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Educación

Un fin de curso abrasador: las familias exigen medidas contra el calor en escuelas infantiles y de verano

Fampa Valencia presentará una Iniciativa Legislativa Popular y se muestra preocupada por el calor durante las ‘escoletes’: “Tampoco es cuestión de que los niños entren a las seis de la mañana, el único momento en que se puede estar bien”

Todas las mediciones de los sindicatos en aulas en las últimas semanas de curso oscilaban entre 28 y 31 grados, cuando la norma establece que el máximo son 27, y los patios han llegado a más de 36

Patio del CEIP Orba de Alfafar

Patio del CEIP Orba de Alfafar / Redacción Levante / STEPV

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

El límite está claro. El Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, concretamente en su anexo III, apartado 3.a, establece que “la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida entre 17 y 27 ºC”. Pero el umbral que establece la norma, del 97, está muy alejado de la realidad de uno de los espacios de trabajo más delicados: las aulas de los centros escolares. El curso ha terminado y lo ha hecho con las temperaturas, una vez más, por las nubes. Se han llegado a medir entre 28 y 31 grados en el interior de las clases, y más de 36 en los patios. No es la excepción, es la norma.

Las familias aseguran que llegan a temer por la seguridad de los alumnos. Por eso, la Confederació de Ampas Gonzalo Anaya -de la que forma parte Fampa Valencia- y las asociaciones de directores ADEP-PV y ADIES-PV presentarán en octubre una iniciativa legislativa popular para blindar por ley unas aulas climatizadas. Ya están en proceso de recogida de los pliegos de firmas: en solo unos días ya tienen 8.000 de las 10.000 que necesitan y que saben que conseguirán de sobra, porque tienen de plazo hasta octubre.

“El calor es una preocupación de todos estos últimos años para las familias”, asegura Elisabet García, presidenta de Fampa Valencia. Como madre y como representante de las familias conoce y agradece las nuevas instrucciones ante episodios de altas temperaturas en los centros educativos. Las instrucciones incluyen la posibilidad de jornada reducida para los alumnos de la ESO, Bachillerato y FP. Durante junio y septiembre, los centros que impartan estos niveles podrán organizar las clases en jornada continuada de 8.00 a 13.00 horas como medida para evitar la exposición al calor durante las horas centrales del día. 

Ayuda pero no es la solución, no en verano. “Los centros pueden adelantar una hora la salida pero tampoco pueden hacer mucho más porque las temperaturas son las que son”, dice. Se da cuenta al llevar a su hijo a clase. “Estás sentado ahí y ya estás sudando, no hay zona en la que corra aire”.

Preocupación por las 'escoletes'

Advierte también de que las personas mayores y los niños más pequeños son especialmente vulnerables al efecto de las altas temperaturas porque no perciben la desregulación térmica. “Y esos niños pequeños están también en las aulas y van al límite, no saben identificar ni comunicar los síntomas”, dice. Por no hablar del alumnado con necesidades especiales. En cuanto a las personas mayores, muchos de ellos son abuelos que llevan a clase a sus nietos y los recogen cuando el sol aprieta.

Añade García que, aunque ha acabado el curso, no lo ha hecho la exposición al calor del alumnado, porque, recuerda, muchos de ellos irán a las ‘escoletes’ de verano que tendrán lugar en los mismos centros que ya soportaban temperaturas elevadísimas durante el mes de julio. “Tampoco es cuestión de que los niños entren a las seis de la mañana, el único momento en que se puede estar bien”, dice. En muchas de estas ‘escoletes’ suelen hacerse juegos con agua. “Pero no es solución, tampoco van a estar todo el día mojándose”, apunta.

Como madre de un alumno de un centro damnificado por la dana, Elisabet señala también las especiales deficiencias a nivel térmico de esas escuelas. “La Conselleria dijo que el tema de la dana estaba solucionado al meter a los alumnos en aulas prefabricadas pero, más allá de ponerles aire acondicionado, no las acondicionó: no hay toldos para sombra, los patios están a la intemperie total, no hay árboles, todo es asfalto, el calor sube del suelo”, indica. 

Patio del CEP Lluís Vives de Massanassa

Patio del CEP Lluís Vives de Massanassa / STEPV

Ante esa situación, dice que muchos centros han optado por organizarse por su cuenta. “En Picassent hace unos años un AMPA intentó poner aparatos aire acondicionado después de que varios niños se vieran afectados por la temperatura y la directora tuviera un golpe de calor pero no pudieron porque no habían obtenido permiso de la Conselleria”, dice. Pasó lo mismo en Favara: una asociación de familias había puesto aparatos sin la autorización. En Silla, en un centro, la semana pasada Elisabet comprobó cómo los ventiladores puestos por el AMPA eran ineficaces: “solo movían aire caliente”. 

Pero, mientras llegan las soluciones de la administración, lo que manda es la autoorganización, dice García. Lo que les llega en FAMPA es que docentes y directores se ven forzados a “abrir ventanas y puertas pero también buscar aulas vacías o instalarse en trozos de patio que estén a la sombra”. 

La barrera de los 27 grados y una norma de 1992

No solo es una percepción de las familias. Las elevadas temperaturas las ha podido comprobar la Inspección de Trabajo en los casos, decenas, en los que se ha denunciado ante esta instancia. En prácticamente todos los casos, la Inspección ha acabado en un requerimiento a la Conselleria en el que se exige que en septiembre la situación esté solucionada. “Esperamos que sea así, pero es complicado buscar en tres meses empresas que hagan instalaciones de sistemas de climatización”, dice Francesc Cerdà, delegado de prevención del Stepv, el sindicato mayoritario. “Igual que los incendios se apagan en invierno, también las medidas contra el calor se tienen que adoptar cuando no hace calor”, añade.

Sobre todo, indica Cerdà, cuando la realidad de las infraestructuras educativas y la norma que las regula es la que es. Explica el delegado del Stepv que entre un 20 y un 30% de los centros educativos de la Comunitat Valenciana tienen más de 50 años. El resto tampoco son nuevos: muchos datan de hace décadas, como también lo hace la normativa actualmente en vigor. “Nos regimos por una norma de 1992 y por lo tanto los centros se siguen construyendo para un clima que ya no existe”, dice. 

De hecho, el sindicato CC OO puso en marcha la campaña ‘27 grados, ni un grado más’, para que los docentes puedan registrar los días que trabajan a más de esa temperatura de modo que el sindicato pueda “iniciar acciones”. El informe relativo a la campaña muestra mediciones de 65 centros de todas las comarcas de la Comunitat y recoge que el 100 % de las medidas superan el límite de 27 grados. Muchas llegan a valores superiores a 30, con picos de 34.

Y hay ejemplos: en los centros de Infantil y Primaria de l’Horta Nord, por ejemplo, se han registrado 31 ºC en las aulas a las 11.00 horas, con ventiladores, mientras que en institutos como el de la Plana Baixa, las aulas de ESO alcanzan los 33 ºC a media tarde. En el CEIP del Baix Maestrat, la biblioteca escolar ha llegado a los 30,5 ºC. Según los datos recogidos, tanto alumnado como docentes han presentado signos de fatiga y dolor de cabeza. En el IES del Vinalopó Mitjà, algunos departamentos han alcanzado los 34 ºC, una situación que impide realizar tareas básicas como la preparación de clases. ambién se han registrado temperaturas de alrededor de 32 ºC en talleres y aulas del Centro de Formación Profesional de la Marina Alta.

Centros del siglo XXI

“Queremos centros del siglo XXI, y eso no necesariamente implica tirar abajo los que ya hay sino adaptarlos”, indica Cerdà. En septiembre de 2025, el Stepv ya presentó su Plan integral para reducir el impacto de las altas temperaturas y de la radiación solar en los centros educativos. Incluye un conjunto de medidas muy diferentes que van más allá de instalar aires acondicionados: reformar la climatización, la ventilación, instalar toldos, aislamiento térmico. Todo eso después de poner en marcha una auditoría climática que recorra los centros para detectar necesidades y características: orientación, materiales, tipo de cerramientos.

A partir de ese análisis, apuestan por la renaturalización. Sobre todo en los patios, para reducir las zonas de cemento y plantar árboles de hoja caduca. Hasta que crezcan, añaden, se pueden instalar tendales o pérgolas para proteger del sol. Dentro de los aularios, las medidas que propone el plan del sindicato pasan por modificar o añadir ventanas que permitan la ventilación cruzada, además de algo aparentemente tan sencillo como añadir persianas o lamas que reduzcan el impacto del sol pero dejen pasar el aire. Además, claro, apuestan por instalar sistemas de ventilación y climatización o mejorar el aislamiento térmico de los edificios.

Son algunas de las medidas que han acabado formando parte de la negociación en el marco de la huelga educativa, en el bloque relativo a las infraestructuras. La Conselleria de Educación, finalmente, detalló su propuesta en esta materia: la puesta en marcha del plan EduClima, dotado con 140 millones de euros para climatizar el 100% de las aulas y centros de la Comunitat Valenciana. Incluye una dotación específica de 2 millones para las zonas afectadas por la dana. Es una de las medidas que, aunque aún no ha recibido el apoyo de ninguno de los cinco sindicatos en el marco de la negociación, sí ha hecho suya el Consell. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ya anunció que este ejercicio se invertirían 32 millones en esta materia.

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