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Parque natural

"No puede ser que en 2026 sigan entrando aguas residuales por casi todas las acequias de l’Albufera"

Ecologistas y agricultores coinciden en exigir más aportes de agua limpia a l’Albufera para frenar la salinización, pero chocan por el uso de nitratos en el entorno

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Voro Contreras

Voro Contreras

València

El avance de la salinización y el deterioro de la calidad del agua vuelven a situar a l’Albuferaante el debate sobre su futuro al cumplirse cuatro décadas de su declaración como parque natural. Ecologistas y arroceros comparten la preocupación por los vertidos y por la necesidad de más agua limpia, pero afrontan el problema desde prioridades distintas.

Eva Tudela, representante de Acció Ecologista-Agró en la Junta Rectora, vincula la salinización con la erosión de la barra arenosa y el impacto del Puerto de València, además de reclamar el bloqueo urgente de las aguas residuales. Enric Bellido, responsable del arroz de La Unió Llauradora, pone el foco en la falta de caudales de agua dulce, el aumento del nivel freático y el riesgo que la sal supone para el cultivo.

"La contaminación no se ha frenado"

Tudela sostiene que el incremento de la clorofila evidencia que la contaminación no se ha frenado. «La clorofila sube porque hay mucha materia orgánica y aumenta el fitoplancton; una cosa es consecuencia directa de la otra», afirma. A su juicio, «los vertidos y la carga orgánica que le llega a l’Albufera no se han reducido» y siguen siendo «muy elevados».

La ecologista recuerda que el colector oeste permitió bloquear parte de las aguas residuales, pero considera que aquel avance se ha quedado corto. «Hubo un descenso en unos años, pero llevamos cinco o seis años de subida progresiva», señala. Como recogía este domingo Levante-EMV, la mejoría registrada desde 2016, cuando una bajada de nutrientes permitió recuperar especies vegetales no vistas desde hacía décadas, se mantuvo solo hasta 2019.

Tudela apunta a valores elevados de amonio en acequias como las de Albal o Catarroja como prueba de que siguen entrando aguas residuales. «No puede ser que en 2026, tras 40 años de parque natural, aún se detecten aguas residuales entrando por casi todas las acequias», denuncia. Su prioridad pasa por «bloquear absolutamente todas las residuales», activar tanques de tormenta, culminar el saneamiento municipal y separar pluviales y fecales.

"Los aportes se están reduciendo"

Bellido coincide en que resulta «impensable» que todavía existan vertidos sin depurar, incluso desde algunos nucleos urbanos situados en el ámbito del parque, pero sitúa el foco en la salinización. «Cuando el arroz es pequeño tiene muchos problemas con la sal y eso nos preocupa muchísimo porque vemos que el nivel freático está aumentando y los aportes de agua dulce a l’Albufera se están reduciendo», explica.

Para el representante de La Unió, la pérdida de caudales no se debe a la agricultura del parque, sino a cambios aguas arriba: transformación de secano en regadío, modernización de riegos, goteo en la Acequia Real y captación para usos urbanos e industriales. «Quien prácticamente vacía el Júcar es el canal Júcar-Turia para el área urbana de València», afirma. Sin más agua dulce, subraya, será difícil frenar la salinidad.

Mientras los arroceros ponen el acento de la salinización de l'Albufera en la falta de agua dulce y el aumento del nivel freático, los ecologistas acusan del golpe a la erosión de la barra arenosa y al impacto del Puerto de València sobre las corrientes y el aporte de arena.

El debate agrícola

Sin embargo, la principal discrepancia aparece al abordar los nutrientes. Tudela reclama actuar sobre la carga orgánica y los contaminantes que alimentan el fitoplancton. Bellido admite que los agricultores aportan nitrato al arroz, pero lo considera imprescindible. «Hablar de una reducción de nitratos para nosotros es un absurdo porque hace totalmente inviable el cultivo del arroz», sostiene. En cambio, carga contra el fósforo procedente, según afirma, de vertidos industriales y urbanos. «La administración debería eliminar esos residuos urbanos e industriales y garantizar un mayor aporte de agua», reclama.

La diferencia también se extiende al modelo de gestión del agua. Bellido defiende que los caudales no deben enviarse directamente al lago, sino circular primero por los arrozales. «Nosotros como agricultores siempre nos hemos negado a que el agua vaya directamente al lago; es un error para el conjunto del parque», afirma. A su juicio, «lo más sensato» es que el agua vaya «laminando por los campos de arroz».

Tudela considera que el debate agrícola debe abordarse después de cortar la entrada de residuales. «Hay que poner el foco en esas residuales primero y luego ver qué agricultura queremos y cómo mejorar el sistema agrícola», afirma. La ecologista insiste en que no bastan los planes: hacen falta actuaciones para mejorar la calidad del agua y eliminar contaminantes.«Podéis plantear 500 planes o uno solo, da igual; al final hay que hacer actuaciones dirigidas a mejorar la calidad del agua, asegurar un flujo constante, eliminar contaminantes y garantizar el funcionamiento hídrico», subraya Tudela.

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