Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Educación

Detectores de móviles, dispositivos prohibidos y pruebas orales a quien copie: la UPV se blinda ante la IA

El Consejo de Gobierno de la Universitat Politècnica de València ha aprobado por unanimidad la modificación de la normativa de régimen académico y de convivencia universitaria 

Establece la expulsión de la prueba y la calificación de cero a quien use el móvil en exámenes

Consejo de Gobierno de la UPV

Consejo de Gobierno de la UPV / UPV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Marta Rojo

Marta Rojo

València

No es exactamente una novedad que la universidad, igual que el sistema de enseñanza secundaria y de bachiller, comienza a blindarse, o al menos a intentarlo, frente a la expansión de la inteligencia artificial. Si hace unos años el debate estaba servido en torno a los móviles y la importancia de apartarlos de las aulas, ahora el foco está en las herramientas de inteligencia artificial generativa, con las que cualquier estudiante puede redactar respuestas a trabajos o exámenes en cuestión de minutos.

Por eso, a finales de mayo se anunció que la Comisión Gestora de las PAU implementaría este año el “control tecnológico” a través de detectores de frecuencia para que los tribunales pudieran localizar dispositivos electrónicos no autorizados. Y el espíritu de esa medida y otras similares se extiende ahora a una de las universidades públicas valencianas.

La Universitat Politècnica de València ha reunido este miércoles a su Consejo de Gobierno para aprobar una modificación de su normativa de régimen académico y de convivencia universitaria. En concreto, para intentar atajar por todos los medios técnicos y evaluadores posibles el impacto de la IA en los exámenes universitarios. 

Móviles prohibidos en los exámenes

Para empezar, prohibiendo el uso de dispositivos. Al apartado 6 del artículo 15 se añade un segundo párrafo en el que se establece que el estudiantado “no podrá disponer de teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos o de emisión, recepción y/o almacenamiento de información no autorizados durante la realización del examen”. La excepción, única, son aquellos “expresamente autorizados o necesarios por motivos de salud, que deberán ser previamente comunicados al profesorado”. 

Si ese punto se incumple, es decir, si el profesorado “pilla” al alumno haciendo uso de su teléfono, de una tablet o de auriculares, por poner solo algunos ejemplos, se expulsará al estudiante de la prueba y se le calificará con un cero. 

El rector de la UPV, José Capilla, en el Consejo de Gobierno

El rector de la UPV, José Capilla, en el Consejo de Gobierno / UPV

Además, como novedad y en la línea de lo que se dispuso para las PAU, se establece que la universidad “podrá emplear medios electrónicos y técnicos con el fin de detectar dichos dispositivos en las pruebas de evaluación”. O sea, que se usarán detectores aunque, eso sí, se avisará al alumnado previamente al examen si estos medios se utilizan.

Exámenes orales “de conjunto” para quienes copien

La reforma de esta norma también detalla más qué hacer en los casos en los que se “cace” a los estudiantes copiando o haciendo uso de los móviles: levantar acta y calificar el examen con un cero.

Eso sí, hay una novedad: el profesorado responsable de la asignatura podrá hacer al alumno que se ha copiado una nueva “prueba de evaluación de conjunto”, que podrá ser oral. Es una forma de comprobar que el alumno que ha usado medios para hacer trampa en una prueba no lo ha hecho en anteriores ocasiones. Ese nuevo examen excluirá la parte en la que se ha copiado.

El rector de la Universitat Politècnica de València, José Capilla, ha destacado que la universidad “tiene la responsabilidad de garantizar que las calificaciones reflejen realmente los conocimientos y competencias adquiridos por nuestro estudiantado”. “La tecnología y la inteligencia artificial ofrecen enormes oportunidades para aprender, investigar e innovar, pero su utilización debe realizarse siempre de forma ética y conforme a las reglas establecidas en cada actividad de evaluación", ha defendido en la reunión del Consejo de Gobierno.

Capilla ha añadido que esta actualización normativa “no pretende generar un clima de desconfianza, sino proteger a la inmensa mayoría del estudiantado que trabaja con esfuerzo y honestidad”. Defender la integridad académica significa defender el prestigio de la UPV, el valor de sus títulos y la igualdad de oportunidades para todas las personas". Aseguran desde la institución que, con este cambio normativo, la UPV busca ofrecer un marco más claro, actualizado y eficaz que garantice la igualdad de oportunidades entre el estudiantado y “preserve el valor de los títulos universitarios”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents