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II Foro Seguridad Vial: Proteger al motorista exige una respuesta compartida

Metalesa incide en la investigación, formación, vigilancia, vehículos seguros e infraestructuras para reducir los siniestros y accidentes en carretera

La seguridad de los motoristas requiere actuar de forma coordinada sobre la formación, el comportamiento de los usuarios, los vehículos, la vigilancia y las infraestructuras.

La seguridad de los motoristas requiere actuar de forma coordinada sobre la formación, el comportamiento de los usuarios, los vehículos, la vigilancia y las infraestructuras. / ED

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José Carlos Cucarella

Director General Metalesa
cintillo simple seguridad vial actualizado

ED

Desplazarse en motocicleta ofrece ventajas evidentes en términos de movilidad, agilidad y eficiencia, pero también implica una exposición especialmente elevada cuando se produce un siniestro. A diferencia de quienes viajan en un turismo, el motorista carece de una estructura que lo proteja frente al impacto. Su seguridad depende, por tanto, de un delicado equilibrio entre su propia conducta, las prestaciones del vehículo, el comportamiento de los demás usuarios y las condiciones de la carretera.

Los últimos datos disponibles confirman que estamos ante uno de los principales retos de la seguridad vial. En 2025 fallecieron provisionalmente 304 motoristas en vías interurbanas, cinco más que el año Anterior, lo que representa el 27 % del total de fallecidos, dicho de otra manera, uno de cada cuatro fallecidos fue motorista. De ellos, 232 perdieron la vida en carreteras convencionales.

Las cifras obligan a actuar, pero también a evitar explicaciones simplistas. No existe una única causa que permita comprender todos los siniestros de motocicleta ni una solución aislada capaz de prevenirlos. La velocidad, la experiencia del conductor, el consumo de alcohol o drogas, las distracciones, el estado del vehículo, la geometría de la carretera, la conservación del firme, la visibilidad o la respuesta de los sistemas de protección pueden intervenir de forma diferente en cada caso.

Por este motivo, la seguridad de los motoristas debe abordarse desde el enfoque de Sistema Seguro. Este principio parte de una realidad elemental: las personas cometemos errores. La finalidad del sistema de movilidad no puede ser únicamente evitar que esos errores se produzcan, sino impedir que tengan como consecuencia la muerte o lesiones graves.

Investigar antes de decidir

La primera condición para adoptar medidas eficaces es conocer con precisión el problema. No basta con saber cuántos siniestros se producen. Es necesario analizar dónde suceden, en qué tipo de vía, en qué circunstancias, con qué vehículos, qué perfiles están implicados y cuáles son las consecuencias.

También debemos diferenciar entre frecuencia y gravedad. Un escenario puede registrar un número reducido de siniestros y, sin embargo, presentar una probabilidad muy elevada de causar lesiones graves. Del mismo modo, una circunstancia frecuente no tiene por qué ser necesariamente la que explique una mayor mortalidad.

La investigación permite identificar estos matices y evitar decisiones basadas exclusivamente en percepciones. Los datos deben servir para priorizar recursos, seleccionar los tramos sobre los que intervenir y definir medidas adaptadas a cada problema. Deben ayudarnos también a evaluar posteriormente si las actuaciones implantadas han sido efectivas.

Este será uno de los objetivos del II Foro de Seguridad Vial, que se celebrará el próximo 12 de junio en el Circuit Ricardo Tormo de Cheste. Durante la jornada se presentará un nuevo análisis de la siniestralidad de las motocicletas en las vías interurbanas entre 2017 y 2024 y se reunirán representantes de las administraciones públicas, la fiscalía de seguridad vial, la universidad, la DGT, la Guardia Civil, las asociaciones de motoristas, los profesionales de la formación vial y las empresas vinculadas a la infraestructura y al vehículo.

Formación, concienciación y responsabilidad

La formación del motorista es una de las piezas esenciales, pero no debe limitarse al proceso de obtención del permiso de conducción. La mejora de las capacidades debe acompañar al conductor durante toda su vida: conducción defensiva, lectura de la carretera, trazado seguro de curvas, gestión de situaciones imprevistas, mantenimiento del vehículo y utilización adecuada del equipamiento de protección.

La concienciación tampoco puede dirigirse exclusivamente a quienes circulan en moto. El resto de los conductores debe aprender a convivir con un vehículo más pequeño, menos visible y cuya estabilidad puede verse afectada por maniobras que, desde el interior de un turismo, pueden parecer intrascendentes.

Junto a la formación son necesarios la vigilancia y el control. El respeto a la velocidad, la eliminación del alcohol y las drogas, la reducción de las distracciones y la observancia de las normas de adelantamiento y distancia de seguridad continúan siendo fundamentales. La responsabilidad individual sigue siendo la primera barrera frente al siniestro.

Vehículos e infraestructuras que protejan

La evolución tecnológica de las motocicletas está incorporando sistemas de frenado, control de estabilidad, gestión de la tracción y conectividad cada vez más avanzados. Estas soluciones pueden ayudar al conductor, aunque nunca deben generar una falsa sensación de invulnerabilidad.

La infraestructura también tiene una responsabilidad relevante, pero no exclusiva. Una carretera segura debe ofrecer un firme en condiciones adecuadas, visibilidad suficiente, señalización comprensible, márgenes correctamente tratados y sistemas de contención apropiados para los riesgos existentes.

En determinados tramos puede ser necesario mejorar la adherencia, eliminar obstáculos, reforzar la señalización, adaptar la velocidad o incorporar sistemas de protección específicos. En otros, la actuación más eficaz puede encontrarse en la formación, la vigilancia o la gestión del tráfico. La solución debe responder al diagnóstico y no al revés.

La digitalización abre, además, nuevas posibilidades. Los Sistemas Inteligentes de Transporte permiten detectar determinadas situaciones de riesgo, comunicar incidencias y activar avisos adaptados a las condiciones reales de la vía. Sin embargo, la tecnología debe entenderse como una herramienta complementaria dentro de una estrategia más amplia, no como un sustituto de la conservación, la educación o el cumplimiento de las normas.

Una responsabilidad de todos

La reducción de la siniestralidad de los motoristas exige colaboración. Ninguna administración, universidad, asociación o empresa dispone por sí sola de todas las respuestas. Es necesario compartir información, escuchar a los usuarios, evaluar las medidas y convertir el conocimiento técnico en actuaciones concretas.

El propósito del II Foro de Seguridad Vial es precisamente reunir esas perspectivas alrededor de tres ideas: investigación, concienciación y soluciones. Se trata de comprender mejor el problema y asumir que cada agente tiene una parte de responsabilidad.

Detrás de cada cifra existe una persona, una familia y un impacto social que no puede reducirse a una estadística. Proteger al motorista significa trabajar para prevenir el error y, cuando este se produzca, conseguir que la carretera, el vehículo y el conjunto del sistema eviten que sus consecuencias sean irreversibles.

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