Inclusión
En busca de 2.700 euros para que Abu acabe la universidad: "Me faltan dos asignaturas para ser educador social"
Tres profesores de la Universitat de València recaudan fondos para que Mbaye Thioune (Abu) pueda matricularse el curso que viene de las dos asignaturas que necesita para concluir el grado universitario que empezó en 2019

Daniel Tortajada

Se llama Mbaye Thioune, es de Senegal, tiene 54 años y una historia que no deja indiferente. Por eso tres profesores de la Universitat de València han decidido ayudarle y abanderar una campaña para recaudar fondos para él. ¿El objetivo? 2.700 euros antes de que finalice el mes de julio.
Todo el mundo le conoce como Abu y llegó a Canarias con 17 años, como otros jóvenes que hoy repiten ese mismo camino jugándose la vida en el mar. Consiguió la documentación que le cambió la vida con 30 años gracias a la regularización extraordinaria del Gobierno de José María Aznar (en 2001), de la misma manera que 167.286 migrantes buscan ahora el mismo fin en la Comunitat Valenciana. Sin embargo, con 46 años decidió dar un giro a su vida y salirse de un guion que excluye a personas como él. Soñó alto y se preparó para el examen de acceso a la universidad. "Me animó un amigo, me dijo que ampliara mi formación y me acompañó en el proceso", explica. Aprobó. Se matriculó en Educación Social y empezó una vida universitaria bien diferente de la de sus compañeros de clase.

Abu, senegalés de 54 años para el que se están recaudando 2700€ para que termine sus estudios en la Universidad de Valencia / Daniel Tortajada / LEV
"El primer año tuve beca, pero los siguientes me quedé sin ella porque tienes que tener aprobado un porcentaje cada año que para mí era imposible. Yo trabajo sin nómina ni ingresos fijos. Soy artista callejero y así vivo, de mis cuadros de arena y de los collares y pulseras que hago. Estudiaba a diario y me fui sacando la carrera. Tengo hasta el TFG (Trabajo de Fin de Grado) aprobado, pero me faltan dos asignaturas de primero y segundo que se me atascaron, y no ha habido manera. De hecho, en segundo me pasó un problema muy parecido al que tengo ahora. No tenía dinero para continuar estudiando. Una de mis profesoras me ayudó e hizo un crowdfunding. Hicimos camisetas como esta", explica Abu mientras muestra la prensa que lleva puesta.
En 2023 se graduó con sus compañeros de promoción, pero sin obtener el título, ya que le faltaban dos asignaturas que se han convertido en su peor pesadilla: Análisis de datos e Iniciación a la investigación. "Las matemáticas no son mi fuerte y sin que alguien que me ayude... pues se me han quedado descolgadas. Tengo muchas obligaciones. Necesito generar ingresos para pagar el alquiler, la comida, los suministros, enviar dinero a mi familia en Senegal...", afirma. El hombre, que vive en un quinto sin ascensor en el barrio de Orriols, comparte vivienda con tres personas más para pagar los 500 euros del alquiler y las facturas que genera la vivienda. "82 escalones hay, que los he contado muchas veces mientras subo y bajo con las maletas de los productos que vendo", asegura. Pagar una academia o clases particulares se sale de la ecuación con los ingresos que tiene con la venta de pulsares, collares y cuadros. "Me gano la vida con mi arte callejero", explica. Y añade: "Ojalá tener una nómina que permita trabajar y estudiar, organizar el tiempo y tener unos ingresos fijos"
El tiempo fue pasando sin que Abu pudiera concluir su carrera universitaria. Y la Universitat de València le comunicó que, si no se matriculaba de las asignaturas pendientes, corría el riesgo de perderlo todo. Y saltaron las alertas. "Llegaron a anularme todo porque no tenía manera de reanudar los estudios y pagar los más de 3.000 euros que necesitaba para hacerlo", asegura. Sin embargo, en un almuerzo con Óscar (uno de sus profesores) y Anna (su mujer) salieron en la conversación sueños y objetivos. "Les dije que mi meta era acabar la carrera, pero les expliqué lo que me había pasado y las comunicaciones que me había enviado la Universitat de València. Ellos hablaron con la Universitat y consiguieron reanudar las matrículas, pero ahora tengo que pagar de golpe 2.700 euros. Eran más de 3.000, pero ya hice un ingreso con lo máximo que pude aportar", explica.
Profesores más allá de las aulas
A partir de este momento, la historia tiene otros tres protagonistas de la Universitat de València: Anna Schmidt (psicóloga); Javier Gracia (profesor de Ética y Filosofía Política y Social) y Carles Padilla (docente de Filología Clásica, vicerrector de Internacionalización durante años y además, candidato a rector en las últimas elecciones de la UV). Los tres han iniciado una campaña en redes para conseguir los 2.700 euros que permitan a Abu concluir sus estudios. Y lo hacen conscientes de que Abu se sale de toda estadística y programa pensado para que nadie se quede atrás por motivos económicos.
"El objetivo es que la gente nos haga a nosotros un bizum para recaudar el dinero en tres cuentas. Cuando lo tengamos le daremos el dinero a Abu para que se matricule. Es un gran hombre y un buen estudiante. Merece ser educador social, cumplir su sueño y cambiar su vida de esta forma", explica Anna Schmidt.
Carles Padilla explica que la UV cuenta con "becas para personas vulnerables y ciudadanos de países en conflicto. Pero Abu no acaba de encajar en ninguno de los programas que hay en la actualidad. Y hay que cumplir los plazos, así que optamos por esta iniciativa para dar solución. Ojalá esta experiencia sirva para diseñar nuevas ayudas en la universidad que se adapten a otras realidades".
Javier Gracia tampoco tuvo dudas en participar. "El objetivo es que este hombre no pierda todo lo que ha conseguido con tremendo esfuerzo. Por eso hemos optado por la vía privada, porque es la más directa en este caso después de estudiar las posibilidades que había en la universidad. La vida de este hombre puede dar un giro tremendo".
A falta del título para tener un contrato
De hecho, Abu ya ha hecho varias entrevistas de trabajo como educador social, pero le falta el título para optar a un contrato. "Tengo mucho que aportar en este campo porque yo he pasado por lo que están pasando muchos jóvenes. Hablo 4 idiomas (francés, árabe, inglés y castellano), he tenido una experiencia migratoria muy dura, como la de ellos. Sé como ayudarles a integrarse, sé lo que hay que hacer y cómo acompañarles. Ojalá conseguir un contrato de educador social. Pero antes necesitaría acabar la carrera aunque para eso necesito dinero para la matrícula, un ordenador (en su día me dieron uno en la universidad porque los estaban cambiando pero se me estropeó) y alguien que me ayude con dos asignaturas que tengo atascadas", afirma. Y agradece, de corazón, la ayuda prestada. "Para alguien como yo es imposible conseguir este objetivo sin ayuda. Por eso yo también quiero ayudar. Y gracias a todos los que me han ayudado". Y así, con la mano en el corazón, Mbaye Thioune, Abu, da las gracias en los cuatro idiomas que habla a la perfección.
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