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Los vecinos desalojados de Azuébar pasan la noche en Segorbe: "No sabemos cuándo podremos volver a nuestras casas"

Unos 70 vecinos dormirán en el Seminario ante la imposibilidad de regresar por la noche a sus casas por las llamas iniciadas en Soneja

Julia, vecina de Azuébar: "He cogido al perro, los gatos y los papeles importantes"

José Manuel López

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València

Cerca de 70 vecinos de Azuébar, una pequeña parte de los 500 vecinos desalojados por el avance de las llamas del incendio forestal de Soneja, dormirán esta primera noche en el Seminario de Segorbe. En un primer momento, han sido trasladados al Centro Cultural de Soneja, pero se ha considerado que la instalación de Segorbe reúne unas mejores condiciones para pasar la noche, ya que cuenta con habitaciones con varias camas.

Carolina Grande, vecina de Azuébar en Segorbe: "No sabemos cuándo volveremos a casa"

José Manuel López

En el comedor, comiendo un bocadillo, se encontraba a primera hora de la noche Carolina Gandre, quien ha agradecido toda la atención recibida como explicaba a Levante-EMV. Sin embargo, pesaba la incertidumbre por no saber "cuándo vamos a poder volver a nuestras casas" y, también, la tristeza porque es "la segunda vez que ocurre desde el año 2021". Con su pequeño hijo en brazos, explicaba que les están "atendiendo muy bien".

Estaba con sus hijos en la piscina de su localidad cuando "hemos visto el humo y hemos llamado al 112", aunque el aviso ya había llegado a Emergencia. Se han marchado a casa por indicación de los servicios municipales porque, en un primer momento, se ha confinado a la población por la gran cantidad de humo en el municipio; las llamas estaba en la cima colindante con el núcleo urbano. Pero, poco después, "nos han dicho que teníamos que desalojar" el municipio.

Eva, desalojada por el incendio de Soneja: "Hemos salido con ansiedad y con cuatro cosas"

José Manuel López

Un poco más allá, estaba Eva -también madre de varios hijos- quien se ha mostrado "muy agradecido por todo el mundo que nos ha acogido muy bien". En su caso, ha sido al despertarse de la siesta cuando han sido conscientes de la situación que estaban viviendo. "Nos hemos enterado que ya habían desalojado el pueblo -, relata-. Hemos salido con prisa y ansiedad y solo hemos podido coger cuatro cosas". En Soneja, un supermercado les ha dado pañales, toallitas y potitos para el más pequeño de la casa.

Julia, vecina de Azuébar: "He cogido al perro, los gatos y los papeles importantes"

José Manuel López

Ya en una habitación, Julia con sus dos gatos y un perro explicaba la dificultad que tenía porque vive a dos kilómetros del núcleo urbano de Azuébar y no estaba igual de informada que el resto. "Estaba mirando las noticias hasta que he decidido preparar a los animales y coger los papeles importantes -, cuenta-. Nada más". Pensaba que esta noche podría volver a casa, pero finalmente no ha sido así.

Sin control

El incendio forestal declarado en Soneja mantiene en máxima alerta a los servicios de emergencia, que han reforzado el operativo hasta superar los 200 efectivos -50 de ellos de la Unidad Militar de Emergencias- y 15 medios aéreos ante una evolución "negativa" del fuego. A última hora de la tarde, las llamas siguen descontroladas y, pese a los esfuerzos del efectivo desplegado, el fuego ha entrado en el Parque Natural de la sierra de Espadán, aunque en una superficie "pequeña" según el president Juanfran Pérez Llorca, quien ha comparecido a primera hora de la noche. La intensidad del viento, que ha alcanzado picos de hasta 35 kilómetros por hora, amainará a partir de las 21 horas, por lo que podría haber una ventana de oportunidad para controlar los diferentes focos que, por el momento, están un poco fuera de control. Por el momento, se desconoce el origen del fuego originado y la cantidad de hectáreas calcinadas.

Las llamas se han originado entre los términos municipales de Azuébar y Soneja, en la comarca del Alto Palancia. El fuego se ha originado en la partida de Almarós, según las primeras informaciones y ha obligado al desalojo de la población de Azuébar al desplazarse hacia el norte. Las rachas de viento han desplazado las llamas hacia esta localidad. El avance de las mismas y la cantidad de humo ha obligado a las autoridades a desalojar a los más de 500 vecinos.

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