Dossier CV
Jóvenes y vivienda: muchas promesas, pero pocos avances reales
La subida de precios, la escasez de oferta pública y la dificultad para ahorrar impiden a la mayoría de jóvenes valencianos independizarse antes de los 30 años y supone que trabajar ya no es garantía de tener casa propia

Dos jóvenes miran el escaparate de una inmobiliaria en Castelló. / Toni Losas
Elena Aguilar
Abandonar el hogar familiar es cada vez más difícil para los jóvenes de la Comunitat Valenciana. La subida de los precios de la vivienda y de los alquileres, la falta de pisos públicos y la dificultad para reunir ahorros suficientes han convertido la emancipación en un objetivo casi inalcanzable para buena parte de la juventud. Dejar el nido antes de los 30 años se ha vuelto una excepción.
El mercado inmobiliario está expulsando a los jóvenes valencianos pese a que, en los últimos años, tanto el Gobierno como el Consell han anunciado medidas para intentar revertir la situación. Ayudas directas, avales, nuevas promociones de vivienda protegida, reformas normativas y planes estatales y autonómicos han situado la vivienda en el centro del debate público. Sin embargo, surge una pregunta: ¿qué se ha conseguido realmente de todo lo prometido?
Los últimos datos del Observatori d’Emancipació del Consell Valencià de la Joventut reflejan la magnitud del problema. Solo el 15,1% de los jóvenes logra emanciparse, lo que en la práctica significa que el 85 % continúa viviendo con sus padres. El alquiler sigue siendo la principal vía para dejar el hogar familiar, pero hacerlo en solitario resulta prácticamente inviable: exige destinar el 87,4 % del salario medio juvenil.
Un trabajo ya no garantiza tener casa
Esther Martínez, presidenta del Consell Valencià de la Joventut, advierte de que este sobreesfuerzo económico afecta especialmente a quienes viven de alquiler. Según explica, casi la mitad de las personas jóvenes que alquilan destinan más del 40 % de sus ingresos al pago de la vivienda, un porcentaje muy por encima del umbral recomendado para evitar dificultades económicas y que confirma que trabajar ya no garantiza poder acceder a una casa.
La emancipación juvenil, además, sigue una tendencia descendente. Martínez recuerda que antes de la crisis financiera de 2008 la tasa rondaba el 30 %, mientras que ahora apenas alcanza el 15 %. "Todo esto, añadido a que nuestros salarios son bastante más bajos que la media estatal, muestra que nuestras condiciones de vida se continúan precarizando a marchas forzadas", lamenta.

La emancipación sigue siendo tarea imposible para la mayoría de jóvenes valencianos. / Mediterráneo
Ante este escenario, las administraciones han puesto en marcha una batería de iniciativas. Una de las más relevantes es la ley estatal de Vivienda, en vigor desde hace algo más de tres años. Su objetivo era frenar los precios del alquiler, ampliar el parque asequible y proteger a los inquilinos. Sin embargo, los arrendamientos han seguido encareciéndose con fuerza. València es una de las ciudades donde más ha subido el alquiler desde mayo de 2023, con un incremento del 41,6%, según Idealista, muy por encima de la media nacional, situada en el 30,7 %.
La presión no se limita a la capital. Alicante también figura entre las ciudades mediterráneas más tensionadas por el peso de la demanda turística e internacional, con una subida del alquiler del 38,5 % en tres años. En Castelló, el incremento alcanza el 34,1 %, mientras que la oferta disponible se ha desplomado un 36 %.
"Los jóvenes necesitamos de un sistema propio de provisión de vivienda, con mecanismos diseñados desde el gobierno valenciano, pero incluyendo a otros actores clave"
Para intentar contener la hemorragia, el Gobierno central ha anunciado más medidas vinculadas al próximo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, entre ellas reforzar el Bono Alquiler Joven, ampliar su cuantía y prolongar su duración. También prepara un real decreto que verá la luz en las próximas semanas para regular los alquileres de temporada y por habitaciones, y elevar el IVA al 21 % para los pisos turísticos, con el objetivo de movilizar más vivienda asequible.
El problema es que muchas de estas medidas dependen de convenios con las comunidades, desarrollo normativo y ejecución presupuestaria. Es decir, forman parte de una hoja de ruta, pero sus efectos todavía no se han traducido en una mejora perceptible para la mayoría de jóvenes, que continúan sin ver factible comprar o alquilar una vivienda.
¿Qué piden los jóvenes?
El Consell Valencià de la Joventut reclama actuar con urgencia. Y tiene muy claro lo que quieren. "Necesitamos un sistema propio de provisión de vivienda, con mecanismos diseñados desde el gobierno valenciano, pero incluyendo a otros actores clave. Todas las administraciones públicas deben trabajar en esa dirección para incrementar la emancipación juvenil", describe Martínez, que defiende que, a corto plazo, es necesario frenar la escalada de precios mediante herramientas como la declaración de zonas tensionadas. También exigen movilizar las viviendas existentes a través de ayudas, bonificaciones o impuestos, incentivar precios asequibles y acabar con los pisos turísticos ilegales.
El Consell, por su parte, ha situado como programa estrella el Plan VIVE Comunitat Valenciana. Su objetivo es promover 10.000 viviendas de protección pública hasta 2027, especialmente dirigidas a jóvenes y familias, mediante suelo público y colaboración público-privada. El plan busca aumentar la oferta, impulsar alquiler asequible y facilitar que los ayuntamientos cedan suelo para construir VPO.
El avance, sin embargo, está siendo desigual. La Generalitat ha anunciado adhesiones municipales, licitaciones y promociones en distintos puntos, pero el impacto real todavía es limitado. La construcción de vivienda pública requiere plazos largos: entre la cesión del suelo, la licitación, la adjudicación, las obras y la entrega de llaves pueden pasar años.
Junto al Plan VIVE, el Gobierno valenciano ha impulsado medidas financieras para facilitar la compra, como los avales del Institut Valencià de Finances (IVF), dirigidos a jóvenes que pueden pagar una hipoteca pero no disponen del ahorro necesario para la entrada. También se mantienen ayudas al alquiler, como el Bono Alquiler Joven.
Pero los jóvenes insisten en que hacen falta más iniciativas. "A medio plazo tenemos que conseguir un parque público de vivienda, a precio asequible, comparable con la media europea, no descalificable y principalmente en régimen de alquiler ya sea mediante tanteo y retracto como mediante adquisición en el mercado. Tenemos la oportunidad de utilizar los recursos disponibles en el Plan Estatal de Vivienda y avanzar hacia esa dirección", sentencian desde el Consell Valencià de la Joventut.
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Fuente: El Periódico de Mediterráneo
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