Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los municipios forestales contienen la respiración ante la amenaza de incendios por rayos: "Tenemos pánico"

El calor extremo y una abundante biomasa abonan las tormentas secas con rayos, los principales pirómanos, causantes de 92 incendios en 2025 y casi un 27% de los fuegos en los últimos diez años

Mati Marín, presidenta de la asociación que engloba a 112 ayuntamientos que gestionan la mayor parte del monte valenciano, hace un llamamiento a extremar la prudencia

Montañas de la Serra Calderona, con el municipio de Serra al fondo.

Montañas de la Serra Calderona, con el municipio de Serra al fondo. / Francisco Calabuig

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Francesc Arabí

Francesc Arabí

València

El cóctel incendiario que amenaza la superficie forestal valenciana (que comprende 1.321.501 hectáreas, el 57% del territorio de València, Alicante y Castelló) es cada día más sofisticado y contiene más elementos acelerantes del riesgo de fuego. Una biomasa que ha crecido de forma exponencial, con una abundante vegetación por las lluvias del invierno; el abandono de cultivos (3.548 hectáreas el año pasado), que eleva ya a 180.000 hectáreas los campos convertidos en masa forestal, y un sotobosque muy seco y aliñado con temperaturas extremas (por encima de los 40 grados) son factores que se convierten en una mecha incendiaria para las montañas valencianas. En estas circunstancias, los municipios forestales, los guardianes de ese monte, contienen la respiración. Porque esa combinación de vegetación y tierra muy seca con altas temperaturas abonan las tormentas con aparato eléctrico. Es la amenaza de los rayos. Un enemigo del monte que cada vez cobra mayor relevancia.

La presidenta de la Asociación de Municipios Forestales (Amufor), Mati Marín, confiesa su preocupación: "Tengo pánico estos de días a las tormentas eléctricas, es una situación terrible". La alcaldesa de Enguera tiene motivos para esa inquietud. De entrada, su municipio cuenta con 24.000 hectáreas de monte, 16.000 de ellas de utilidad pública, propiedad del ayuntamiento. La ratio sale a 5 hectáreas por vecino. Y, por supuesto, preside una asociación que engloba a 112 municipios, muchos de ellos de pequeño tamaño y de las comarcas del interior, poblaciones que cuentan con escasos recursos propios para la gestión forestal, uno de los motivos, sumar fuerzas, por los que hace ahora 20 años nació Amufor con apenas una docena de socios. Este viernes, se celebrará en la Diputación de Valencia una asamblea general ordinaria que servirá para conmemorar esos cuatro lustros de esfuerzo por reivindicar ayudas para la gestión forestal y contra la despoblación.

La tormenta eléctrica calcina 34.000 hectáreas

Marín celebra, y cruza los dedos, que hasta ahora la campaña de incendios no está siendo especialmente trágica. De hecho, hasta el pasado 31 de mayo se habían registrado 16 fuegos, siete veces menos que la media, y habían ardido 33,8 hectáreas, frente a la media de 568 que a esas alturas de año han sido ya arrasadas por el fuego. El registrado en Soneja (Alt Palància) el pasado fin de semana calcinó casi 200 hectáreas.

Cuadro explicativo de las causas de los incendios valencianos en los últimos diez años.

Cuadro explicativo de las causas de los incendios valencianos en los últimos diez años. / Levante-EMV

El temor a los rayos como causantes del fuego está más que justificado. No en balde, de los 281 incendios declarados el año pasado en la Comunitat Valenciana en 2025, un total de 92 se produjeron como consecuencia de la caída de un rayo. Uno de cada tres, el 32,7% de los fuegos en el monte. Para situar la cifra en contexto, los incendios intencionados fueron 68. Las condiciones climáticas marcadas por las altas temperaturas (2025 fue el cuarto más caluroso desde 1990, según los datos de Aemet) y la sequía alimentan episodios de tormentas eléctricas. En los últimos cinco años, seis de los nueve grandes incendios forestales registrados en la Comunitat Valenciana fueron provocados por rayos y calcinaron más de 34.000 hectáreas. Las estadísticas sobre las causas de los incendios valencianos en los últimos diez años revelan que un 26,6% de los fuegos se originaron por la caída de rayos.

Castellón. Castellò Un incendio en Azueba probaba decenas de familias desplazadas a Soneja y Segorbe VLC CST

Imágenes del incendio en Azueba del primer fin de semana de julio. / JM LOPEZ

Al contrario que otras campañas (por ejemplo la de 2022) y que en el conjunto de España, en la Comunitat Valenciana 2025 no fue un año especialmente catastrófico en cuanto a incendios forestales. Hubo gran cantidad de fuegos, pero, en general, no resultaron devastadores. En todo el año ardieron 785,77 hectáreas, de las que 481 eran superficie arbolada. En los citados 281 incendios. Lo que permite concluir que la del año pasado fue una campaña de minifundismo incendiario. El combustible acumulado en el monte valenciano facilita sobremanera la propagación del fuego, por lo que abona las opciones de que afecte a una superficie forestal considerable.

Las condiciones meteorológicas y las forestales obligan a extremar la vigilancia y llevan a la alcaldesa de Enguera y presidenta de Amufor a hacer un llamamiento a acentuar la prudencia. Porque los incendios son una amenaza medioambiental y, cada vez más, una crisis de emergencias. Porque el fuego es un peligro para la vida de las personas y para las casas. "El fuego es cada vez más difícil de atajar y es una prioridad proteger a las personas a pie de incendio, tanto a los vecinos como a quienes participan en la extinción", explica la alcaldesa. Celebra, con todo, que en Enguera cuentan con una base aérea para la extinción del fuego y han invertido, explica, en balsas para facilitar las cargas de agua de los helicópteros que participan en las operaciones.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents