación o memoria democrática. Ahora parece que vuelve a abrirse a un acuerdo con el PP, aunque sin las exigencias de hace medio año.

Ens Uneix, por su parte, tampoco tiene necesidad de aprobar unas cuentas. Si hay presupuestos sin concesiones a Vox, mejor, pero gobernando en minoría han podido sacar adelante las votaciones más trascendentes, así como las suculentas inversiones para la Vall d’Albaida que en su día pactaron Jorge Rodríguez y Mompó. Para Ontinyent no es una prioridad. Y menos aún pactar nada con el PSPV.

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