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Orgullo LGTBI

El Orgullo se reivindica en lo rural: “Puedes vivir tu vida muy a gusto, pero a veces te preguntas dónde está todo el mundo”

La iniciativa Proyecto Hortensia de apoyo a las personas trans y no binarias ha elaborado el mapa ‘Plumas de Pueblo’, que reúne más de 70 movimientos rurales LGTBI, ocho de ellos de la Comunitat Valenciana

Uno de ellos es La Vall Diversa, de la Vall d'Albaida, que reivindica que la vida en los pueblos pequeños no equivale necesariamente a opresión para las personas del colectivo: “A veces que todo el mundo se conozca puede ser un elemento protector” 

Orgull de la Vall d’Albaida de 2025 en Pinet

Orgull de la Vall d’Albaida de 2025 en Pinet / La Vall Diversa

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Marta Rojo

Marta Rojo

València

Es un mapa de España que está salpicado por más de 70 puntos y tras cada uno de ellos hay decenas o centenares de personas. “Es increíble ver cómo ese sentimiento es universal, ver que en todos esos puntos del mapa hay gente como tú”, dice Natalia García. Natalia forma parte de La Vall Diversa, la asociación por los derechos y la visibilidad del colectivo LGTBI en la Vall d’Albaida. En el mapa ‘Plumas de Pueblo’, que ha elaborado la iniciativa Proyecto Hortensia de apoyo a las personas trans y no binarias, se recogen más de 70 Orgullos rurales. 

La Comunitat Valenciana está a la cabeza en número de chinchetas sobre el mapa junto con Andalucía. Para Natalia y sus compañeros de La Vall Diversa, es una buena noticia que se creen nuevas redes y espacios en los municipios. “En un pueblo puedes vivir tu vida muy a gusto siendo LGTBI, pero a veces te preguntas dónde está todo el mundo”, reconoce.

En ese “todo el mundo” incluye a colectivos, asociaciones, movimientos como La Vall Diversa, que se fundó en 2022 y que incluye, en territorio valenciano, también al Orgullo de Xàtiva, organizado por la asociación Arc de Sant Martí; el Orgullo Rural del Valle de Ayora-Cofrentes; el Orgullo chestano, de Cheste; el Gátova Pride de la asociación cultural La Cepa; el encuentro Serrana Cuir; el Orgullo rural de Soneja; el impulsado por el Colectivo LGTBQI+ Palancia. Son seis iniciativas en la provincia de Valencia y dos en Castellón. No hay ninguna de Alicante en este mapa.

Un mapeo de las realidades queer en los pueblos

“Durante mucho tiempo nos hicieron creer que para vivir nuestras identidades con libertad había que marcharse. Que los pueblos eran lugares donde esconderse y las ciudades, los únicos espacios posibles para ser, pero las realidades cuir también se escriben en las comarcas, los valles y las sierras”. Esa es la razón de ser de ‘Plumas de Pueblo’, explican desde Proyecto Hortensia. El mapeo de todos estos colectivos que van más allá de las ciudades lo han llevado a cabo de la mano del antropólogo Paulino Ramos y con el apoyo de La Intersección. 

El mapa 'Plumas de Pueblo' que recge orgullos rurales

El mapa 'Plumas de Pueblo' que recge orgullos rurales / Proyecto Hortensia

Con ese credo -”las realidades cuir también se escriben en las comarcas, los valles y las sierras”- coincide Natalia García de La Vall Diversa. No es solo convencimiento, sino comprobación. Natalia es socióloga y politóloga y en su trabajo final de grado, ‘La vall blanca pot ser multicolor? Una recerca sobre les vides cuir a la Vall d’Albaida des de la crítica a la metronormativitat’ analizó su propia vida y la de otras personas LGTBI de su comarca. Y su conclusión es clara: “el tamaño del municipio no marca si la gente del colectivo va a estar mejor o peor, hay personas en municipios de 400 habitantes que están viviendo la vida que quieren”. Natalia aprovecha, además, para desmontar un mito: “la ciudad no es siempre deseable o aspiracional para todo el mundo porque la gente LGTBI no es solo de una manera”.

Pueblos, protección y redes

Incide la socióloga en que, aunque persiste la idea de que la vida en los entornos pequeños o rurales puede ser asfixiante para las personas no heterosexuales, a veces la realidad es la contraria. “A veces el conocimiento de todo el mundo es un elemento protector”, asegura. Considera que muchos actos de violencia física contra el colectivo en las grandes ciudades están amparados en el anonimato. “En los pueblos, en cambio, sea cual sea la tensión, es probable que no llegue a derivar en agresiones directas precisamente porque todo el mundo se conoce”, añade.

Y el entorno rural no tiene por qué ser cerrado, asegura. Y si lo es, eso no tiene por qué ir en detrimento de la calidad de vida. “No a todo el mundo le pesa en su día a día que su abuela no entienda del todo su orientación sexual”, destaca. Aunque admite que la posibilidad existe, a cambio, dice, los pueblos ofrecen a quienes han nacido en ellos una red “de personas LGTBI pero también que no lo son” que les “sostiene”. “Si te vas del pueblo a la ciudad siendo del pueblo, pierdes esa red”, indica.

La Vall Diversa apoyando en una manifestación en Xàtiva

La Vall Diversa apoyando en una manifestación en Xàtiva / La Vall Diversa

El lema de La Vall Diversa es “hem estat, estem i estarem”. “En los pueblos, existimos pero tenemos que visibilizarnos”, considera Natalia García. Lo rural tiene sus particularidades, y lo rural valenciano es diferente de, por ejemplo, lo rural castellanomanchego, con su poblamiento disperso. Por eso no solo basta con visibilizar, sino que también es necesario organizarse. “En un pueblo puedes vivir tu vida muy a gusto siendo LGTBI, pero a veces te preguntas dónde está todo el mundo”, reconoce la socióloga. Sobre todo, dice, cuando sí que pasan cosas. En Albaida, por ejemplo, en 2023, un hombre trepó al balcón del Ayuntamiento, descolgó y tiró dos banderas LGTBI y colgó una franquista. Y ahí estuvo La Vall Diversa para coordinarse, organizar concentraciones y emitir comunicados de repulsa. Visibilizar.

Espacios abiertos

Eso sí, concede Natalia, el movimiento y los colectivo que en las grandes ciudades llevan existiendo desde los años ochenta son relativamente nuevos en el ámbito rural. Su asociación, por ejemplo, nació tras un acto LGTBI en Benigànim. “Apareció mucha gente de la comarca y pensamos que teníamos que organizarnos”. Ahora, cuentan con casi 40 socios que pagan una cuota de entre 10 y 20 euros al año, así que funcionan “a base de iniciativa y ganas de crear espacios”. 

La Vall Diversa en el mapa 'Plumas de pueblo'

La Vall Diversa en el mapa 'Plumas de pueblo' / Proyecto Hortensia

Son espacios particulares. En primer lugar, porque los actos que organiza La Vall Diversa -no solo el Orgullo, también clubes de lectura de ‘La mala costumbre’, el “cinefórum sáfico” o el teatro- suelen ser abiertos a todos, no exclusivos. “Estamos acostumbradas a compartir espacios, también porque el objetivo es que no se nos marque como algo extraño”, dice Natalia. En segundo lugar, porque se extienden por el territorio. “Es natural porque todos nosotros somos de diferentes pueblos”, explica. Por eso, su Orgullo va cambiando de localidad. Se ha celebrado en Benigànim (5.800 habitantes), en Pinet (150 habitantes) y en Otos (440 habitantes). Celebra esa diversidad. “En todos esos lugares hay gente LGTBI que se ha resistido a la idea de que pertenece a la ciudad”, concluye.

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