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Contracrónica

La España que madruga queda para almorzar en el PP

Feijóo descubre que el 'esmorzar' le obliga a levantarse pronto y se vuelve de Sueca con bocadillos para su equipo

Feijóo se hace un selfie con Llorca y dirigentes del PP provincial, en el almuerzo en Sueca.

Feijóo se hace un selfie con Llorca y dirigentes del PP provincial, en el almuerzo en Sueca. / Fernando Bustamante

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Diego Aitor San José

Diego Aitor San José

València

A Alberto Núñez Feijóo le invitó Vicent Mompó al almuerzo del PP de la provincia de Valencia en Sueca y dijo que bien, que vale, que total, se levantaba con la calma que uno se puede permitir un sábado, pillaba el AVE y llegaba con tiempo. Además, Sueca es sinónimo de buen arroz, lo que facilita cualquier trayecto. La cara le debió cambiar cuando descubrió que el almuerzo "no es la comida", como él mismo admitió que creía, sino "el descanso a media mañana para seguir trabajando". O lo que es lo mismo, que en vez de poder llegar más cerca de las dos de la tarde, casi a mesa puesta, no eran ni las 10 de la mañana y ya estaba estrechando manos y repartiendo abrazos.

Porque si fue Vox en sus inicios quien hiciera de "la España que madruga" uno de los latiguillos de su discurso (algo que se les ha vuelto en contra en varias ocasiones), esta se ha ido al PP. Al menos, a 'esmorzar'. "Esta es la España que madruga, la de Vicent Mompó, la que nos ha citado a las 9 de la mañana", dijo al respecto Juanfran Pérez Llorca quien sabe si como un reconocimiento o como cierta queja de quien piensa que para una mañana que no hay agenda y se puede ver el Mundial por la noche va, y nos obligan a madrugar. "Pero nos da de almorzar", contrapuso instantes después para satisfacción de los presentes.

Claro que Llorca no fue el que más pronto tuvo que amanecer. Cosa de cuidar las "señas de identidad de la Comunitat Valenciana", como indicó Feijóo, o de la presencia del jefe de filas en un momento en el que las proclamaciones comienzan a caer, el desembarco de cargos del PPCV en Sueca fue mayúsculo. Casi cualquier con responsabilidad institucional u orgánica ha estado en Sueca, aunque no fueran de la provincia de Valencia como Toni Pérez y Marta Barrachina, presidentes provinciales de Alicante y Castellón, a quienes el despertador les ha podido sonar con algún que otro gallo todavía en legañas. Visto el éxito, que se preparen las empresas de catering y sus viejos canapés, que viene el 'esmorzar'.

En total, 1.300 personas según la organización lo que quiere decir que se necesitaron, como mínimo, 650 barras de pan, a media por bocata para que todos tuvieran el suyo porque ya sería feo organizarlo todo, lograr comboi y que alguien se vaya con hambre. Feijóo y su equipo entre ellos, que se marcharon con una caja preparada con opciones tanto de tortilla de patata como de longaniza con pisto. De paso también se llevó consigo un surtido de quesos de la Llosa de regalo y el misterio de a quién quiere como candidato a la Generalitat, aunque eso podría servir más bien de 'cremaet'.

El problema es que a lo tonto el inicio del 'esmorzar' se alargó. Es lo que tiene que se pongan a hablar todos antes de comer y no después como suele ser costumbre. Tampoco es que hubiera sobremesa que invitara a ello. La parte gastronómica fue de pie, en terraza, con un ambiente más distendido como se vio en un Mompó que se quedó en mangas de camiseta y hubo doble hilo musical, algo que también es algo muy fallero: mientras las canciones de ayer y hoy (véase Nino Bravo, Rosalía o Sonia y Selena) sonaban por la megafonía oficial del recinto, fuera, la charanga de profesores y víctimas de la dana trataba de evidenciar su enfado con el Consell con ritmos festivos. Porque para protestar también hay una España que madruga.

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