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40 años de la declaración del parque natural de l'Albufera | Natxo Lacomba Andueza Director del parque natural de l'Albufera de València

"L'Albufera sería como un enfermo en la UCI que queremos pasar a planta"

El biólogo Natxo Lacomba Andueza ha dado un paso al frente para asumir la dirección del parque natural de l'Albufera, pese a rozar ya la jubilación, con el objetivo de consensuar una hoja de ruta para la recuperación integral de l'Albufera

"Las actividades en l'Albufera deben integrarse bajo el paraguas de la conservación"

Natxo Lacomba, fotografíado en el parque natural de l'Albufera. / Daniel Tortajada

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València

- La Albufera ha estado cuatro años sin director y usted ha dado un paso al frente... ¿Por responsabilidad o porque no encontraban a nadie?

Bueno, en realidad no es tan así. Oficialmente, ha estado cuatro años sin director. Pero bueno, todos somos un equipo y entre unos y otros llevan adelante las cosas. Es verdad que hay falta de medios, que hay cada vez más tareas y competencias. Y todo se hace siempre, como en todas partes, con escasez de medios. En mi caso, yo soy funcionario de carrera de la Consellería de Medio Ambiente y estuve seis años y medio fuera. Siempre he trabajado en conservación de espacios, de zonas húmedas de especies y últimamente entre el 2018 y 2023 estuve seis años en el Ayuntamiento de València. Cuando me reincorporé a la consellería, un poco más adelante me pidieron que me hiciera cargo de la dirección del parque, porque era necesario. Y bueno, como ya trabajo en l'Albufera hace tiempo, pues dije, pues sí, adelante. ¡Cómo no! Si hace falta y puedo echar una mano, encantado. Y ahí estamos.

¿Cuál son los objetivos más inmediatos a corto y largo plazo que se ha planteado como director?

El más inmediato es acordar o consensuar una hoja de ruta para la recuperación integral de l'Albufera a largo plazo. Y, por tanto, alcanzar esas alianzas para que con las administraciones y con todos los actores implicados remar todos a una para conseguir esos objetivos. En un primer momento, sería generar esa hoja de ruta común. Y después conseguir los retos más inmediatos y principales: ultimar y ejecutar todo el saneamiento del entorno de l'Albufera, de la cuenca, a escala de cuenca de forma integral. Eso requiere una serie de actuaciones que tienen que calendarizarse, que corresponden a las tres administraciones. Luego, consolidar unas dotaciones de agua de calidad para conseguir que l'Albufera recupere esos procesos ecosistémicos y se recupere un poco esa Albufera de aguas claras donde aparecen y se restituyen las praderas de macrófitos y el funcionamiento del ecosistema. Y después generar una mayor integración de todos los usos, especialmente de la agricultura, con la conservación. Generar esa coordinación, que todo se ampare en el paraguas de la conservación, que sea ese objetivo global de conservación el que se aporte desde todos los sectores y desde todos los usos, para que no haya disfunciones y nuevos impactos.

Acaba de expresar como desiderátum que todos remen a una o habla de disfunciones. ¿Ahora no se rema a una o cada uno rema para su propio beneficio?

Hace falta un compromiso y una responsabilidad. ¿Qué ocurre? Que hay muchas cuestiones que son complejas, difíciles, incluso contradictorias. L'Albufera es un espacio muy dinámico. Aunque lo raro es que siga existiendo y que siga siendo un ecosistema con todos esos valores y con todo ese interés para la conservación, dado que está en un área metropolitana de dos millones de personas, con una intensidad de usos muy grande y donde todo es muy competitivo a ese nivel. Entonces, muchas veces es difícil aunar. Entonces sí es un reto y conseguir ese nivel de compromiso y responsabilidad y consensuar una hoja de ruta común, no es tan sencillo. Por supuesto, vamos a ser ingenuos, por más que todos tengamos en el fondo buenas intenciones. Pero claro, eso hay que demostrarlo y hay que ponerlo en marcha día a día.

¿La dana ha servido para que la ciudadanía entienda cuál es el funcionamiento de este ecosistema en episodios dramáticos como las lluvias torrenciales de octubre de 2024?

Entiendo que sí, que nos hemos dado todos cuenta de que l'Albufera cumple un papel y una función fundamental a la hora de captar, laminar esas avenidas que por más que evidentemente han arrasado todos esos núcleos urbanos industriales que estaban delante en la cuenca del Poyo. L'Albufera ha sido un escudo para Pinedo, El Saler, El Palmar, porque ha recogido y laminado, le ha quitado la velocidad y la fuerza destructiva al ingente caudal de agua, lodo y contaminantes que se incorporaron a través de la dana. Yo creo que sí, que la gente se ha dado cuenta de que esa función es muy importante y que ojalá tuvieran una cuenca, un vaso receptor para este tipo de situaciones. Entre otras cosas, entre otros muchos valores que son. Pues a lo mejor más yo que sé que hay que informar y hay que divulgar todas esas funciones, esos bienes y servicios que nos ofrece para que seamos conscientes de todo ello.

Natxo Lacomba, director del parque natural de l'Albufera.

Natxo Lacomba, director del parque natural de l'Albufera. / Daniel Tortajada

El agua de calidad es uno de los puntos principales y débiles de l'Albufera. ¿Está ya garantizada?

En principio lo estaría. Hoy sabemos lo que hace falta, al menos. Y también sabemos que los organismos, las administraciones competentes, están en línea. Pero evidentemente de donde no hay no se puede sacar. El agua es un recurso muy valioso y más en nuestras latitudes y más históricamente en València. Y entonces destinarla a uno u otro uso, quiere decir detraerla de algún otro. A l'Albufera llegaban históricamente más de cinco veces más caudal procedente de los ríos, cuando se instalaron todos esos arrozales y todos esos regadíos. Y poco a poco eso se ha ido reduciendo. Pues una, dos, tres, cuatro, cinco veces. Sabemos lo que mínimamente haría falta y esperamos alcanzar el consenso para conseguirlo. Todo eso quiere decir también ahorrar esos usos esos caudales de otros usos, sustituirlos por aguas regeneradas, etcétera. Todo eso requiere ponerse a trabajar conjuntamente con un objetivo común y poniendo todas esas complejidades, contradicciones y necesidades encima de la mesa para tomar las decisiones más oportunas.

El catedrático de Ecología y presidente de la junta rectora del parque natural de l'Albufera Antonio Camacho confirmaba que el lago se ha recuperado tras la dana, pero ha vuelto a la mala salud que tenía antes. ¿La reversión a ese mal estado a qué se debe?

El mal estado al que se refiere el catedrático, el profesor Camacho, sabemos que es así. No hay más que ver la memoria del parque de 2025 donde se reconoce que el estado de l'Albufera es desfavorable, es malo. Como suelen decir los científicos con los que trabajamos, l'Albufera sería un enfermo en la UCI que queremos pasar a planta. Un primer paso sería sacarla de una situación crítica y que pase a una situación desfavorable, pero que vaya a mejor. Y luego, hay muchas albuferas. Muchas veces hablamos de l'Albufera y nos referimos al lago, otras al parque, otras a la cuenca. Es importante saber de qué estamos hablando. El lago tiene un exceso de nutrientes, tanto por vertidos que siguen habiendo como una contaminación de origen y sobre todo de usos agrarios que incorporan nutrientes en forma de nitrógeno, de fósforo que eso genera esa sopa de fitoplancton, ese color verde que tiene el lago porque está en un estado hipereutrófico. Con muchísima productividad que genera unos blooms de algas unicelulares que le dan ese color. Desearíamos recuperar l'Albufera de los años 60, l'Albufera transparente, con praderas de macrófitos. En principio serían esos aportes y esos nutrientes lo que habría que reducir. L'Albufera es un lago somero. Su capacidad estará en torno a 20 hectómetros cúbicos y su agua debería renovarse varias veces al año. Esos caudales de aguas limpias de calidad y esos flujos y esas renovaciones serían lo que permitirían ir recuperando un mejor estado ecológico. Pero l'Albufera sigue siendo un ecosistema funcional, con sus bienes y servicios, con sus productividades y de hecho, ya no hay tantas lubinas y anguilas como antes. Pero eso también es por los usos que tenemos. La productividad y la entrada de especies exóticas como las carpas genera unas situaciones... El medio natural es muy dinámico, no es una foto fija, que es muchas veces lo que quisiéramos ver y eso no es así. Precisamente apoyándonos en ese dinamismo, esas capacidades y esa resiliencia que ha demostrado tener Albufera, es que podemos pensar en una recuperación.

¿Los dragados se harán de forma selectiva? El profesor Camacho confirmó que hay un consenso científico de que no se iba a producir un dragado general, sino en puntos muy concretos.

Claro, por supuesto. Primero hay que conocer, tener toda la información necesaria y saber por qué y qué es lo que ocurre y cómo son las cosas. Y a partir de ahí, planificar actuaciones de forma quirúrgica. No estamos hablando de un medio de reducida extensión. No es un jardín con un estanque que digamos: sécalo y volvemos a llenarlo. Entonces, por supuesto que todo sería a nivel piloto, a nivel demostrativo, para ver qué consecuencias tiene la remoción de esos sedimentos, si se ponen a disponibilidad de los procesos biológicos o no o permanecen capturados. En fin, cuestiones de carácter científico-técnico que tendrían que asesorarse y ver si a través de proyectos demostrativos y por supuesto allí donde fuera necesario para la navegación, por ejemplo. Siempre se han limpiado, se han dragado carrerones.

O las motas...

Las motas son un problema de gestión para los propios tancats y también estamos estudiando cómo hacerlo de forma que se favorezca el ecosistema de ribera que desapareció progresivamente y que también es algo que habría que restituir... O sea que todo tiene que responder un poco a ese objetivo global de conservación, pero intentando que todos los usos sean viables, siempre y cuando se puedan hacer de manera sostenible, consensuada y coordinada con la mejora de l'Albufera, del lado y del parque en general.

¿Se debería aprobar una veda de la anguila?

Bueno, no es exactamente mi competencia el tema. Pero yo entiendo que es una especie muy amenazada y a nivel global hay mucha preocupación. En Europa hay una estrategia... Yo considero que hay que ser muy conservadores. No queremos perder una especie más. Para eso hay regular, hacer vedas temporales, pero tendría que responder a una estrategia integral. No se trata de que pesquemos o no en l'Albufera, sino en todo el territorio. Incluyendo, claro, a la anguila que es un animal muy complicado. Mágico, por cómo se van al Mar de los Sargazos y luego vuelven con las corrientes en forma de angulas o de larvas de angula... Todo esto requiere mucho conocimiento y tomar medidas a escala en un plan internacional y consensuado.

¿Los diferentes intereses de l'Albufera van todos a una después de años de enfrentamientos?

Cabría esperar que sí, porque las cosas se van asentando, consolidando, se van acomodando las piezas del puzzle, pero todavía queda mucho. El puzzle no se ve bien, todavía está muy borroso. Faltan piezas, tiene las esquinas rotas. Todavía queda mucho por hacer y mucho consenso por alcanzar. Y seguramente mucha gente que se siente perjudicada por algún motivo, porque quisiera hacer algo o porque tiene una preocupación que no se le atiende. O piensa que todo se hace mal por lo que sea es muy difícil encajarlo todo. Antes no había participación. Antes se declaraban los espacios naturales desde un despacho, porque eran cuatro personas trabajando a destajo y además con urgencia, porque si no se iba a llenar todo de urbanizaciones. Estoy hablando de los años 80. Entonces las cosas se hacían sin mucho consenso, sin mucha consulta, sin mucha participación. Hoy todos hablamos de gobernanza y de la necesidad de contar con todos los actores. Ese es el tema. Vamos a contar con todo el mundo y todo aquel que tenga intereses legítimos, vamos a considerarlo. Vamos a poner todo encima de la mesa, vamos a eliminar los que no sean legítimos, de manera que vamos a desenmascarar cualquier cuestión que no tenga que ver con los objetivos globales de conservación. Y vamos a intentar llegar a una alianza, porque es ahora o nunca. Ahora es el momento. Después de la dana, la gente, las administraciones todos son sensibles a que hace falta invertir, hace falta recuperar. Pues aprovechemos ese tirón para ver si somos capaces de ponernos todos de acuerdo y trabajar conjuntamente para la mejora.

Este año se va a instaurar un aprovechamiento de la paja del arroz, aunque tampoco es directamente de su competencia. Pero es un asunto de mucho impacto en el marjal y el lago.

No es exactamente nuestra competencia, pero es un tema que requiere el acuerdo entre los productores y las administraciones competentes y poner en marcha un plan, un programa, una hoja de ruta para hacerlo lo mejor posible. Unos opinan que hay que quemarlo todo, otros opinan que no hay que quemar nada. Otros opinan que se puede recoger en parte, otros que hay que hacer una zonificación y establecer un calendario. Lo que nos importa es que la paja si puede ser, se recoja. Donde no se pueda recoger, si es preciso se queme, pero que no se pudra y que vengan las lluvias, se quede todo ahí y se generen problemas de anoxia y de mortandad, etcétera. No es el problema más grave, por supuesto, Pero también demuestra que en un tema como éste, que puede ser controvertido, deberíamos ser capaces de alcanzar consensos y alcanzar una solución que fuera satisfactoria para los productores y la mejor también para la conservación.

¿Y qué se va a hacer este año?

Se va a recoger la paja, se va a programar en las zonas donde consideramos que es más importante que no se quede ahí. Y a partir de las fechas... Porque todo esto depende mucho de las variedades, de quién ha recogido y quién no ha cosechado todavía, de los riesgos que puede haber de incendio.

Si llueve o no...

Efectivamente, todo esto hay que conjugarlo, meterlo ahí de nuevo en el mosaico y ver cómo podemos proceder de la mejor manera posible. Pero sí, se está trabajando y se plantea establecer unas directrices que, se quisiera, que fueran consensuadas.

¿L'Albufera podría fijar carbono en lugar de emitirlo, como sucede cuando se pudre la paja del arroz?

Sí, claro. Y no solo cuando se pudre la paja. El cultivo del arroz en sí mismo hace de filtro verde, fija carbono. Y todo esto tiene que ver con la buena gestión. Después, si no se recoge la paja y se pudre, se emite metano, que tiene un efecto mucho mayor en cuanto a cambio climático que el propio CO2. Los bienes y servicios ecosistémicos que nos proporciona la biosfera y que aumentan la calidad de vida de las personas se producen cuando está bien conservado. Si no está bien conservado, desaparecen esos bienes y servicios. Porque todo ese tema de la depuración del agua, de la producción de biodiversidad, de la retención de nutrientes, todo eso depende de que tenga un estado de conservación medianamente favorable.

¿Y que l'Albufera sea compensada por fijar carbono es un objetivo?

Eso también puede ser, claro. No hay una medida única. Se trata de jugar a todas las bazas, a todas las actuaciones que conjuntamente incorporan un mayor beneficio a la recuperación. Si consiguiéramos que se reconozcan esos créditos y que a cambio de eso se compense a la producción, de determinada manera que favorezca esa conservación y que incluya la recogida de la paja entre esos objetivos de compensación, sería excelente. Y para eso trabajamos junto con la academia, las universidades, los productores... La intención es ir en esa ruta de consenso, de alianzas, con un objetivo claro que es recuperar l'Albufera.

¿Cuánto tiempo prevé estar en la dirección del parque?

No me queda mucho. Me queda poco porque ya podría estar jubilado. Pero, bueno, es un reto bonito. Y mientras pueda echar una mano y me lo permita la salud y la familia, pues ahí estaremos. Partido a partido.

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