II Foro de Seguridad Vial
La seguridad vial, el criterio que guía los 1.800 kilómetros de carreteras de la Diputació de València
La Estrategia de Seguridad Vial 2030 impulsa una gestión basada en datos, innovación y prevención para proteger a los usuarios de las carreteras provinciales

Reme Mazzolari y Vicent Mompó en una visita a carreteras provinciales en su paso por Turís. / Raquel Abulaila

ED
Cada día, miles de vehículos recorren los cerca de 1.800 kilómetros de carreteras que gestiona la Diputació de València. Detrás de cada curva señalizada, cada barrera de protección, cada mejora del firme o cada estudio técnico existe un mismo objetivo: reducir riesgos y proteger vidas.
“La seguridad vial no es una estadística ni una cuestión técnica. Detrás de cada accidente hay personas, familias y proyectos de vida. Por eso, cuando hablamos de carreteras, incrementar la seguridad debe ser la verdadera prioridad sobre la que giren todos los aspectos técnicos”, destaca el presidente de la Diputació de València, Vicent Mompó.
Esa prioridad se traduce en decisiones concretas. Desde los estudios de accidentalidad que orientan la planificación de actuaciones hasta los cerca de 25 millones de euros anuales destinados a conservación y mantenimiento, toda la actividad del Área de Carreteras tiene como objetivo avanzar hacia una red cada vez más segura.
Vicent Mompó: "La seguridad vial no es una estadística ni una cuestión técnica. Detrás de cada accidente hay personas, familias y proyectos de vida"
En la práctica, este trabajo sigue una secuencia muy clara: los estudios de accidentalidad detectan los problemas, los proyectos incorporan soluciones, la conservación garantiza que las medidas sigan siendo eficaces y el seguimiento continuo permite evaluar resultados y corregir desviaciones.
El desafío de los motoristas
La diputada de Carreteras y vicepresidenta segunda de la Diputació, Reme Mazzolari, pone el foco en la accidentalidad de los motoristas como "el gran reto que afronta la seguridad vial".

Vicent Mompó y Reme Mazzolari en una de las carreteras de la Diputació de València a su paso por Sueca / Diputació de València
Y es que, tal como subraya Mazzolari, la provincia de Valencia reúne condiciones especialmente atractivas para la circulación de motocicletas: "sus carreteras de montaña, el clima favorable durante buena parte del año y la existencia de numerosas rutas de ocio convierten el territorio en un punto de referencia para miles de usuarios de motocicleta". A ello se suma el crecimiento experimentado por el parque móvil de este tipo de vehículos durante los últimos años.
Eso sí, la preocupación por este colectivo no es nueva. Desde hace años, la Diputació viene incorporando medidas específicas para mejorar la seguridad de los usuarios de motocicleta. Sin embargo, la evolución de la accidentalidad ha obligado a dar un paso más y reforzar durante los últimos años el análisis y el estudio específico de este fenómeno para comprender mejor sus causas y diseñar medidas cada vez más eficaces.
Uno de los hitos más relevantes ha sido la elaboración de un estudio específico de accidentalidad que analiza los siniestros registrados entre 2018 y 2025 e identifica doce tramos de concentración de accidentes de motoristas en la red provincial. El trabajo incorpora variables como la intensidad de tráfico, la tipología de los accidentes, la edad y sexo de los conductores, los permisos de conducción o las circunstancias concurrentes en cada siniestro.

Colocación de bandas en las carreteras para mejorar la seguridad vial. / Diputació de València
El objetivo es avanzar hacia una gestión basada en datos que permita actuar con mayor precisión sobre aquellos puntos donde existe un mayor riesgo y comprender mejor un fenómeno en el que intervienen múltiples factores más allá de las propias características de la carretera.
Una nueva generación de soluciones
La CV-425 se ha convertido durante los últimos años en un auténtico banco de pruebas para la seguridad vial. En este tramo, identificado como uno de los puntos con mayor accidentalidad motorista de la red provincial, la Diputació y la Dirección General de Tráfico han desarrollado una batería de actuaciones destinadas a analizar el comportamiento de los usuarios y evaluar nuevas medidas de prevención.
La estrategia no se ha limitado a una única intervención, sino que ha consistido en una sucesión de medidas destinadas a analizar el comportamiento de los usuarios y comprobar qué herramientas pueden resultar más eficaces para reducir los accidentes. Entre las actuaciones desarrolladas figuran campañas de señalización específica para motoristas, la instalación de cámaras para observar pautas de conducción, la implantación de marcas viales sonoras, sistemas de guiado de trayectoria en curvas, estudios de velocidad mediante tecnología de vehículo conectado, modificaciones de la señalización horizontal, la instalación de radares de tramo y nuevos sistemas que continuarán implantándose durante 2026.

Implantación de marcas viales sonoras para motos en carreteras provinciales. / Diputació de València
Más allá de cada medida concreta, lo relevante es el método empleado. Primero se recopilan datos; después se identifican los factores de riesgo; posteriormente se implantan soluciones; y finalmente se evalúan sus resultados para seguir avanzando. Es un proceso continuo de mejora que permite adaptar las carreteras a una realidad cada vez más compleja.
La experiencia acumulada durante los últimos años ha llevado a una conclusión clara: la mejora de la seguridad vial no depende únicamente de la infraestructura. Las carreteras son hoy más seguras que hace una década. Los vehículos incorporan sistemas de asistencia cada vez más avanzados. Las administraciones disponen de herramientas de análisis mucho más precisas. Sin embargo, los accidentes siguen produciéndose y continúan teniendo un elevado impacto entre colectivos especialmente vulnerables como los motoristas.
Por ello, la Estrategia de Seguridad Vial 2030 apuesta por una visión integral basada en la responsabilidad compartida. Junto a las actuaciones sobre las infraestructuras, cobran cada vez más importancia aspectos como la formación de los conductores, la educación vial, el uso adecuado de los equipos de protección, la innovación tecnológica y la colaboración entre administraciones, empresas, fabricantes, investigadores y usuarios.
“Cada actuación que impulsamos en la red provincial se analiza desde una pregunta muy sencilla: cómo podemos hacer esa carretera más segura para quienes la utilizan cada día”, explica la vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras, Reme Mazzolari. “Esa seguridad tiene que atender a todos los usuarios de las carreteras, desde los vehículos pesados y los turismos hasta los ciclistas y, muy especialmente, los motoristas”.
La carretera seguirá evolucionando. Llegarán nuevos sistemas de análisis, vehículos más seguros y herramientas tecnológicas cada vez más avanzadas. Pero el objetivo permanecerá inalterable: reducir el número de víctimas y proteger la vida de quienes utilizan la red provincial. Porque, tal como concluye el presidente Mompó, "por encima de cualquier infraestructura, la verdadera medida del éxito de una carretera es que permita llegar a casa con seguridad".
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