Dossier CV
Hacia el curso político de la gran disputa
La C. Valenciana es de las pocas autonomías en la que los sondeos dan posibilidades a la izquierda de recuperar el gobierno cuatro años después del triunfo generalizado del PP, aunque hay muchos factores que mantienen el desenlace abierto

Juanfran Pérez Llorca y Diana Morant se saludan en junio ante Pilar Bernabé y Zulima Pérez. / Germán Caballero
Manuel Lillo
Una oportunidad para la izquierda y muchas dudas sobre si la sabrá aprovechar. Es el resumen general que se extrae de la situación política actual en la Comunitat Valenciana, en fase de cerrar un curso que se reabrirá en septiembre con la mirada puesta en el ciclo electoral de 2027, en el que habrá elecciones municipales, autonómicas y generales en caso de que alguna de estas dos últimas no se anticipe a finales de este mismo año, hecho que a día de hoy parece poco probable.
La valenciana se sitúa como uno de las pocas autonomías de España donde la izquierda tiene opciones de recuperar el gobierno autonómico. Principalmente tras la gestión de la dana, que provocó 230 muertes en la provincia de Valencia y la dimisión, un año después de los hechos, del presidente Carlos Mazón por su gestión de la catástrofe. Ha sido este trágico suceso el que ha puesto en duda la continuidad de la derecha en el Consell, ya que hasta el pasado 29 de octubre las encuestas vaticinaban la permanencia del PP en el gobierno autonómico. Actualmente no se da, ni mucho menos, por amortizada la etapa que se abrió en 2023, pero lo cierto es que la izquierda cuenta con unas posibilidades que no tiene en otros territorios de España.
El momento político actual, con la derecha en fase ascendente tanto en España como en muchos otros países occidentalizados, se hace visible en el entorno más próximo. A ello se suma la debilidad del Gobierno central, presidido por Pedro Sánchez, sin apoyos parlamentarios y con casos de corrupción (algunos sentenciados, otros investigados) que ponen en jaque su continuidad. Las encuestas pronostican que el PP y Vox obtendrán la mayoría en el conjunto del Estado y este se asoma como el principal obstáculo para que la izquierda recupere el Consell.
La agenda viene marcada con mucha fuerza desde la lógica estatal y cuesta mucho marcar asuntos propios
"El escenario actual es de profunda españolización”, afirma Aida Vizcaíno, profesora de Sociología en la Universitat de València y quien imparte clases de Ciencia Política. La docente cree que “la agenda viene marcada con mucha fuerza desde la lógica estatal y cuesta mucho marcar asuntos propios”, por lo que en los meses previos al próximo ciclo electoral los casos que afectan al PSOE y el correspondiente desgaste del Gobierno central serán los que más condicionarán, previsiblemente, la opinión pública. Así lo piensa también Susi Boix, presidenta de la Asociación Valenciana de Politología, que cree que “el rechazo a Sánchez será pieza clave en el electorado”, ya que “el miedo a la ultraderecha que se utilizó en julio de 2023 está totalmente amortizado” y, además, “el relato sobre la migración cada vez cala más en la sociedad”.

Imagen de una visita reciente de la secretaria general del PSPV, Diana Morant, a Alicante. / Héctor Fuentes
Esto conduciría a aumentar el llamado “voto de odio”, que Aida Vizcaíno cree que “fue clave en el ciclo electoral de Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía y en el que “se da un voto emocional de rechazo que no premia la proactividad, la gestión o el proyecto político”. Una situación que favorece a Vox, según Irene Belmonte, profesora de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), ya que “el ruido, que irá a más, y los escándalos refuerzan” a la formación de ultraderecha.
Liderazgos
Los liderazgos podrían decantar la balanza a uno o a otro lado, pero a nivel autonómico no hay ningún perfil que ejerza este rol de manera indiscutible en ninguna de las formaciones con representación parlamentaria. El presidente actual, Juanfran Pérez Llorca, no ha sido confirmado por Alberto Núñez Feijóo como candidato. Diana Morant sí que es candidata del PSPV, pero “no ha conseguido proyectarse como una candidata convincente”, dice Manuel Alcaraz, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante y exconseller de Transparencia con Compromís en el primer Botànic (2015-2019). Una opinión que tienden a compartir el resto de las personas consultadas, y que vinculan, entre otras cosas, a los fracasos que hasta ahora ha cosechado el PSOE presentando a ministras como candidatas a la presidencia de Aragón (Pilar Alegría) y Andalucía (María Jesús Montero).
El miedo a la ultraderecha que se utilizó en julio de 2023 está totalmente amortizado
En cuanto a Compromís, Joan Baldoví se postula para repetir como candidato, aunque aún no está clara la fórmula que adoptarán los valencianistas para presentarse, si en solitario o aglutinando al conjunto de la izquierda alternativa al PSOE. Un debate actualmente encendido y que genera contradicciones.
Por lo que hace a Vox, la ausencia de caras reconocidas a nivel autonómico entre el electorado no se traduce en malos resultados, como se ha demostrado en las elecciones celebradas recientemente en cuatro comunidades españolas.
Sin embargo, según Susi Boix, la partida se jugará a través de los liderazgos. “Con Morant el PSPV apuesta por replicar una apuesta que ya ha fracasado, el PP no tiene un líder refrendado y Compromís debe decidir si es una formación nacionalista contra todo o progresista a pesar de todo”, analiza. Según la politóloga, “cuando la apuesta se hace en clave territorial se recogen más votos”, dice a la hora de valorar si los valencianistas deben optar por aglutinar a todas las izquierdas alternativas en su lista autonómica o si deben ir en solitario. “No es creíble que prioricen la clave progresista si han dado apoyo a los peores presupuestos para la provincia de Alicante”, afirma, y considera que Compromís “puede tener la oportunidad para revalidar su nacionalismo”.
No se entiende que no haya un gran pacto autonómico en materia de infrafinanciación
Lluís Català, miembro de la Asociación Valenciana de Sociología, experto en sociología electoral y profesor de la UA, cree que “hay uniones que son incomprensibles entre los propios votantes”, y recuerda el buen resultado de la Chunta en Aragón y de Adelante Andalucía, partidos equiparables a Compromís. “Actualmente no hay una visión frentista entre el electorado, eso se da en momentos históricos”, afirma. Discrepa Aida Vizcaíno, que recuerda que el mínimo de la barrera electoral está en el 5 %. “Con esta barrera renunciar a la unidad es muy arriesgado, tal como están actualmente las siglas y los liderazgos en la izquierda”, afirma recordando que el actual Compromís “no es el de hace 10 años”. Alcaraz, con trayectoria dentro de Compromís, cree que “si en Més hay militantes que no quieren partidos de ámbito estatal compartiendo candidatura, quizá tendrán que acabar aceptándolo, aunque algunos crean que eso afecta a la correlación interna de fuerzas en sus municipios”, a la vez que desconfía de la irrupción de Gabriel Rufián, quien según él “genera más ruido y confusión”.
La dana, ¿factor desequilibrante?
Hay otros factores que serán decisivos en el curso político que empezará tras el verano y que conducirá hacia un exhaustivo periodo electoral. El relato sobre la dana, a las puertas de su segundo aniversario, volverá a ser fundamental, ya que el fenómeno trágico ha alimentado las posibilidades de la izquierda de recuperar el gobierno. “Influirá mucho, sobre todo en el área metropolitana y en los municipios medianos, pero en otros lugares, como València, han conseguido quitarle visibilidad”, dice Aida Vizcaíno, que pronostica que la extrema derecha de Vox recogerá el descontento por la gestión de la tragedia, también incentivado por “la falta de pedagogía institucional ante la reconstrucción: a la gente no se le ha hecho entender que la complejidad administrativa existe para asegurar la garantía en los procesos”. De hecho, según Vizcaíno, un cambio a la izquierda en la Diputación de Valencia “es difícil”, ya que el PSOE y Compromís no estarían capitalizando el descontento. Y a su vez, la batalla política en el ayuntamiento, con candidatas que proyectan grandes liderazgos como María José Catalá (PP), Pilar Bernabé (PSOE) y Mónica Oltra (Compromís) también genera expectación.
Cualquier conflicto internacional repentino o la mala gestión de un incendio forestal puede hacer que todo vuelva a cambiar
Lluís Català, que sitúa la catástrofe de la dana como “lo único que podía generar dudas en cuanto al resultado electoral”, cree que la responsabilidad de su gestión “ya se ha atribuido a una persona en concreto que ha sido defenestrada”, en referencia al expresidente Mazón, mientras que su sustituto, Llorca, “proyecta una imagen de estabilidad, de gestión, que da muchos puntos entre la derecha y no moviliza tanto al electorado de izquierdas para incentivar un voto masivo de rechazo”. Eso, sumado a que Vox capitalizaría parte del descontento con la dana, daría más posibilidades a la derecha de continuar en el Consell.

El síndic de Compromís, Joan Baldoví, en un debate en las Cortes. / José Cuellar / Cortes
Pese a estas opiniones, Susi Boix se muestra convencida de que “la dana continuará siendo un condicionante clave” en el próximo curso, y el posible traspaso de votos del PP a Vox tras este fenómeno se podría incrementar. De esta manera, la ultraderecha no solo se vería beneficiada de que el PP emule su discurso o transija con sus medidas. “Si se apartan de la defensa de las causas sociales y se alinean con las proclamas de Vox continuará el traspaso de votantes del PP”, pronostica Boix sobre un partido en el que, dice Vizcaíno, “las voces moderadas cada vez se escuchan menos”.
El ruido, que irá a más, y los escándalos del PSOE refuerzan sobre todo a Vox
Otra realidad a tener en cuenta es la de la infrafinanciación. La mayoría de consultados cree que no será decisiva en el debate del próximo curso. Lluís Català recuerda que “tanto el PSPV como el PPCV siempre capitulan ante lo que les dicen en Ferraz y Génova, y no se entiende que no haya un gran pacto autonómico en esta materia, como lo hubo en el pasado, porque los valencianos reciben un 40 % de ingresos menos por ciudadano en sanidad y un 50 % menos en educación”. Según el sociólogo, “que los ciudadanos no sean capaces de poner esta exigencia en el centro es un drama”. Esta carpeta, con la llegada de Arcadi España al Ministerio de Hacienda, aumentará previsiblemente su presencia en el debate político durante el nuevo curso.
A todos estos factores hay que sumar otros escenarios como el de la huelga educativa, en caso de que continúe a partir de septiembre; el del escándalo de las adjudicaciones de viviendas protegidas de Les Naus, en Alicante, aunque según Alcaraz “no tendrá consecuencias electorales en una ciudad acostumbrada a los casos de corrupción con el PP”; el incremento de la polarización, que se da por seguro; o nuevos escenarios imprevistos. Como afirma el propio Alcaraz, “cualquier conflicto internacional repentino, como el que se dio en Irán, o la mala gestión de una tragedia como un incendio forestal en verano, puede hacer que todo vuelva a cambiar”.
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