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Entrevista | Arturo Gradolí Filósofo, politólogo e informático, autor del libro 'Tecnoabsolutismo global'

Arturo Gradolí, filósofo e informático experto en tecnoabsolutismo: "Europa ha de actuar porque la IA se nos puede escapar de las manos"

El investigador reflexiona sobre el momento actual y asegura que "Europa va lenta", porque aunque está en el top de robótica "no domina el pensamiento tecnológico"

Arturo Gradolí, fotografiado esta semana.

Arturo Gradolí, fotografiado esta semana. / Lucía Company

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Alfons Garcia

Alfons Garcia

València

La historia de Arturo Gradolí es singular. Le cabe la calificación de pensador hecho a sí mismo. Empezó a trabajar a los 14 años de administrativo, pero pronto acabó en el mundo de la informática, que sería su ocupación durante décadas y la disciplina en la que se titularía también en la Universitat Politècnica de València. Se dedicó a la programación en un laboratorio primero y después con una empresa propia de asesoramiento informático, que llegó a tener un equipo de más de 30 personas. Mientras se dedicaba a todo eso, se licenció también en Filosofía (Universitat de València) y ha empezado Ciencias Políticas (UOC). Con la crisis de 2008, tras veinte años de trayectoria empresarial, su socio y él decidieron vender la compañía a una de las grandes valencianas del sector tecnológico, donde permaneció cinco años en un cargo directivo, hasta que decidió dejarlo todo, hacer el doctorado en Estudios Históricos y Sociales de la Ciencia, dedicarse a la divulgación científica y publicar libros, en los que reflexiona sobre el momento actual y las conexiones entre tecnología, economía, filosofía y política. Tecnoabsolutimo global. La inteligencia artificial y el riesgo de colapso social es el último. Es una voz autorizada para hablar del mundo que se nos viene encima.

¿Cómo comienza a profundizar en el tecnoabsolutismo ?

Hubo un momento clave a raíz de un trabajo para la carrera de Ciencias Políticas en la UOC: surgió la posibilidad de desarrollar una teoría respecto a lo que puede estar pasando en este momento. Siempre me ha interesado la metapolítica y me di cuenta de que no es solo la metafísica, sino incluso una metaciencia. Recopilé información sobre todo de inteligencia artificial, que para mí es la madre de todo esto.

¿Cómo cree que va a ser el mundo que nos viene encima?

En mi libro de 2017 sobre inteligencia artificial y desempleo tecnológico empezaba a plantear la problemática futura de este momento.

Hablaba ahí de un desempleo tecnológico masivo. ¿Qué significa esto exactamente?

Un 20 o 30 % es masivo. Analicé proyecciones donde un 30% o 40% de las profesiones podrían desaparecer porque las máquinas y la IA empiezan a reemplazar al ser humano. La gran diferencia con las revoluciones industriales anteriores es que ahora la IA no solo desplaza la fuerza bruta, sino también el pensamiento, la reflexión y muchas tareas intelectuales.

¿Cómo se liga este desempleo con el concepto de tecnoabsolutismo?

Si se produce ese gran desempleo, hay dos formas de abordarlo. Una sería la renta básica universal, gravando a las grandes empresas o un impuesto a los robots. La otra es la que plantean grupos de empresarios superricos con un poder enorme, que buscan un sistema más autoritario. El tecnoabsolutismo se basa en la idea de que todo es argumentable; es una forma de motivar la obtención de un poder más autoritario. Es una metapolítica y, tambien, una ética.

El autoritarismo del tecnoabsolutismo no es del tipo ‘1984’, sino que la democracia se desdibuja y se mezcla con un capitalismo libertario radical

¿Quiénes son los ideólogos?

e basa en las ideas de Ayn Rand, Curtis Yarvin y Nick Land. Han creado un imaginario de futuro con un autoritarismo no del tipo 1984, sino donde la democracia se desdibuja y se mezcla con un capitalismo libertario radical. En este modelo, el Estado es mínimo, solo garantiza la propiedad privada y no hay limitaciones de ningún tipo. Algunos incluso plantean que lo mejor quizá sería que la inteligencia artificial fuera la que organizara y decidiera las políticas a crear.

¿No es un planteamiento conspiranoico pensar en un grupo de 200 personas con un plan para dominar el mundo?

No lo sé. Quizás no sea una conspiración, sino que quizás las cosas surgen de manera natural. Esa ideología basada en la meritocracia y el individualismo radical se ha juntado con un poder político en Estados Unidos, concretamente con Trump, apoyado por la extrema derecha en Europa. También incluyo dictaduras como China, que es otro autoritarismo, aunque el libro incide más en el eje norteamericano.

O vamos hacia una IA para las personas o hacia una IA para el capitalismo libertario, que sería el tecnoabsolutismo

Una pregunta básica: ¿la inteligencia artificial es buena?

No es buena ni mala en sí misma; es una herramienta que hay que utilizar con valores. Mis valores son los europeos: dignidad humana, libertad, igualdad, justicia, derechos humanos y democracia liberal. Estamos en un momento clave: o vamos hacia una IA para las personas o hacia una IA para el capitalismo libertario, que sería el tecnoabsolutismo.

Hace diez años, cuando el 15M, se pensaba que los algoritmos liberarían a la ciudadanía y eran la herramienta de la izquierda más radical, pero ahora parecen al servicio de la extrema derecha. ¿Qué ha pasado?

Que un colectivo se dio cuenta de que era posible utilizar estas tecnologías para crear marcos mentales metapolíticos hacia el autoritarismo. Mi teoría es que esto no es de ahora, sino que empezó en los años 90 con el grupo británico CCRU de Nick Land. Incluso lo que dice Trump ahora son en muchos casos hipersticiones de aquello. Alrededor de 2015, los informes sobre desempleo tecnológico coinciden con el ascenso de Trump y estas ideas antidemocráticas empiezan a dominar las redes y la extrema derecha se dispara. Se adueñan de los algoritmos de IA y se crea una amalgama. Ahora ya nos conocen perfectamente: Cambridge Analytica fue el caso perfecto de esta evolución hacia una posdemocracia al conseguir que los británicos salieran de la UE.

¿Cuánto del odio actual se debe a los algoritmos o estos solo nos representan?

Cuánto es imposible decirlo, pero es evidente que los algoritmos crean esas emociones, aunque los demócratas desde hace no mucho nos intentamos adaptar a esta nueva situación. No obstante, en Europa tenemos un problema.

Es necesaria la regulación, para que los tecnoabsolutistas no puedan hacer lo que quieran sin leyes

¿Por qué? ¿Cuál es el papel de Europa en este escenario?

Europa va lenta. Aunque estamos en el top de robótica, no dominamos el pensamiento tecnológico: usamos mensajerías, redes sociales e inteligencias artificiales dominadas por grandes empresas americanas. Si Europa no reacciona tecnológica y políticamente, caeremos en este sistema tecnoabsolutista. Mi interés es intentar que no.

¿La solucion entonces es regular?

Yo pienso que sí. Es necesaria la regulación, algo que los tecnoabsolutistas no quieren para poder hacer lo que quieran sin leyes.

¿Y qué papel juega Trump?

De alguna manera, poner en marcha políticamente todo esto.

¿Qué es el "Estado CEO", tecnoabsolutista?

Es una idea de Curtis Yarvin. Se trata de estados donde el gobierno funciona como una empresa dirigida por un grupo de CEO (directivos) que toman decisiones sin ninguna intervención de la política democrática. Es un modelo que Yarvin, invitado a la investidura de Trump en enero de 2025, promueve. Europa ha de actuar porque la IA se nos puede escapar de las manos desde el punto de vista político y moral. Incluso el Papa lo dice y lo defiendo.

Quién lo iba a decir: los progresistas en 2026 respaldando al papa y la Iglesia católica. Indica lo complejo de este mundo.

Sí. Soy ateo, pero gracias al papa me siento católico ateo. Las personas son lo importante. Y aceptar formas de pensar diferentes. La deliberación es muy importante, eso que no existe en China.

A EE UU creo que ya no la para nadie: busca ser otra China sin un partido comunista

China parece el actor callado en todo esto de la IA y los algoritmos.

Sí, hace un trabajo callado pero muy potente. Es un sistema autoritario. A EE UU creo que desafortunadamente ya no la para nadie y creo que busca lo mismo: ser otra China sin un partido comunista sino con una persona o varias que gobiernan como una empresa. La esencia es la misma. Es un momento peligroso y Europa ha de darse cuanta de lo que está pasando y caminar más rápido hacia una integración real. Tenemos que crear un imaginario de futuro de hacia donde queremos ir, a una Europa unida en la diversidad que nos sitúe frente a tres grandes bloques: dos tecnoabsolutistas y uno liberal mejorando la democracia de siempre.

¿Qué piensa de los que se borran de las redes y utilizan móviles antiguos, sin internet, como respuesta a este mundo?

Cada uno toma su decisión. Estar fuera del mundo que hay en este momento puede ser bueno para evitar la carga emocional, pero yo prefiero continuar utilizándolas intentando comprender cómo funcionan para adaptarlas a mis necesidades. Se trataría de dominarlas. El problema es que la emocionalidad le está ganando terreno a la racionalidad: todo tiene que ser muy rápido, como los vídeos de TikTok, de pocos segundos, y se pierde la reflexión.

La emocionalidad le gana terreno a la racionalidad: todo tiene que ser muy rápido, como los vídeos de TikTok, y se pierde la reflexión

Es de Catarroja y vive allí. La dana la vivió de cerca. ¿Las redes sociales fueron un multiplicador de confrontación y odio entonces o fueron una ayuda?

Me pilló de viaje, pero al día siguiente ya estaba en Catarroja. En los momentos más duros las redes no funcionaban porque no había internet. Lo que nos salvó fue el voluntariado, especialmente la gente joven, de la que tanto se habla mal. Ellos y personas como el chef José Andrés nos dieron de comer cuando más se necesitaba, antes de que llegara todo lo posterior.

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