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Calor en las aulas

Las aulas no están preparadas para el calor.

Las aulas no están preparadas para el calor. / Levante-EMV

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Jorge Olcina

Pasan los años y va siendo más evidente que el clima que hemos conocido ha experimentado cambios que ya notamos. Es la constatación de una percepción que ya está avalada con los datos científicos. Entre estos cambios, la prolongación de las condiciones "de verano”, la proliferación de jornadas calurosas fuera de temporada, el adelanto de las altas temperaturas en el mes de mayo es notable en la última década.

Estos días hemos vivido una primera secuencia de calor y se han producido las primeras víctimas de este año por altas temperaturas. Pero el principal problema que manifiestan estas olas de calor tempranas es la falta de adecuación de muchos centros escolares a estas condiciones de temperaturas elevadas. No están las aulas preparadas para el calor. Tradicionalmente hemos acondicionado nuestros edificios (viviendas, oficinas, colegios) para el frío invernal. Pero no para el calor entre los meses de mayo y octubre. Se pensaba que al dar vacaciones desde finales de junio a principios de septiembre se evitaba este problema. Pero el proceso actual de cambio climático ha alterado estas previsiones. Llevamos años anunciando esta cuestión. Pero los planes de adaptación al cambio climático de los centros escolares llevan mucho retraso en su ejecución. Vemos imágenes de aulas escolares con ventiladores improvisados, con toldos que evitan el sol, pero no el calor o con adelanto de la hora de cierre de jornada a mediodía a causa del calor. Son acciones urgentes, necesarias, pero aisladas sin planificación efectiva por parte de la administración.

Ahora que se reclaman mejoras necesarias para la enseñanza pública en muchos territorios de nuestro país, un aspecto fundamental es éste. Porque esta reivindicación persigue la salvaguarda de la vida de niños y jóvenes en los centros escolares. Porque el calor, como vemos, pone en riesgo la vida. Y la de un niño vale más que ninguna.

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