Reportaje multimedia
Los barrios pobres de València y l'Horta sufren un bochorno hasta cinco grados más alto que los ricos
El barrio de las 613 viviendas de Burjassot, el de l'Orba en Alfafar o el Molí de Torrent son algunos de los puntos con mayor vulnerabilidad urbana frente al calor
El catedrático de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona, Marc Parés, explica que el calor "se multiplica en zonas con mayor densidad y menos zonas verdes"

Un estudio de la UAB analiza la vulnerabilidad al calor por barrios en el área metropolitana de València. / ED

El 'cinturón rojo' político del área metropolitana de València es también un cinturón rojo de vulnerabilidad frente al calor. Los barrios de la zona del suroeste de la gran urbe, especialmente los más pobres, son los más expuestos frente a las temperaturas extremas y las olas de calor. La diferencia de temperatura máxima entre estos distritos y los del centro del Cap i casal puede llegar a ser de hasta cinco grados. Mientras que la playa de la Pobla de Farnals registró una sensación térmica de 30,04 grados durante el verano del 2022, en las urbanizaciones occidentales de Quart de Poblet esta fue de 35,4 grados. Así lo recoge un estudio del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) que ha analizado el estrés térmico de los barrios de las áreas metropolitanas de València, Madrid, Barcelona y Sevilla. Los datos recopilados establecen un patrón claro en las cuatro capitales: los barrios pobres -teniendo en cuenta sus características socioeconómicas y residenciales- registran temperaturas más elevadas.
"Su vulnerabilidad es doble -, explica el catedrático de Geografía y líder del proyecto, Marc Parés-. porque tienen mayor exposición al calor y su capacidad de respuesta frente a este es más limitada". Coinciden también con los barrios con mayor densidad de población, como Mislata, con viviendas en peor situación de aislamiento y con menos zonas verdes. La franja norte-sud entre Llocnou de la Corona, el municipio más pequeño del país, y Picassent es otro de los puntos calientes establecidos por el proyecto de la UAB; discurre de forma paralela a la pista de Silla. Sin embargo, los puntos de alto estrés térmico se dispersan por toda la zona suroeste del área metropolitana, como se observa en la imagen que ilustra esta información. Muchas de ellas coinciden con el discurrir de las principales carreteras; la A3 es otro ejemplo.
Hasta ocho municipios cuentan con al menos un barrio con nivel 10 -el más elevado- de vulnerabilidad y con mayor exposición al calor. Son los siguientes:
- Burjassot por el barrio de las 613 viviendas.
- Alfafar por el de l'Orba.
- Torrent con hasta tres barrios: los de El Molí, el Xenillet y Benissaet.
- Manises por Santa Félix.
- Xirivella con todos sus barrios.
- Quart de Poblet por sus urbanizaciones occidentales.
- Aldaia por el Barrio del Cristo, una parte del mismo en el término municipal de Quart.
- Y Alaquàs por el Parc del Dijous.
El proyecto ha analizado dos variables térmicas. La primera de ellas es la temperatura superficial del suelo (LTS, por sus siglas en inglés) del verano del año 2022, la media de toda la estación, recopilada por los satélites. La segunda es el índice de clima térmico (UTCI), una variable que tiene en cuenta la temperatura, pero también otras cuestiones como la sensación o confort térmico. Ahí el viento y la humedad ambiente tienen también un peso significativo. A estas hay que sumar el índice de vulnerabilidad desarrollado por el Institut Metròpoli que analiza los barrios más pobres. De hecho, el estudio tiene un equipo trabajando en la Comunitat Valenciana.
La brecha entre barrios de València es la segunda más pronunciada entre las cuatro capitales, solo por detrás de la observada en Barcelona. La temperatura media en superficie es 0,81 grados más elevada en los barrios pobres del área metropolitana del Túria que en los ricos, mientras que la diferencia de sensación térmica se eleva hasta los 1,08 grados. Esa es la media, pero los extremos se disparan hasta cinco grados.
Visión metropolitana
Las conclusiones coinciden con las de un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV), publicado el pasado año en Levante-EMV, que analizaba la relación entre las temperaturas y la vulnerabilidad en los barrios de València ciudad. Los vecinos de zonas con menor renta como Benicalap, El Calvari, Torrefiel, Els Orriols, Benimaclet o Nou Moles son más vulnerables frente al calor. Justamente los de más densidad, menor renta, mayor proporción de población envejecida y escasez de zonas verdes. En contraposición, los barrios de Trinitat, Exposició, Castellar o el Botànic son los que mejor afrontan las temperaturas extremas.

Radiografía de los barrios que pasan más calor en València ciudad. / L-EMV
Un año después, la investigación de la UAB amplía la mirada hacia un nivel metropolitano, hacia un área donde viven 378.000 valencianos y valencianas. De hecho, se espera que su población crezca en los próximos años o, más bien, un fenómeno de migración desde la gran ciudad hacia los pueblos limítrofes debido a la expulsión provocada por el incremento de los precios de la vivienda. "Este salto nos permite tener una fotografía mejor -, explica Parés- porque es en las periferias donde hay una mayor vulnerabilidad frente al calor". En contraposición, esta es menor en entornos seminaturales o de litoral.
El proyecto del equipo de Parés está en su primera fase y no hay documentación publicada. Le seguiran otras dos. La siguiente consiste en una serie de encuestas representativas para evaluar las diferencias entre barrios y comprobar cómo estos influye en la respuesta frente a las temperaturas extremas. La última realizará un estudio de la situación en una serie barrios elegidos en cada una de las áreas metropolitanas. La peculiaridad del estudio en València incluye una segunda variable de riesgo: la de las inundaciones. "Nos parece relevante tras lo sucedido en 2024 -, comenta el experto- para observar cómo se está respondiendo a esta emergencia".
La combinación entre barrios y climatología será cada vez más importante porque esta está cambiando precipitadamente en el Mediterráneo, mucho más rápido que en otras zonas del planeta. Los fenómenos son más extremos y más frecuentes. Las estaciones están cambiando. El verano, por ejemplo, se está alargando hacia la primavera y dura ya 10 días más que antaño. Algunos expertos hablan incluso de una estación de casi seis meses. En este contexto, cobra mayor importancia aún conocer la vulnerabilidad de los barrios frente al calor. La renta, una vez más, determinante.
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