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Los expertos sobre la agresión de menores en Foios: "Los adolescentes que se sienten solos encuentran en redes su lugar y, a veces, con personas malintencionadas"

Los expertos advierten sobre el riesgo de que los jóvenes excluidos busquen en internet un lugar donde ser aceptados y la necesidad de formación y de supervisión constante

Dos adolescentes, en bici, pasan justo por delante de la puerta del IES de Foios

Dos adolescentes, en bici, pasan justo por delante de la puerta del IES de Foios / Germán Caballero

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Íñigo Roy

Íñigo Roy

La detención de dos menores el pasado viernes en Foios cuando accedieron al patio del IES armados con un cuchillo y un bate con la intención de agredir, o incluso matar, a otra alumna del centro ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el riesgo que suponen las redes sociales y los foros en internet sobre el desarrollo de los jóvenes y la influencia negativa que pueden tener en sus decisiones.

Desde la Sociedad de Psiquiatría de la Comunitat Valenciana, su vocal Luis Rojo Bofill, que es psiquiatra de la infancia y la adolescencia, explica que en ausencia de interacciones sociales en el mundo real (entendido como todo aquello que está fuera del on-line), "los jóvenes que se sienten excluidos y solos buscan en las redes sociales e internet su lugar". Para el experto, el potencial de las nuevas tecnologías y los nuevos canales que ofrece "es enorme y requiere de una necesaria alfabetización tanto para los adolescentes como para la sociedad en general". Y es que, quien se siente o empieza a sentirse excluido y aislado puede encontrar en las redes su lugar en el mundo, con otras personas con las que comparte inquietudes e intereses pero también puede entrar en una espiral muy peligrosa como la que investiga ahora la Guardia Civil en el caso de Foios. Levante-EMV adelantó este sábado que los menores podrían estar siguiendo instrucciones de un foro de odio.

Es aquí donde Rojo explica que hay casos en los que los jóvenes que carecen de interacciones sociales y sienten el rechazo de otras personas "pueden acabar formando grupos en internet donde cada miembro comparte sus frustraciones" y, entre ellos, "se retroalimentan". Otro de los riesgos que plantean desde la Sociedad de Psiquiatría de la Comunitat Valenciana es que, bajo la percepción de seguridad o falta de riesgo alguno que perciben muchas familias cuando ven a sus hijos delante del ordenador o con el móvil en la mano, "podrían estar hablando o intercambiando mensajes con personas que tengan otras intenciones". "No son solo las redes sociales... los adolescentes se pasan horas utilizando plataformas para jugar en línea. Los adultos pensamos que son solo juegos pero en realidad son comunidades con millones de usuarios que hablan entre ellos. Parecen lugares seguros pero cualquier persona con cualquier intención puede acabar hablando con los niños con mala intención".

Para evitar estos riesgos y las consecuencias que pueden tener en la formación de la personalidad de los adolescentes, el experto hace hincapié en la necesidad de formar tanto a los menores como a las familias (como parte de la sociedad): "Los menores, como grupo vulnerable, son más sensibles a las redes. El mundo digital tiene enormes oportunidades para la formación y la interacción pero también grandes riesgos como el anonimato, las fakenews, los mensajes de odio y cualquier otra idea que acabe fomentando conductas como la autolesión, trastornos alimentarios o radicalización".

El problema del equilibrio

Lograr el equilibrio ante el empuje del mundo digital es muy complejo pero el psiquiatra ve con claridad que al igual que cualquier familia se preocupa por saber con quién salen sus hijos, "debemos superar la idea de falsa seguridad que tenemos de las redes sociales o internet y velar por saber con quién interactúan". En cuanto a si es conveniente o no limitar el acceso a estos canales como están planteando el gobierno español y otros del entorno europeo, como Reino Unido, desde la SPCV su vocal opta por un planteamiento de "responsabilidad". Es decir, retrasar a una edad prudente la compra del primer teléfono inteligente, supervisar de forma ajustada a la edad lo que ocurre en su mundo digital y, especialmente, "formar a los menores y a las familias. Prohibir sin formar no sirve de nada", subraya.

Sea como sea, Rojo subraya que la presencia en redes sociales, foros y juegos no puede reemplazar "jamás" a la interacción off-line y plantea la necesidad como sociedad de "detectar los casos en los que cualquier persona (en este caso adolescentes) con dificultades para relacionarse puedan tener una alternativa sana y segura. Nuestra obligación como sociedad es conseguir que esos jóvenes que están teniendo dificultades puedan alcanzar ese sentimiento sin tener que recurrir a ambientes que supongan un riesgo para ellos".

El peligro del 'algospeak'

A medida que los riesgos de las redes aumentan, también lo hace su regulación tanto por parte de las propias plataformas como de los organismos que velan por ellas. Cada vez más existen filtros que evitan la publicación y difusión de contenido con palabras o términos que inciten a conductas de odio o promuevan, por ejemplo, el sexo o el uso de drogas. Sin embargo, Rojo alerta de un fenómeno parejo que emplean los grupos en redes para 'escapar' de este control a través del empleo de términos que sustituyen a las palabras identificadas por los filtros. De esta manera, por ejemplo, utilizar términos como 'nopor', 'nepe', 'desvivir' o 'hacer cositas' logran saltarse las barreras de control.

Este fenómeno recibe el nombre de 'algospeak' y, además de tener una función para evitar los filtros, también se convierte en un mecanismo de cohesión de grupo puesto que el uso de estos términos, u otros mucho más concretos con significados específicos dentro de un grupo, maximiza el sentimiento de pertenencia.

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