Educación
Las editoriales valencianas, damnificadas por sorpresa por la huelga educativa
Algunos centros optaron, como medida de presión, por no activar Xarxa Llibres y no renovar los materiales
Las editoriales advierten: “con la medida de no renovar los materiales, quien se ahorra el gasto es la Generalitat, y quien sale perjudicado es el sector editorial valenciano”

Fotos de archivo del inicio del curso escolar en el IES Benicalap montando los lotes de libros de Xarxa llibres / Germán Caballero / LEV

“Gracias por ofrecernos sus productos / servicios. Nos parece una propuesta muy interesante. Lamentablemente, debido a la situación en la que nos encontramos en la educación valenciana, en el marco de una huelga indefinida que no se desconvoca por el bloqueo en las negociaciones por parte de la Conselleria de Educación, no estamos en disposición de contratar/comprar ningún producto ni servicio complementario o extraescolar. Lamentamos las molestias, pero el profesorado de la Comunitat Valenciana no puede más y nos hemos plantado”. Es la respuesta que recibió por correo una editorial valenciana al ofrecer sus libros de texto a un centro escolar, como de costumbre.
En el marco de la huelga indefinida que quedó suspendida este viernes tras un mes de movilización de los docentes de la enseñanza pública, se han tomado todo tipo de medidas de presión. El objetivo, como en todo conflicto laboral, era hacer visible el malestar, generar impacto. La negociación ha ido en paralelo a manifestaciones, dimisiones de equipos directivos, protestas ante actos oficiales con el president de la Generalitat y concentraciones. Y también algunas otras medidas más imaginativas.

Foto de archivo del inicio del curso escolar en un IES de València / Germán Caballero / LEV
No renovar los libros de texto como protesta
Entre estas últimas, las asambleas de centro de algunos institutos y colegios de la Comunitat Valenciana decidieron paralizar toda actividad extraescolar, pero también dejar de renovar los libros de texto en el marco del programa Xarxa Llibres. Esta última acción se mantiene en algunos centros pese a la suspensión del paro, como una reivindicación paralela que busca “presionar a las editoriales para presionar a la Conselleria”. Así se ha difundido en algunos grupos de whatsapp de algunas asambleas de centro. “Si vuestros libros de texto todavía están bien para utilizarlos un año más, no compréis nuevos”, indican a los docentes y animan a explicar los motivos de esa no renovación a los comerciales de las editoriales.
La medida ha pillado por sorpresa a editoriales que comercializan estos libros. Algunas son valencianas, como Andana Editorial, que lleva años formando parte del circuito de libros educativos. Desde la editorial dejan claro, y así lo han indicado en una newsletter dirigida a profesores, que dan todo su apoyo a las reivindicaciones de los docentes.
"Ese presupuesto vuelve a la cartera de la Generalitat"
“Andana es una editorial 100% valenciana, formada por personas que vivimos y trabajamos aquí, e implicadas en el mundo educativo valenciano. Por eso, no hemos dudado a la hora de posicionarnos públicamente al lado de la huelga educativa desde el primer momento. Personalmente, también hemos acudido a las manifestaciones. Las reivindicaciones del profesorado las sentimos como propias”, indican en esta newsletter.
Por eso, llaman a reconsiderar esta medida de presión en concreto. Explican desde la editorial que los presupuestos asignados para la adquisición de libros de texto y de materiales curriculares para el curso 2026-2027 están aprobados y tienen un destino concreto. “Si los centros no los ejecutan, ese dinero, sencillamente, vuelve a la cartera de la Generalitat Valenciana. Entonces se destina a otras partidas que —podemos suponerlo— no tienen el impacto directo y positivo sobre la enseñanza pública que sí representan los libros de texto y los materiales curriculares de calidad”, dicen.

Material de texto a punto para ser distribuido en un arranque de nuevo curso educativo / Germán Caballero / LEV
“Con la medida de no renovar los materiales, quien se ahorra el gasto es la Generalitat, y quien sale perjudicado es el sector editorial valenciano. No renovar los libros afecta a toda una cadena de personas, desde los profesores y profesoras que los elaboran hasta los comerciales que conoces, pasando por editores, correctores y maquetadores, que en ningún caso tienen la capacidad de transformar esta medida en una presión extra hacia la Conselleria”, concluyen.
Uno de esos profesores que elaboran los libros de texto, pero que además da clase y participa en actividades extraescolares como autor es Francesc Gisbert, docente en el IES Serra de Mariola de Muro d’Alcoi. Asegura que no solo está “totalmente a favor” de las reivindicaciones sino que le afectan directamente como docente y por tanto ha hecho “muchos días” de huelga, como muchos de sus compañeros.
“Pero conozco muy bien el mundo de los libros como autor y como colaborador en la redacción de libros de texto”, asegura. Por eso, cree que no es buena idea “perjudicar a personas que están a favor de las reivindicaciones de los docentes”, como quienes trabajan en editoriales de libro escolar. “Viven de eso, si no trabajan no facturan y si no facturan no comen, y además forman parte de la comunidad educativa”, dice.
Explica Gisbert que las editoriales suelen actualizar el contenido de los libros cada cuatro años, porque el presupuesto de Educación destinado a Xarxa Llibres da a los centros la posibilidad de renovar los libros defectuosos o cambiarlos cuando han cumplido cuatro años. “Es una lástima que se pierdan esos recursos”, considera. Y añade: “las editoriales no son ONG, son empresas y tienen que vender, del mismo modo que las papelerías de pueblo, que es donde se suelen comprar los libros de texto”.
También las extraescolares
Algo parecido ocurre con la decisión de algunos centros de no hacer ningún tipo de actividad extraescolar en protesta. “Entiendo no hacer las que conllevan una salida del centro o un esfuerzo suplementario, pero las hay de muchos tipos y no tiene sentido, por ejemplo, prescindir de las de fomento de la lectura, los cuenta cuentos o las visitas de escritores a los centros”, dice. También esto se financia con una partida presupuestaria de la Conselleria de Educación, y también se perdería, dice Francesc.
“La movilización es necesaria, pero con trellat, con sentido común y separando el grano de la paja, para que se pueda hacer una presión real sobre la Conselleria de Educación, pero sin perjudicar a terceras personas”, concluye.
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