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Ola de calor

Los médicos de familia piden seguimiento telefónico y refugios climáticos en los centros de salud

Desde la Sociedad de Medicina Familiar (Sovamfic) recuerdan la necesidad de climatizar bien las casas y advierten que, con más de 35 grados, el ventilador puede calentar en vez de enfriar

Además de mayores y niños, las personas sin hogar, los trabajadores al aire libre y los que viven en entornos urbanos con el efecto de "isla de calor" o en viviendas sin climatización tienen más riesgo

Termómetro con 40 grados en València en plena ola de calor

Termómetro con 40 grados en València en plena ola de calor / Miguel Ángel Montesinos

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

Hacer seguimiento proactivo, incluso telefónico, de las personas mayores que viven solas o inmovilizadas, y asegurar que todos los centros de salud funcionen como refugios climáticos, con zonas perfectamente climatizadas para los usuarios, son algunas de las reivindicaciones de quienes mejor conocen los efectos sobre la salud de las altas temperaturas. Las traslada Enrique Mascarós, vocal de comunicación de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria (Sovamfic), que cree que el sistema sanitario cuenta con protocolos sólidos ante las altas temperaturas, pero que podrían mejorarse.

Ante un calor que cada vez se extiende más meses, afirma Mascarós, todavía son necesarias ciertas medidas extraordinarias para mejorar la capacidad de respuesta. Un punto crítico, imprescindible, dice, es “evolucionar los sistemas de alerta”. “Depender únicamente de la temperatura ambiental es un error sistémico, ya que la evidencia sugiere que debemos integrar variables como la humedad y las condiciones específicas de las viviendas de nuestros pacientes para que la protección sea efectiva”, asegura.

Además, en episodios de riesgo máximo, cree que “se hace imprescindible” potenciar el seguimiento proactivo, incluso telefónico, de las personas mayores que viven solas o inmovilizadas, y asegurar que todos los centros de salud estén correctamente climatizados para que las personas puedan resguardarse en ellos del sol y el calor.

Cuidado con los ventiladores

Esos son los deberes pendientes del sistema sanitario valenciano pero, asegura, a nivel individual también se pueden tomar medidas y sobre todo corregir errores muy comunes que los facultativos ven a diario en consulta y que nacen de “falsos mitos”. Uno de los más peligrosos es “confiar ciegamente” en los ventiladores cuando el termómetro supera los 35 °C. En las viviendas, aunque también en cualquier espacio, “a esas temperaturas, el ventilador puede acelerar la ganancia de calor corporal en lugar de enfriar, especialmente en mayores de 65 años que sudan menos”, destaca el doctor.

Otro error frecuente es el consumo de sustancias como la cafeína: “lejos de mejorar el rendimiento bajo el calor, la cafeína compromete nuestra termorregulación al aumentar el calor metabólico y reducir el flujo sanguíneo hacia la piel, dificultando que el cuerpo se enfríe”. 

El centro de València en plena ola de calor

El centro de València en plena ola de calor / Francisco Calabuig

Los médicos de familia también han detectado “fallos en la hidratación” al esperar a tener sed para beber o pensar que "solo agua" es suficiente tras un esfuerzo intenso. Sin olvidar que “mucha gente subestima cómo sus propios fármacos habituales les hacen más vulnerables a la deshidratación”. Por eso, advierte el vocal de la Sovamfic, “es vital ajustar medicaciones que pueden interferir con la hidratación o la regulación térmica, como los diuréticos, betabloqueantes o ciertos antidepresivos y antipsicóticos, para evitar descompensaciones durante las olas de calor”.

En el sistema sanitario valenciano, la herramienta principal de prevención es el Programa de Prevención y Atención a los Problemas de Salud Derivados de las Altas Temperaturas 2026, coordinado por Salud Pública y vigente de mayo a septiembre. Este programa utiliza un sistema de vigilancia que activa distintos niveles de alerta, del 0 al 3, según el riesgo meteorológico municipal. “En los centros de salud, nuestro protocolo es muy activo: identificamos de forma precoz a los pacientes más frágiles en nuestras bases de datos para realizar un seguimiento más estrecho, reforzamos la educación sanitaria y, muy importante, revisamos los tratamientos médicos”, dice Mascarós.

Una amenaza “sistémica”

Y es que ell calor extremo, advierten los médicos de familia, “no es solo una incomodidad meteorológica, sino una amenaza sistémica que puede desencadenar cuadros clínicos muy graves”. El espectro de patologías va desde el agotamiento leve hasta el golpe de calor, que es la forma más severa y se define por una temperatura corporal superior a los 40 °C junto con disfunciones del sistema nervioso central. Puede llegar a ser fatal si no se interviene con un enfriamiento rápido. 

Además de estas enfermedades agudas, el calor actúa como un multiplicador de riesgos: “por cada grado que aumenta la temperatura, observamos que la mortalidad cardiovascular sube un 2,1% y la respiratoria un 4,1%, afectando también seriamente la función renal y metabólica, exacerbando patologías como la diabetes o la insuficiencia cardíaca”. 

Además de mayores y niños - cuyo sistema de termorregulación es menos eficiente-, las personas sin hogar, los trabajadores al aire libre y los que viven en entornos urbanos con el efecto de "isla de calor" o en viviendas sin climatización tienen más riesgo. También se vigila estrechamente a las mujeres embarazadas por el riesgo de resultados adversos en el parto, y a pacientes con enfermedades crónicas respiratorias, renales o mentales.

Una batería de consejos de Sanidad

Es necesario hacer pedagogía y es lo que intentan desde la Conselleria de Sanidad. A través de la Dirección General de Salud Pública, han difundido un verano más una serie de medidas básicas de prevención para evitar golpes de calor, deshidratación y otros problemas de salud asociados al calor extremo. La recomendación llega en plena escalada de los termómetros en la primera ola de calor del año.

Entre los consejos más obvios, Sanidad insiste en beber abundante agua aunque no se tenga sed, consumir comidas ligeras como ensaladas, frutas y verduras, buscar espacios frescos y a la sombra, mantener la vivienda ventilada y utilizar cremas solares adecuadas. También recomienda evitar la exposición directa al sol entre las 12.00 y las 17.00 horas y realizar ejercicio físico solo durante las horas menos calurosas del día.

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