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Conferencia

El arzobispo Benavent 'traduce' al valenciano el 'programa político' del papa León XIV y todos aplauden (menos Vox)

Con la sonora ausencia de los de Abascal, Enrique Benavent aterriza en Valencia el mensaje del papa y predica contra la polarización en las Corts, la "prioridad nacional" y el conflicto en torno al valenciano

Conferencia del arzobispo Benavent en el Forum Europa

Germán Caballero

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José Luis García Nieves

José Luis García Nieves

València

Si hubiera unas elecciones en marcha, aparecería alguna petición en change.org reclamando la creación de un nuevo PP, esto es, un 'Partido del Papa'. A falta de una democracia cristiana sintentizada en siglas en España o en la Comunitat Valenciana, son muchos, fieles o ateos, quienes han visto en el discurso social de León XIV, continuista de Francisco en muchos aspectos, una alternativa reconfortante en medio del ruido y la furia.

El arzobispo de Valencia, Enrique Benvant (Quatretonda, Vall d’Albaida, 1959), participó ayer en los desayunos de Nueva Economía Fórum y aterrizó en la realidad valenciana los 'highlights' de los discursos del papa en su reciente visita a España. Dio un toque de atención a los políticos presentes ("Voy a regalar el discuro del papa a los miembros de las Corts"); contradijo abiertamente la doctrina que subyace a la "prioridad nacional" que defiende Vox y que el PP puede tener que comprar; y defendió dar más pasos en defensa del valenciano en la Iglesia, aunque reconoció cierta impotencia para impulsarlos.

Del sector cristiano del PP a Vicent Mompó

Benavent habló para todos, menos para Vox, que deliberadamente se ausentó tras la críticas que han deslizado a Prevost. No hubo representantes de ese partido. Sí del PP. De la Generalitat acudieron el vicepresidente José Díez o la consellera de Justicia, Nuria Martínez, además de varios altos cargos.

Enrique Benavent, en el desayuno de Nueva Economía Fórum.

Enrique Benavent, en el desayuno de Nueva Economía Fórum. / Germán Caballero

Entre los asistentes, representantes del sector cristiano del PP, como el concejal Juan Giner o el secretario autonómico Eusebio Monzó. También destacó la presencia de Vicent Mompó, presidente de la Diputación de València. Mompó tiene buena relación con el arzobispo, con el que sintoniza en el interés por potenciar el valenciano en la esfera pública. También los concejales de València Juan Carlos Caballero y María José Ferrer Sansegundo. No estuvieron la alcaldesa Catalá o el president Llorca.

También hubo socialistas, como el senador y alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, o los diputados autonómicos Mercedes Caballero o Ernest Blanch, que lo conoce desde sus tiempos como obispo de Tortosa. Y Glòria Tello, concejala de Compromís.

“Los cristianos no podemos negar la ayuda a alguien por ser de una raza, lengua, religión u otro país distinto”, señaló preguntado concretamente por la ‘prioridad nacional’.

“Voy a regalar el discurso del papa a los miembros de las Corts y las autoridades”

Enrique Benavent

— Arzobispo de Valencia

Benavent dio continuidad al mensaje que León XIV, muy crítico con la división desde las elites que se extiende a la calle: “Dada la situación social y política, el discurso en las Cortes Generales nos resultaba preocupante. Prestábamos una atención especial. Gracias a Dios, fue bien acogido, porque es el mensaje que la sociedad española necesita en este momento”.

Benavent, entre los consellers Díez y Martínez.

Benavent, entre los consellers Díez y Martínez. / Germán Caballero

Convivencia más pacífica

“Todos debemos reflexionar, en medio de esta situación plantearnos los fundamentos de la sociedad que debemos construir, trabajar para que la sociedad sea cada vez más justa, que la convivencia sea cada vez más pacífica”. Un mensaje casi revolucionario en los tiempos que corren.

“Si nos paramos a pensar, lo que todos queremos es lo mismo: una sociedad más justa, que se respete la dignidad de la persona, que las personas que sufren sean atendidas. El papa nos dice eso que queremos todos: debemos trabajar de tal manera que, desde la pluralidad, de los matices, sabemos dónde tenemos que caminar y nos unirá más como sociedad”, reflexiona.

"La prioridad es la vulnerabilidad"

Respecto a la cuestión migratoria, fue contundente. "Para nosotros, todos los seres humanos son hijos de Dios, y la humanidad estamos llamados a formar una familia. Siempre estamos a favor de que cuando se trata de ayudar a personas necesitadas, la prioridad es la vulnerabilidad", dijo a preguntas de Levante-EMV.

Los puntos del 'programa' de Benavent

Ese podría ser el eje central del ‘programa político’ de Benavent: una llamada al respeto a la inmigración, rebajar el tono de la polarización que atraviesa también en la C. Valenciana y una fe que se viva más en lengua propia. Sobre este asunto, y preguntado por los pasos lentos que da la Iglesia local respecto a la normalización del valenciano, reconoce que “falta mucho por recorrer”.

Sin paz lingüística en la calle será imposible dentro de los muros de la Iglesia, vino a decir, aunque recordó que la diócesis tiene un 50 o 60 % de padres que escogieron el valenciano en la educación de sus hijos en la pública.

Benavent insiste en que no está prohibido, obviamente, que puede utilizarlo quien quiera, y vincula la falta de avances a la ausencia de paz lingüística. “Estamos dando pequeños pasos pero vivimos un mundo en que cada pasito aparecen los analistas y si se usa una palabra u otra se arma el lío. Lo importante es que la cuestión se despolitice. En Tortosa había misas en valenciano y castellano. Cada uno iba a la que quería. No por la lengua sino por el horario”.

La respuesta generó cierta frustración, viniendo de un arzobispo que utiliza asiduamente el valenciano en la liturgia (no en esta conferencia, íntegramente en castellano) y va haciendo camino de manera discreta. Hay sectores de la Iglesia esperando más audacia en los pasos (el eternamente esperado 'misal en valenciano'), para aprovechar la oportunidad de un valencianohablante en la sede. No son habituales los arzobispos nativos en esta archidiócesis, y menos aún con sensibilidad hacia la lengua.

Movimientos evangélicos

Al margen de las cuestiones más controvertidas (no se salió de las líneas generales sobre el papel de la mujer en la Iglesia), Benavent abordó desafíos como el despliegue de movimientos evangélicos que han seguido a las olas migratorias. “Hay un elemento que debemos analizar: la importancia de las emociones en la vivencia de la fe. Ahí está la clave de cierto éxito entre ciertos sectores de la población. Y no solo inmigrantes. Tal vez estamos viviendo una cultura en un ambiente donde las personas también están necesitadas de afectividad. A la iglesia nos plantea un reto. ¿Tal vez una institucionalización excesiva de la religión puede ser una dificultad para la evangelización? ¿O un excesivo intelectualismo de la fe?”, se preguntó. Aunque insiste en que “la vivencia de la fe debe ser comprendida”.

También sobre el hecho de que la “secularización se caracteriza porque la fe no se transmite por herencia, sino por un testimonio personal. Ese modelo de transmisión de la fe ya no sirve. Hoy se transmite por el testimonio. La fe es hoy es una respuesta libre. Hay un modelo nuevo de transmisión de la fe y ese es el signo de una cultura que no está configurada toda ella por la fe cristiana. Eso significa que estamos llamados a dar testimonio de la fe”, concluyó.

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