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Las tres asignaturas pendientes de los ayuntamientos guardianes del monte en el 20 aniversario de su asociación

Los municipios forestales reclaman más recursos contra el fuego, apoyo para crear empresas arraigadas al territorio y, sobre todo, que se les recompense por los servicios medioambientales que prestan, como la fijación de CO2

La presidenta de Amufor hace, con todo, un balance muy positivo de estos cuatro lustros: "Antes ni se planteaba ni se conocía la gestión forestal y muchos se alarmaban cuando veían cortar árboles"

Un brigada forestal desbrozando el monte.

Un brigada forestal desbrozando el monte. / Levante-EMV

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Francesc Arabí

Francesc Arabí

València

La excursión dominguera al monte, a pie o en bicicleta, es una mina para llenar el Instagram de fotos o de 'reels' con los que intentar transmitir a amigos y desconocidos que uno goza de una vida plena, que incluye deporte y aire puro. Pero alguien se encarga de mantener el decorado. ¿Quién es el cuidador de la postal? En primer lugar, los municipios con superficie forestal en su término municipal, sobre todo aquellos que cuentan con miles de hectáreas de monte para gestionar. Afrontan el trabajo y coste de estos servicios ambientales y no están dispuestos a seguir soportando la factura. Buena parte de esos ayuntamientos, 112 hasta la fecha, están agrupados en la Asociación de Municipios Forestales (Amufor), una entidad que ahora cumple 20 años, aniversario que se celebrará este viernes 10 de julio en el salón de plenos de la Diputación de Valencia. La elección del lugar tiene su sentido: fue en el Palau de la Batlia donde se firmó el acuerdo de constitución de Amufor.

La institución provincial acogerá la asamblea general ordinaria de la entidad, la presentación de un par de libros ('Un ganado en cada pueblo' y 'Recursos forestales y emprendimiento en el territorio despoblado de la Comunitat Valenciana'), la entrega de placas conmemorativas a los 12 ayuntamientos constituyentes de la asociación municipalista y un reconocimiento a sus ex presidentes Santiago Arévalo Llácer, Óscar Martínez Poquet y Consuelo Alfonso Pérez. Por supuesto que habrá discursos. Entre otros, el de la presidenta de la asociación, Mati Marín.

Montar un coro para hacerse oír

La también alcaldesa de Enguera mira por el retrovisor para hacer balance de estos cuatro lustros de singladura de Amufor. Considera que la experiencia ha sido "positiva, muy positiva". "A pesar de que muchas veces -observa- nos tenemos que buscar la vida para obtener la financiación necesaria" para las actividades de gestión forestal y de prevención de los incendios. En todo este tiempo se ha avanzado, pese a todo, tanto en la obtención de recursos como, sobre todo, en entender que la gestión forestal es imprescindible. "Hace 20 años ni se sabía lo que significaba la gestión forestal, muchos ni se lo planteaban. Es más, había una percepción negativa cuando te veían cortar árboles; en ese sentido se ha hecho mucha pedagogía", explica Marín. Amufor, dice, "ha sido fundamental para dar a conocer esa gestión y que se vea que es necesario apoyar la planificación y el ordenamiento de montes".

Marín entiende que en buena medida se ha cumplido el objetivo con el que nació la asociación, que fue unir pequeñas voces en un coro para hacerse oír. "La voz de los pequeños municipios no tenía fuerza, nos sentíamos desamparados, y había que unirse para ser escuchado por las administraciones. Un alcalde puede tener buenas intenciones y proyectos pero hacen falta ayudas", agrega la alcaldesa. Sabe de qué habla. Con un presupuesto de 5,5 millones en 2025, su ayuntamiento depende de las líneas de ayudas y subvenciones de la diputación, la Generalitat o la UE.

Apuesta por la silvicultura

Los ayuntamientos que gestionan buena parte de las 1,32 millones de hectáreas de superficie forestal (el 57% del territorio de la Comunitat Valenciana) siguen teniendo asignaturas pendientes. La principal, ser recompensados por dedicarse a cuidar la postal, por así decirlo. "Prestamos servicios medioambientales, pero no se nos reconoce, no se nos paga. Por ejemplo en la fijación de CO2. Una posibilidad sería que el que contamina tuviera que invertir en territorio forestal, en caminos, cortafuegos etc. Porque es evidente que somos pueblos pequeños que no tenemos dinero", explica la presidenta de Amufor.

En segundo lugar, señalan desde los ayuntamientos que el dinero que les llega sigue siendo insuficiente. La Generalitat destinó el año pasado una partida de 8 millones a limpiar montes, realizar cortafuegos... Y otros 93 millones para mejora de infraestructuras. De esa cantidad, 75 millones se destinaron a ir recuperando los 4.000 km de pistas forestales que fueron dañados por la dana de octubre de 2024.

Otra de las carencias importantes para estos municipios es la falta de empresas forestales ancladas al territorio. Empresas con sello local o comarcal que puedan acometer los trabajos de desbroce y limpieza de montes. Los contratos acaban en manos de firmas que no están arraigadas en la zona. Entre otras razones porque la maquinaria que se precisa resulta económicamente inasumible para pequeñas empresas. Tampoco existe una industria de la silvicultura plenamente desarrollada y generadora de empleo local. Apenas se está explotando en un 30-40% de su potencial. En el caso de Enguera, las actividades de aprovechamiento forestal tienen que ver con la apicultura, la ganadería extensiva, la explotación de las plantas aromáticas o los 'pellets', que se obtienen del tratamiento de las astillas al triturar los restos vegetales. "La silvicultura tiene mucho valor y poco precio; por ejemplo, la madera", sentencia Javier Martínez, técnico de desarrollo rural en Amufor.

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