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Tribunales

Un maquinista de FGV relata la 'huida' de sus jefes en plena dana sin avisar: "¿Era más importante su coche que mi vida?"

El trabajador dijo ante la jueza de la dana que el gerente, Alfonso Novo, "no hizo nada" aquella noche más que mantener "una conversación de bar" y "salir a fumar".

Fragmento de la declaración del maqunista, con el gerente de FGV, Alfonso Novo, de fondo.

Fragmento de la declaración del maqunista, con el gerente de FGV, Alfonso Novo, de fondo. / Levante-EMV

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Pablo Plaza

Pablo Plaza

València

La dana que asoló la provincia de Valencia en 2024 dejó tras de sí 230 historias perdidas y otras miles que costará olvidar. A todas aquellas que ya están reflejadas en el sumario de la investigación judicial se suma ahora una más, la de un maquinista de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) con veinte años de antigüedad en la empresa pública que describió, ante la jueza de la dana, cómo fue abandonado en la cabina de su tren sin información alguna mientras sus superiores intentaban salvar sus vehículos.

El maquinista, que testificó ante la magistrada el pasado 17 de junio, conducía aquel día un tren de la línea 2 (Llíria-Torrent Avinguda). Era su línea habitual y aquella tarde le ordenaron cortar la circulación en Picassent y luego en Torrent hasta que finalmente lo mandaron a las 19:39 horas a València Sud, depósito sede de la empresa pública, . La orden era, según explicó a la instructora, que se cambiara de cabina y saliera en cuanto se pusiera "la señal en verde". Diez minutos después, sin señal, intentó comunicarse con el puesto de mando. No le cogieron el teléfono. Llamó a la estación. Tampoco. Fue entonces cuando un compañero le informó que el parking de la estación se estaba inundando.

El maquinista, que llevaba a bordo unas 80 personas, señaló que en uno de los edificios de València Sud estaba el gerente de la compañía, Alfonso Novo; un subjefe de FGV, Antonio Díaz; y otro mando intermedio, Daniel Rueda, a los que acusó de obviar sus responsabilidades y preocuparse más por sus vehículos que por la vida del propio maquinista. Al llegar a la estación y ver que nadie le daba nuevas instrucciones, entro a las instalaciones y preguntó a un compañero:

-¿Y los jefes, dónde están?

-Los jefes han huido.

-¿Cómo que han huido?

-Sí, se han ido por la puerta de atrás con el coche.

"Digo, ¿entonces qué pasa, que es más importante su coche que mi vida?", preguntó el maquinista ante la jueza. Los directivos intentaron escapar de la estación llevándose sus coches por la puerta trasera, la entrada secundaria de Valencia Sur. Pero la puerta estaba cerrada. "Lo que pasa es que con tan mala suerte que la puerta secundaria esa por la que se fueron estaba cerrada y no tienen llaves. No pudieron salir de la empresa. Se quedaron ahí atrapados", narró el empleado: "Y la suerte que tuvieron es que había una señora de la limpieza que les abrió el edificio de señalización de donde está otro departamento. Entonces les abrió y pudieron salvarse porque la señora de la limpieza que estaba por ahí en ese momento les abrió la puerta para subir al edificio".

"A mí nadie me avisó de ningún momento de nada. Entonces es lo que a mí me duele como trabajador de que creo que un capitán de barco cuando pasa algo es el último que tiene que abandonar el barco. Y eso no pasó", abundó el maquinista: "Digo, 'a mí no me avisa nadie, me dejan ahí tirado en la cabina esperando la señal en verde'. O sea, mis jefes cogieron el coche y se fueron por la puerta de atrás de Valencia Sur".

"Mi vida estaba allí y a mí nadie me avisó"

Según dijo, los directivos de FGV justificaron luego que habían ido a mover sus coches "para salvarlos", no para escapar. "Digo, ya, pero es que mi vida estaba allí y a mí nadie me avisó. Yo estaba en la cabina esperando como un tonto. Es decir, yo podía haber estado allí hasta que el agua hubiera subido o se hubiera pasado algo. A mí nadie me avisó de nada", insistió el maquinista, que calificó la actitud de los directuvos de "muy poca consideración y eximir sus responsabilidades".

No solo por lo relatado sino también por "no organizar" y "no dirigir" a la hora de preocuparse por la seguridad de toda la gente que había allí, en total un centenar de personas. "A mí no me cuesta nada estando allí ayudar a quien sea, pero siempre con una organización. De hecho, nuestro reglamento de circulación dice que en situaciones degradadas el que tenga mayor rango en ese caso será el responsable de manejar la situación". "Ellos tendrían que haber manejado esa situación, son jefes, para eso les pagan", adelantó. "Como persona, a ti te nace ayudar y no me cuesta hacerlo, pero no era mi obligación", ahondó, y consideró que eran los jefes los que debían ordenar cómo actuar.

"El gerente no hizo nada"

Allí se quedaron por la noche, sin agua potable y sin luz, lo que les obligó a romper una máquina de vending para obtener bebidas y refrescos. "Incluso diciéndome el subjefe que no hiciera eso porque iba a tener consecuencias, yo le dije que me daba igual", rememoró el empleado: "La gente no podía estar a las once de la noche o las doce sin beber". "Le dimos de comer y beber a toda la gente, super contenta, la acomodamos en los trenes para que pudieran dormir, la gente se quedó en la estación con las mochilas y chaquetas envueltas durmiendo en el suelo", explicó al respecto.

"¿Mis jefes? El gerente no hizo nada, nada más que estar conmigo hablando toda la noche como una conversación de bar, allí en la estación, y salir a fumar, es lo único que hacía", señaló respecto a Alfonso Novo. "Mis jefes se fueron a dormir al edificio de instalaciones fijas y nos dejaron allí con toda la gente", quiso remarcar en su relato: "Yo siempre he pensado que si hubiera habido una revolución, en caso de que la gente se pusiera muy nerviosa, no sé lo que hubiera pasado".

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